Con respecto a la Toma...Un punto de vista distinto.
A lo largo del desarrollo del conflicto interno de la UCV, que desencadenó finalmente en la Toma del Salón de Sesiones del Consejo Universitario por un grupo de estudiantes el día 28 de marzo, muchísimos fueron los espacios al diálogo y al debate que se abrieron, muchos los llamados al inicio de un proceso de transformación profunda a todo nivel que imperaba no sólo en nuestra casa de estudios, sino en todo el sistema de educación superior del país. Paralelamente a estos llamados muchas fueron las puertas que se cerraron, las discusiones que se evadieron, los diálogos que se convirtieron en silencio retrógrada por parte de quienes ostentan la figura de autoridades universitarias, que se opusieron de manera clara a iniciar un proceso de reestructuración interna que nos permitiera salir de la parálisis académica, administrativa y sobre todo moral en que ha sido enterrada la Universidad.
Toda esta situación se sumó la apatía y el silencio, a veces cómplice, a veces ignorante, en el que estaba sumido el Movimiento Estudiantil, manejado por una dirigencia inerme, inoperante, sumisa, que dejó a un lado el protagonismo que históricamente siempre le ha correspondido para caer engullido por el compromiso partidista, por la defensa del interés particular por encima del interés comunitario, buscando aferrarse a sus cuotas de poder político y económico (para nadie es un secreto la inmensa cantidad de dinero de la Universidad que maneja la Federación de Centros Universitarios, y por el cual no se le rinde cuentas a nadie), cuya ambición de poder les impidió darse cuenta que precisamente en las universidades es que han germinado ideológicamente los procesos de transformación revolucionaria que ha atravesado el país a lo largo de sus historia política, los mismos que no fueron capaces de darse cuenta que el Movimiento Estudiantil siempre ha sido contestatario, rebelde, cuestionador de "institucionalidades" y jamás sumiso ante los pies de ninguna autoridad que represente la ignominia, el atraso y la oscuridad que precisamente en este momento pretende envolver a nuestra Alma Mater para evitar que vea hacia sus entrañas y que se de cuenta que debe renacer. Esta deplorable situación fue la que indefectiblemente desencadenó el proceso irreverente de la toma del Consejo Universitario, una toma que se vio envuelta en toda clase de calumnias y mentiras por parte de los medios de comunicación, cegados por una oposición irracional que los llevó a relacionarlos con un "plan de intervención gubernamental" y con todo tipo de disparates que desdibujaron el papel informador que deben cumplir los comunicadores sociales.
Soy militante del MAS prácticamente desde que nací, mis padres me parieron en medio de todo el proceso de transformación que llevó a un grupo de disidentes a separarse del PCV, a desafiar todas las "institucionalidades" partidistas y romper con ellas, dando lugar al nacimiento de un movimiento socialista de ideas frescas, renovadas, irreverentes para algunos reaccionarios que se negaron a darse cuenta de la necesidad de cambio de rumbo que tenía la izquierda venezolana, esperanzadores para muchos otros que vieron en este embrión político la luz de la transformación política y social del país. Creo profundamente en los procesos de transformación revolucionarios que derrumben esquemas obsoletos y creen nuevos horizontes, creo en la lucha disidente como forma válida de expresión de descontento e inconformidad, creo en todo el proceso de transformación que ha atravesado el país en los últimos años que acabó con el bipartidismo enfermizo y corrompido que dominó la escena política en la última mitad del siglo que acaba de teminar. Creo en la necesidad de "sacudir" las conciencias para que despierten a través de procesos contundentes y desafiantes.
Es por todo ello que apoyo irrestrictamente la Toma del Consejo Universitario, no sólo yo sino muchos militantes de la Juventud del MAS tanto en Aragua como en Caracas a los cuales SÍ REPRESENTO y por los cuales me ví en la necesidad de tomar posición con respecto a este proceso. Jóvenes que no hicimos otra cosa que permanecer fieles a nuestros principios y a nuestros sueños de cambio profundo, que son los mismos que nos hacen creer en el proyecto político del MAS y su papel como parte de todo el proceso de transformación revolucionaria que vive nuestro país y el cual creemos con absoluta convicción.
La Universidad ha sido el germen de todas las ideas renovadoras que han sido determinantes en todo el proceso político venezolano, incluso de las que dieron origen y forma a este proyecto político-social llamado Movimiento al Socialismo, siempre enmarcado en la discusión, el debate y la disidencia.
Por todo lo anteriormente expuesto, pienso que estar en contra de la transformación de la Universidad y estar en contra de quienes de una u otra forma le abrieron los ojos a la conciencia universitaria, enfrentando a las autoridades e incluso a sus esbirros fascistoides que sólo rebaten las ideas con la violencia irracional y bárbara protegidos por el manto de la impunidad oficial ucevista (entiéndase bandas armadas de Bandera Roja y de AD) es estar en contra de todo en lo que hemos creído y seguiremos creyendo toda la vida, es no llevar el espíritu revolucionario en el corazón sino en la boca, para esgrimirla cuando es conveniente y para renegar de ella cuando no.
Dúguel Mendoza Bello.
Dirigente estudiantil UCV-Maracay. Miembro de la Juventud MAS-Aragua.