El jefe de la fracción parlamentaria masista, en el ojo del huracán de la vida interna del partido naranja, niega haberse reunido a espaldas de su partido con dirigentes del MVR, entre otras cosas porque no necesita celebrar citas en secreto. García demanda una conducta coherente de la organización respecto del Gobierno, a cuya causa se pliega sin ambages
Las aproximaciones de Ismael García, jefe de la fracción parlamentaria del MAS, con algunos dirigentes del Movimiento Quinta República, han reactivado las indigestiones en la organización naranja. Su cercanía a cierto sector del MVR, y su chavismo entusiasta e indisimulado, son vistos con aprensión por quienes dominan la vida del partido del puño. Reconocido como la ficha masista más cercana a la causa del Presidente, su figura puede ser el detonante en las complicadas relaciones entre los dos partidos políticos. García resta importancia al contenido de esas reuniones, al asegurar que son sesiones ordinarias de trabajo. No hay, dice, razón alguna para actuar escondido de nadie, ni en este ni en ningún otro tema. Un empujón externo para aspirar a la Gobernación de Aragua, que lo pueda proyectar a tomar las instancias organizativas del MAS en el mediano plazo, sigue siendo el insumo de sus compañeros para especular sobre su conducta futura. Ismael García parece estar jugando a ser el "doble blanco" del dominó masista.
-Sus enemigos internos le acusan de ser un instrumento del MVR para desplazar a la actual dirigencia del MAS.
-Todo el que conoce mi trayectoria sabe que hay cosas de las cuales no se me puede acusar. Una de ellas es ser un traidor. Si yo me reuniera con dirigentes de otro partido para montar una operación que perjudique a un compañero, yo sería una traidor. Hay diferencias que hemos ventilado públicamente porque son situaciones que hemos vivido en la Asamblea Nacional.
-A usted se le acusa de ser demasiado incondicional frente a las exigencias del MVR en la Asamblea.
-Yo no respaldo posiciones del MVR, respaldo lo que creo. Es posible que las posiciones que haya tenido han generado molestias. He hablado de un apoyo, que no tiene que ser incondicional, pero sí definido frente a este proceso de cambios.
-¿Es verdad que usted se reunió con gente del MVR?
-Este no es un problema burocrático, es la discusión de unas ideas, que hoy son posibles con el liderazgo del presidente Chávez. Yo me reúno permanentemente con los dirigentes del MVR en la Asamblea, porque tenemos una relación de trabajo, como lo hacen Leopoldo Puchi y Felipe Mujica, pero no nos hemos reunido para conspirar contra nadie. Nada de lo que uno hace es secreto. Esas acusaciones son un intento de descalificarnos, de colocarnos como personas con apetencias burocráticas. Lo niego categóricamente.
-¿En qué consisten sus diferencias con Felipe Mujica y otros dirigentes del MAS?
-Las diferencias no han sido secretas, han aflorado en el debate. La gente las conoce. He respaldado ese proceso en su totalidad, no porque lo diga Chávez, o porque lo acuerde el MAS, sino porque estoy convencido de que este es el camino correcto.
-¿Pero en que consisten?
-Siento que lo que se quiere decirle al país con el tema de la autonomía no es correcto. No tenemos por qué producir diferencias con el Gobierno, debemos corregir las cosas mal hechas. Buscar el escenario del debate, crear una coordinadora, una dinámica unitaria.
-¿Es cierto que usted aspira a la secretaría general del MAS?
-Ese es un intento de descalificar nuestra propuesta.
-Esa no es una descalificación.
-Es una manera; para que un dirigente llegue a tomar una decisión de esa naturaleza, debe consultarlo. Yo he tenido muchas coincidencias con Leopoldo Puchi, pero un acuerdo entre Puchi y Mujica, de dos tendencias, firmando un documento, no resuelve el problema. En el MAS hay otros factores. No le he planteado a nadie que tenga una aspiración como esa en este momento. Hay que esperar el congreso refundacional de octubre.
-¿No hay mucho cálculo político en ese celo en coincidir con el MVR?
-Mi apoyo al Presidente y el proceso revolucionario es por convicción. Mientras el Gobierno mantenga esta dirección, yo respaldaré sus políticas.
-El MVR necesita los votos masistas. No tendría nada de raro que lo estén tentando para construir una tendencia que le sea totalmente fiel al Gobierno. Sus adversarios lo acusan de querer dividir al MAS.
-Eso no está planteado. Las tendencias en el MAS se convirtieron en grupos de amigos. No soy un hombre obediente a tendencias. Los liderazgos no se construyen porque uno lo diga, sino trabajando.
-Llama la atención su empeño en apoyar a un Presidente que no toma en cuenta las opiniones del MAS y no se reúne nunca con ustedes.
-Tenemos 21 parlamentarios, 250 concejales, 40 alcaldes, que no tendríamos con nuestra propia fuerza. En el último acto que hicimos con el Presidente, en la Plaza Caracas él hizo un gesto público de reconocimiento al MAS, nos felicitó por nuestro cumpleaños, hizo una valoración de nuestro papel en este proceso.
-¿Hay una crisis interna en el MAS?
-Si crisis interna es que forcemos a que se discuta... Nosotros somos un movimiento nacido del debate. No es verdad que hay una alianza entre Ismael García y el MVR; no hace falta ir a ninguna parte ni buscar apoyos afuera para avanzar. No hay que ponerse nervioso, ni tenerle miedo al debate.
El Nacional.Sábado 3 de Marzo del 2001