Comercio electrónico.

Rais Busom

Todo está preparado para que este año empiece el despegue generalizado del comercio por Internet. El comercio electrónico nos permite comprar virtualmente cualquier producto o servicio en cualquier lugar del mundo con sólo apretar un botón. Nuestro ordenador conectado a Internet se convierte en la mayor galería comercial. Nunca comprar fue tan fácil ni tan inmediato. Pero también nunca fue tan inteligente. Lo que no admite el comprador electrónico son persuasiones burdas como en la televisión:

"es cosa de hombres...", "podrás montar a caballo...", "los planes claros...", etc. Bien al contrario, la motivación de compra se sustenta sobre mucha información (precios, características de productos, demos, etc.) y en la experiencia de la compra (rapidez, recomendación de lo que nos gusta, regalos, etc.). Significa pasar de un mercado de masas anónimo a un mercado de individuos con nombres y apellidos.

El comercio electrónico resurge con Internet pero ya existía en redes no IP como Ibertex, sin demasiado éxito. Desde que las empresas se volcaron en la Red se han realizado transacciones de compra-venta, pero hasta ahora, no ha sido una práctica demasiado frecuente, ni en lo que se refiere a la oferta ni a la demanda. Sin embargo, la situación está cambiando muy deprisa. Y ya era hora. El primer paso de muchas empresas ha sido es-tablecer su presencia en In-ternet. Tener un sitio y darse a conocer. Un segundo paso ha sido empezar a utilizar las posibilidades de Internet en el ámbito de los procesos internos de las empresas. Son las tan nombradas Intranets. Pero ¿qué hay más allá? El comercio electrónico. Cuando la compra-venta de pro-ductos y servicios se realiza entre empresas (business to business o e-business) el mo-delo se llama extranet. Estas establecen relaciones electrónicas de diverso tipo -no sólo co-merciales-, entre proveedores y fabricantes o entre fabricantes y clientes. Son la versión Internet del EDI (Electronic Data Interchange) que se ha utilizado con tecnología muy específica, en los sectores industriales más avanzados como el del automóvil.

En cambio, cuando el comercio electrónico se realiza al usuario final, al consumidor propiamente dicho, se le llama business to consumer o e-commerce, y aunque es el que ahora tiene mayor éxito, todo parece indicar que el comercio entre empresas será muy superior, hasta catorce veces más grande.

¿Dónde están los compradores?
Una de las primeras empresas que vendió por Internet fue curiosamente Pizza Hut (http://www.pizzahut.com/). Esta iniciativa un tanto excéntrica, fue más promocional que comercial, ya que en los comienzos sólo vendían cuatro pizzas al mes. Y eso que se podían solicitar desde todo el mundo, aunque con una pequeña restricción: sólo se sirvian en Nueva York.

Mucho ha llovido desde entonces, aunque no hayan pasado más de cuatro años. El 24% de las empresas americanas ya venden por Internet, en Europa este año sólo 600, pero en el 2000 serán 64.000. Según datos de la AECE (Asociación Española de Comercio Electrónico) el 35% de las empresas españolas con presencia en Internet están realizando en la actualidad co-mercio electrónico. El año pasado en nuestro país a través de Internet se realizaron transacciones electró-nicas mediante tarjeta por valor de 200 millones de pesetas. Desde luego no es para tirar cohetes, pero según todas las previsiones los incrementos anuales van a ser ingentes: se calculan 3.000 millones para este año y 32.000 para el año 2.000. Esto ya es otra cosa.

Hay una auténtica inflación de datos y estudios sobre el comercio electrónico, que no permiten realizar una proyección razonablemente acertada del tema. Sin embargo, todos coinciden en que aunque el crecimiento será lento, arrasará con la manera de hacer negocios que conocemos hoy.

Esto significa que muchos intermediarios desaparecerán y otros nuevos nacerán. Lo mismo pasará con el em-pleo: unos se extinguirán y otros nuevos surgirán. Y por supuesto, la misma suerte correrán las empresas que no se adapten a los cambios. Las preguntas que nos podemos hacer todos son: ¿sobrevivirá el comercio minorista?, ¿compraremos directamente a los fabricantes?, ¿nos desplazaremos a las grandes superficies? No sabemos. Pero hay hechos incontrovertibles. Un ejemplo muy claro es el de los libros. Antes cuando querías un libro americano tenías que encargarlo en una librería. Te tardaba un mes y pagabas el doble de su precio. ¿Quién compraría hoy un libro de este modo, pudiéndolo tener en tres días a un precio más barato que el de la librería de la esquina? Esta claro que me refiero a Amazon (http://www.amazon.com/), paradigma del éxito del comercio electrónico. Amazon fue fundado por Jeffrey P. Bezos en julio de 1995 y en mayo de 1997 empezó a cotizar en la bolsa americana (índice NASDAQ, símbolo AMZN). Amazon tiene cuatro millones y medio de usuarios de los cuales un 64% repite compras. Su capitalización en bolsa es espectacular, alcanzando los 10.778 millones de dólares, algo así como cien veces más de lo que factura al año. Pero saben una cosa, Amazon no ha tenido nunca beneficios. Por tanto, a pesar de la confianza que tienen sus inversores y sus clientes, Amazon es un espejismo hasta que no gane un duro. Eso sí, un espejismo ejemplar en el que todos los emprendedores del comercio electrónico se reflejan.

La transformación social que se puede derivar de esta nueva situación en el comercio internacional, puede ser radical y hasta traumática. Según el estudio "CONDRINET: Content and Commerce Driven Strategies in Global Networks. Building the Network Economy in Europe" (www2.echo.lu/condrinet/start.htm), elaborado por la consultora Gemini Consulting por encargo de la DGXIII de la Comisión Europea, en el año 2002, más de 80 millones los europeos usaran la Red habitualmente, lo que representará un 20% de la población total. También en ese mismo año, un 5% del PIB (Producto Interior Bruto) de la Unión Europea corresponderá a transacciones realizadas en la Red o determinadas por esta. Lo más importante del estudio es que se afirma que esto no es una mera moda, y que, consecuentemente, gobiernos y empresas deben empezar a prepararse para ello. Según otras fuentes el 5% del comercio mundial se realizará a través de Internet.

Esta claro que aunque en la sopa de cifras despierte cierta confusión, esto va en serio. Y tan en serio. Y si no que se lo pregunten a la agencia de bolsa, Charles Schwab, que la mitad de las transacciones que ha gestionado han sido solicitadas a través de la Red.

El mercado son personas que compran. El desarrollo del mercado elec-trónico depende en buena medida de la penetración de la informática, de Internet y de las redes de banda ancha en los hogares españoles. Pero también, de algo tan fundamental como las facilidades para los nuevos emprendedores. Y es que por muchas predicciones que se realicen, el futuro está abierto, depende de la iniciativa privada. Como dice el reconocido publicista Joaquín Lorente, el futuro del comercio electrónico está en manos de los "osados cerebrados", jóvenes inteligentes y luchadores que intentan convertir en negocio, ideas que en muchos casos parecen absurdas.

 

¿Cómo son los compradores?
En EEUU la penetración de Internet constituye el 36% de la población, por lo que no es de extrañar que el comercio electrónico americano represente el 80% del total mundial. En España, según los últimos datos del EGM (Estudio General de Medios) la penetración de Internet sólo llega hasta el 4,3%. De todas maneras, no hay que dejarse llevar por la idea de un mercado nacional. Lo imprescindible en Internet es tener un segmento de mercado al que dirigirse con un producto concreto, aunque los posibles consumido-res estén repartidos en diversos países. Internet es un mercado global. No cuesta ni más ni menos dirigirse a compradores extranjeros que nacionales.

Para el desarrollo del comercio electrónico de consumo es necesaria una importante masa crítica, que como se ha indicado antes, aún no existe en nuestro país. Sin embargo, la cantidad no es el factor más importante, sino la calidad de los consumidores potenciales, es decir, compradores realmente interesados en un producto o servicio. Estas microaudiencias, en la mayoría de los casos transnacionales, son lo que normalmente se llama comunidades virtuales. Estas comunidades tienen unos hábitos de compra completamente diferentes a los que acuden a las tiendas reales.

El cliente virtual es una persona que acude al web con todos sus sentidos y su inteligencia. Espera una respuesta inmediata sin restricciones de tiempo o lugar, que tenga información real, comparable, y donde el proceso de venta suponga una decisión completa del comprador en la que el vendedor no pueda influir y donde todo el proceso de compra sea transpa-rente. El comprador electrónico cuando está interesado por un producto entra en lo que se llama estado de flujo, que es una comunicación bidireccional, interactiva, con alto interés y motivación, donde la experiencia de navegar por el web para conocer el producto, determinará en la mayor parte de los casos una compra y un contacto continuado. El comprador electrónico exige garantías de privacidad totales, pero al mismo tiempo le gusta que sea conocido y reconocido, por lo que muchos sitios de comercio electrónico recomiendan productos nuevos sobre la base de algoritmos basados en compras anteriores. Conocimiento, interactividad, relación con otros consumidores, experiencia sensorial de la compra, ubicuidad, privacidad y personalización. Estas son las nue-vas reglas del juego.

El desconocimiento de este cliente virtual por parte de muchas empresas, es uno de los obstáculos para la generalización del comercio electrónico. No en vano, uno de los inconvenientes resaltados en el ya mencionado es-tudio de la AECE, es que las empresas achacan la culpa de su inmovilismo a los hábitos de los compra-dores en un 36%, cuando deberían hablar de un desconocimiento profundo del comprador electrónico, que ya existe dentro de un mercado cada vez más especializado.

¿Quiénes son los vendedores?
Existen diversos tipos de vendedores. En primer lugar tenemos las grandes superficies electrónicas como (http://www.coverlink.es/ o http://www.cybercentro.com/) donde se pueden encontrar productos de un rango muy variado, representados por un único vendedor. También existen las galerías comerciales, que son diferentes pequeñas tiendas pertenecientes a vendedores independientes. Finalmente, tenemos las tiendas virtuales que corresponden a un solo vendedor, que en muchos casos es el mismo fabricante. Por otra parte, tenemos los ICP (Internet Commerce Providers) que alquilan sitios web junto con un programa servidor de comercio electrónico, para crear y gestionar tiendas virtuales (store.yahoo.com).

CISCO, el conocido fabricante americano de encaminadores, es el sitio que vende más del mundo. Más de 500 millones de pesetas al año (3,008 milones de EUR). Y lo más curioso es que no vende directamente sino a sus distribuidores. CISCO ha automa-tizado tanto su Intranet que de no ser por la estructura actual tendría que aumentar su plantilla en 2.000 personas más y gastar 35.000 millones de pesetas (210,5 millones de EUR) más al año. Sorprendente lo que se puede ahorrar haciendo bien las cosas.

El 63% de las empresas españolas cree que el comercio electrónico va a tener un im-pacto importante en su negocio. Pero muchas no saben por donde empezar. Es aconsejable empezar adoptando la estrategia que los expertos en marketing proponen para adaptarse al nuevo mercado. Se trata de pasar de la clásica fórmula de lo que se conoce como el mix del marketing que contempla cuatro aspectos (producto, precio, publicidad y distribución) a una nueva. Las empresas deben dejar de centrarse en el producto para orientarse al cliente, al cliente con nombres y apellidos, a sus necesidades, a las comunidades que conforman. El cliente define al producto y no al revés. Es como en el web de la Barbie (http://www.barbie.com/), donde es posible personalizar la muñeca a nuestro gusto y que nos la envíen a casa por el mismo precio que en la tienda. Por encima de la importancia del precio está el llamado coste de adquisición, que es lo que nos cuesta com-prar una cosa. Por ejemplo, un producto me cuesta X, pero a lo mejor estoy dispuesto a pagar X+1 porqué si lo encargo por Internet y me lo traen a casa, me evito perder una hora de trabajo y el desplazamiento que sumados representan un coste superior. En el aspecto de la distribución adquiere importancia la conveniencia sobre cualquier otra consideración: dónde el consumidor quiere en el momento que quiere. Y finalmente, en el aspecto de la promoción lo que se valora es el contacto, la relación uno a uno, fidelizada a través de una marca.

La empresa que quiere vender por Internet tiene que cambiar radicalmente, tiene que ser como un cuerpo de elite y no como una división del ejercito, tiene que estar cambiando cada día y siendo completamente flexible para adaptarse a las necesidades de los clientes. Todos los productos se convierten en servicios, pues lo importante es mantener una relación a largo plazo con ventas acumu-ladas y no una transacción única. El tiempo de ponerlos al mercado tiene que ser extremadamente corto, así como su ciclo de vida se puede re-ducir a meses. Es lo que se llama "tiempo Internet".

Todas las tiendas, sean de coches, de viajes o de ordenadores, tienen algo en común: su interfaz es el web. Esto quiere decir que vender en Internet significa tener presente que depende de los contenidos. Hemos cambiado los escaparates y las técnicas de venta tradicionales por la realización de contenidos audiovisuales. Lo primero a tener en cuenta a la hora de vender es el contenido, ya que es lo que ve el internauta en primera instancia. Lo segundo es la comunidad en la que en virtud de sus preferencias se inscribe. Y tercero y último, la venta. Aunque parezca paradójico lo más importante del comercio electrónico no es la venta en sí, sino la relación duradera entre la confianza que el comprador deposita en el vendedor y la satisfacción que éste último sabe darle.

Según Alfons Cornella, profesor de ESADE, las estrategias definidas en el comercio por Internet se circunscriben a dos variables: los clientes a los que se dirigen y los servicios que prestan. Según sean estos nuevos o actuales se forma una matriz con cuatro posibles estrategias de las empresas que se lanzan al comercio electrónico:

A clientes actuales con servicios nuevos: es el caso de CISCO o Amazon.
A clientes nuevos con servicios actuales: es el caso de la librería física Barnes & Noble.
A clientes nuevos con servicios nuevos: por ejemplo el web Jango, que es un comparador de precios.
A clientes actuales con servicios actuales: es la opción de muchas cybertiendas, y por desgracia es una opción perdedora, ya que al no generar valor es difícil que tenga éxito.

Sea cual sea la estrategia que se tome, según todos los indicios, Internet superará a la televisión como canal co-mercial en el año 2000. No está tan lejos y estar a la altura de la caja tonta ya es algo serio.

Los agentes comerciales
Robert Kuttner, columnista del BusinessWeek, afirma que en Internet resulta tan fácil para un consumidor obtener información sobre las características de los productos, especialmente el precio, en diferentes tiendas virtuales, que ello puede provocar una agresiva guerra de precios, de tal modo que los márgenes comerciales del vendedor se diluyan. Han proliferado últimamente un sinfín de comparadores de precios. Los mayores portales poseen programas comparadores de precios, también llamados agentes (shopbots). Por ejemplo, Amazon y otros cuarenta webs de relieve utilizan Junglee (http://www.junglee.com/), Excite utiliza Jango (jango.excite.com) y Microsoft utiliza Firefly (http://www.firefly.com/) que además ha comprado. El servicio que prestan estos agentes inteligentes, consiste en facilitar la localización de aquella tienda de Internet, que ofrezca el mejor precio por el producto que se está interesado además de otra información complementaria. Son como unos agentes comerciales personales. Desde el punto de vista del comprador, estos servicios son de una gran utilidad: aumentan su poder de elegir la cibertienda con la mejor oferta. En cambio, desde el punto de vista del vendedor, puede ser ruinoso si tiene que entrar en guerras de precios. Esto parece ir en contra de las posibilidades de hacer negocio en la Red.

Kuttner recuerda lo que ya dijo Schumpeter, "la competencia imperfecta es necesaria para un capitalismo eficiente". Pero las cosas no tienen porqué ser tan apocalípticas ya que los agentes inteligentes también existen para los vendedores. Son tecnología de doble uso. Se pueden clasificar en cuatro categorías:

1- interfaces conversacionales
2- perfiladores
3- filtros para colaboración
4- comparadores.

Los primeros complementan los interfaces gráficos de usuario. Normalmente se trata de asistentes que guían al navegante paso por paso, preguntándole en cada momento por opciones concretas. Un ejemplo es el agente Bob de Microsoft o Extempo Imp (http://www.extempo.com/). Los perfiladores son generadores de perfiles mediante la recolección de información del usuario.

Son la base de las relaciones de marketing uno a uno. Ejemplos son el ya mencionado Firefly (http://www.firefly.com/) que mediante tecnología propia permite personalizar ofertas comerciales. También la empresa Broadvision (http://www.broadvision.com/) vende un software servidor que permite personalizar los servicios en los web. El tercer tipo de agentes son aquellos que permiten predecir los gustos de los compradores mediante la comparación de perfiles de usuarios con gustos similares. Se utiliza preferentemente en los sitios de venta de libros y música. También aquí existe un producto de Firefly llamado Firefly’s Passport Office (desarrollado en el MIT) y otro de GroupLens (http://www.netperceptions.com/) desarrollado en la Universidad de Minnesota. En último lugar, tenemos los agentes más co-nocidos que son los comparadores de precios como los ya mencionados Junglee y Jango. Estos programas buscan el precio más barato de todos los webs que venden un mismo producto.

Los agentes inteligentes para co-mercio electrónico permiten realizar recolecciones de información sin intervención humana, que de otra manera serían imposibles o se tardarían muchos días en obtener. Además, estos agentes banalizan los precios, porqué descubren con eficacia el más bajo.

Sin embargo, el precio ya no es lo que importa, sino lo que uno está dispuesto a pagar por el valor añadido. Quien no sea capaz de crear valor cada día, no tiene nada que hacer en el mercado de Internet. Como decía un popular anuncio de detergentes: busque, compare y si encuentra algo mejor cómprelo. Parece ser, que este es el lema del comercio en Internet.

¿Y la seguridad?
Todo esto es muy bonito pero si no podemos realizar transacciones económicas seguras, de nada sirve el comercio electrónico. Esta es una de las barreras que más preocupa al consumidor final. De todas maneras, es mucho más inseguro pagar con una tarjeta de crédito en un restaurante que en Internet y curiosamente hasta ahora nadie se había parado a pensar en ello.

Desde el punto de vista del usuario existen diversas soluciones para realizar un pago seguro, pero siempre dependen de las opciones que le ofrezca el vendedor. Todo sistema de pago tiene una parte en el navegador cliente y otra parte servidor web, que deben entenderse. Si el vendedor le ofrece al comprador diversos sistemas éste podrá escoger, de otro modo no. Desde el punto de vista del comerciante, existen diversos aspectos de seguridad que exceden el mismo pago. El primer aspecto es el de la disponibilidad de los datos. Para que sean accesibles todo el año, a todas horas, se necesitan sistemas redundantes basados en clustering o mi-rroring. El segundo aspecto, es el de la seguridad del sistema, que se establece median-te un programa de filtrado de paquetes de datos llamado cortafuegos. Finalmente, a nivel de pago se necesita un servidor seguro que permita una comunicación confidencial, es decir, que nadie ajeno a esta pueda entender o descifrar, y autenticada, o sea, que estemos seguros de la identidad tanto del emisor como del receptor. El nivel de seguridad de los agentes que intervienen en una comunicación con transacción económica viene dada por el tamaño de las claves utilizadas. Se emplean algoritmos de clave pública como el RSA, y el MD5 para autenticación. Por ejemplo, en el protocolo SET, el cliente tiene una clave de 512 bits, el vendedor de 768 bits y las entidades financieras de 1024 bits. Para ver el nivel de seguridad de estas claves basta un ejemplo: se tardó casi un año y la concurrencia de cientos potentes ordenadores, en romper un mensaje encriptado con la clave RSA-126. El protocolo SSL (Secure Sockets Layer) versión 3, es el más utilizado hoy en día y permite crear una relación confidencial y autenticada. Su único inconveniente es que si el pago se realiza mediante una tarjeta de crédito, el número de esta y la fecha de caducidad son conocidos por el vendedor. Si éste nos ofrece confianza no tendremos mayor problema, pero de otro modo podemos temer que realice transacciones electrónicas, usurpando la titularidad de nuestra tarjeta. En cambio, el protocolo SET (Secure Electronic Transaction) auspiciado por VISA, MasterCard y las mayores empresas de informática, sirve para autenticar tarjetas de pago sin que el númerode la tarjeta sea conocido por el vendedor. Tan sólo el usuario y la entidad financiera lo conocen. El sistema SET es el más seguro que existe, ya que está pensado especialmente para el comercio electrónico, y aunque tiene otras muchas ventajas, su gran problema es que está poco implantado.

 

 

Recientemente, en España la ACE (Asociación de Certificación Española) ha empezado a expedir certificados basados en SET. Nadie sabe cual va a ser el estándar del futuro y se está trabajando continuamente en nuevas soluciones, como las basadas en tarjetas monedero o inteligen-tes. Éstas permiten pagos de manera más fácil, utilizando un dispositivo lector físico. De todos modos, no sólo es importante la seguridad sino la impunidad. Por mucha seguridad que haya, siempre habrá fraudes, estafas y delitos. ¿Qué se puede hacer contra esto? Hay que señalar que al contrario de la creencia generalizada, en el Código Penal de 1995, actualmente en vigor, se tipifican muchos delitos relacionados con Internet. Por ejemplo, las estafas electrónicas se recogen en el artículo 248, la publicidad que sea engañosa en Internet en el artículo 282 o la interceptación de telecomunicaciones en el artículo 197. Además muchos artículos son susceptibles de penar actividades electrónicas criminales como podríamos citar, entre otras, la de falsedad documental (artículo 390).

España es el país con mayor circulación de dinero en efectivo con el 11% y a pesar de tener tres millones y medio de tarjetas de crédito el 22% de las transacciones tienen un valor inferior a las 1.200 PTA (7,2 EUR). Esto significa que la confianza de los usuarios no es muy elevada. Quizá por ello, uno de los temas que más preocupa al consumidor, es el de la usurpación de la titularidad de las tarjetas de crédito. Sin embargo, según Javier Ribas, abogado experto en Internet, existe un reconocimiento de los derechos del internauta por ley que conceden el derecho al titular de una tarjeta a exigir la anulación del cargo que se ha hecho sin la presentación de ésta. Para la ejecución del pedido se establece legalmente un plazo de 30 días a efectos de su cumplimentación. En el comercio electrónico se aplica la norma del desistimiento: el usuario siempre puede devolver el producto en un plazo de siete días (a excepción de algunos tipos de mercancía como textos, imágenes, música, etc.), si este no se ajusta a sus expectativas o a la publicidad. Bien, dicho esto no hay mucho que temer. ¡A comprar bits!

El nuevo bazar
Los movimientos de las grandes empresas de Internet hacia el comercio virtual, como evidencia la compra de Netscape por América On Line, demuestran el gran interés que existe por tomar posiciones de liderazgo en la nueva búsqueda de El Dorado. Nuevos webs fáciles, rápidos e inteligentes, prestos a vender van a inundar nuestros navegadores. Parafraseando a Negroponte, podemos decir que vamos a pasar de las tiendas de átomos a las de bits, los nuevos bazares virtuales.

El comercio electrónico va a ser uno de los grandes catalizadores de lo que se puede considerar como la nueva revolución digital. Nuestros hábitos cotidianos más usuales pueden cambiar. Si el comercio electrónico tiene éxito puede provocar una generación obesa, que no se mueve de casa ni para comprar el pan. El comprar por Internet se puede convertir en un nuevo deporte de sillón. Quizá echaremos de menos ir al Rastro o a cualquier viejo bazar, y regatear por un viejo objeto, por cinco duros o quizá 1 Euro. Barato, barato.

 

Direcciones de interés: los nuevos cibermediarios

Los cibermediarios son los nuevos agentes implicados en los procesos de mediación y funcionamiento del comercio electrónico. He aquí una selección de sitios web:

*Asociaciones*

CommerceNet Español http://www.commercenet.org/

AECE (Asociación Española de Comercio Electrónico)
http://www.aece.org/

*Entidades certificadoras*

ACE (Agencia de Certificación Electrónica)
http://www.ace.es/

FESTE
http://www.feste.es/

*Banca electrónica*

OpenBank
http://www.openvia.es/

Banesto
http://www.banesto.es/

*Suministro de software*

CyberSource
http://www.software.net/

MegaSoft
http://www.megasoft.com/

*Medición de audiencias*

Ojd (Oficina de Justificación de la Difusión)
http://www.ojd.es/

Media Metrix
http://www.mediametrix.com/

*Intercambio de banners*

SpanishBanner
http://www.spanishbanner.com/

LinkExchange
http://www.linkexchange.com/

*Soporte en línea*

CyberMedia
http://www.cybermedia.com/

TuneUp.com
http://www.tuneup.com/

*Proveedores de dominios*

Nominalia nominalia
http://www.nominalia.es/

Interdomain
http://www.interdomain.net/

*Conntenido multemdia*

PhotoDisk
http://www.photodisc.com/

PhotoNet
http://www.photonet.com/

*Franquicias electrónicas*

CDNow
http://www.cdnow.com/

LibroWeb
http://www.libroweb.com/

*Brokers electrónicos*

E*Trade
http://www.etrade.com/

Seguros On line
http://www.segurosonline.com/

*Tiendas virtuales*

Amazon
http://www.amazon.com/

Papiros
http://www.papiros.es/

*Galerias comerciales*

Necx
http://www.necx.com/

Commerceplus
http://www.commerceplus.net/

*Telesubastas*

Onsale
http://www.onsale.com/

PriceLine
http://www.priceline.com/

 

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