CARTA ABIERTA A MIREYA MOSCOSO
 
 
Panamá, 31 de agosto de 2002
 
Sra.
Mireya E. Moscoso R.
Presidenta de la República de Panamá
E.     S.     D.
 
Señora presidenta:
Como ciudadano comprometido con el presente y futuro de nuestra Nación, y conciente de la realidad que esta vive a escasos dieciséis meses de conmemorar sus cien años de vida republicana; he decidido hacer valer mi derecho de opinar libremente, pero responsablemente, tomando como tema central el análisis global que de su gestión administrativa he realizado; misma que, a la vez que cumple sus primeros tres años, se prepara para consumar los veinticuatro meses restantes que nuestra Constitución así determina.
 
 
Han sido más de tres años los transcurridos desde el instante en que usted y su alianza “Unión por Panamá” lograron obtener el triunfo en las elecciones generales del 2 de mayo de 1999, mismas en las que 572,717 votos -un 44.79% del total de los votos validos escrutados- le otorgaron la oportunidad de ser la primera mujer en llegar a la presidencia de este país; sin embargo, más allá de este histórico acontecimiento, ese importante porcentaje de la ciudadanía le abrió la coyuntura propicia para cumplir con el conglomerado de promesas, contenidas en el voluminoso documento “Nuestro Compromiso para el Cambio”, que se ovacionaron de frontera a frontera bajo el paraguas del slogan “Mireya es el Cambio”.
 
Tres años exactos han transcurrido desde aquel 1 de septiembre de 1999, día en que las esperanzas de aquellos que votaron por usted, latían incesantemente en sus respectivos corazones; a la vez que en los corazones de los que no votamos por usted, latía el deseo de realmente habernos equivocado al no apoyarla en sus intenciones presidenciales; todo esto en medio de la orgullosa, faraónica y superflua toma de posesión que caracterizó el inicio de su gestión.  Tres años han pasado desde aquel discurso que aseguraba mejores día para la Nación, que certificaba la llegada del tan anhelado cambio, en medio de la ratificación de promesas y compromisos que, ciertamente, nunca han pasado del papel que las soportó -y que hoy las sigue soportando-, a la realidad de la Patria.
 
Señora presidenta, hoy, luego de haber vivido los primeros treinta y seis meses de su periodo presidencial, puedo expresarle, sin ningún temor, mi total descontento con su gestión; misma que puedo calificar de forma categórica, no como la peor de toda la historia -como dice alguien por ahí-; sino, simple y sencillamente, como mala.  ¿La razón?, fácil de interpretar:  “el cambio que usted prometió y juró hacer realidad, jamás llegó y, sinceramente, no tengo la más mínima esperanza de que llegue en los próximos dos años”.
 
Reconozco que nunca creí en su discurso del cambio, no obstante, tuve la esperanza de haberme equivocado; desafortunadamente usted nunca concretó cosa alguna que realmente lograra cambiar mi forma de pensar acerca de usted y sus propuestas estilo cuentos de hadas.  Por otro lado, le aseguro que conozco la totalidad del plan de gobierno que convenció a miles de votantes, pero que a usted parece habérsele extraviado -yo se lo puedo prestar-; del mismo puedo hacer el siguiente análisis global:
 
1. Primera Parte:  Agenda Social.  Presentada en base 19 puntos o sectores preponderantes, de los cuales todos han sido considerados, pero no con avances tan formidable que digamos.  Contrario a lo que tanto se pregona como “logros en aspectos sociales”, la realidad es que la pobreza sigue en aumento; la transformación agraria, al igual que la modernización del IDAAN, de la Caja de Seguro Social, de la Educación, del transporte público, así como la actualización tecnológica, van a paso de tortuga.  De igual forma, los proyectos en materia de salud pública, drogadicción, narcotráfico, micro financiamiento y cooperativismo, así como los relacionados con la promoción cultural, el deporte, los asuntos indígenas, urbanismo, medio ambiente y familia; parecen estar más estancados que nunca.  En lo único en lo que si puedo reconocerle esfuerzo es en el tema de vivienda, ya que no cabe duda que se han hecho buenas inversiones.  Por otro lado, soy conocedor de que entre los años 2000 y 2001, su gobierno destinó 1060.9 millones de dólares a inversiones correspondientes a su agenda social, pero sería bueno saber ¿cuanto realmente se ejecutó?, ¿cuanto se fue en gastos varios o “misceláneos”?, ¿qué porcentaje se restringió con la contención del 2001?; y aún más formidable sería saber de parte de usted, que tanto se queja de la falta de recursos, ¿cuánto más hubiese disponible para realizar inversiones si se decidiera a cumplir con el parágrafo 2 del primer punto de su agenda social?  Ojalá y me respondiera.
 
2. Segunda Parte:  Agenda Institucional.  Comprendida por 9 puntos o aspectos esenciales, de los cuales ninguno ha sido considerado.  En esta parte mi análisis es más sencillo, ya que la agenda que contenía los fundamentos del cambio que tanto se pregonó, se ha cumplido en un 0%; así, ninguna de las afanosas y prometedoras propuestas aquí contenidas se ha puesto en marcha.  Pruebas fehacientes son el irrespeto a la institucionalidad democrática que ha caracterizado a su gobierno y la corrupción campante que se pasea  por los pasillos de nuestras instituciones públicas.  Los ciudadanos decentes de este país todavía estamos esperando la comisión redactora del anteproyecto de Constitución, la reforma y descentralización del Estado, la modernización de los gobiernos locales, la despolitización de la administración de justicia y los prometidos avances en materia de derechos humanos y relaciones exteriores, así como los famosos mecanismos de participación ciudadana y consulta popular, que harían aún más democrático nuestro insipiente modelo.  Todo lo plasmado en esta agenda es, ha sido y siempre será, letra muerta para usted y su gobierno; y eso merece mi repudio y el de todos los ciudadanos que deseamos y añoramos mejores días para nuestra querida Nación.
 
3. Tercera Parte:  Agenda Económica.  Establecía 8 aspectos fundamentales, de los cuales el primero, referente a políticas económicas y fomento de la producción, se subdividía en 18 puntos.  A tres años de gobierno, se puede decir que de los aspectos fundamentales, se han logrado importantes avances en materia de turismo y áreas revertidas -2 aspectos de 8-, ya que en asuntos referentes a El Canal de Panamá, sector pesquero, pequeña y mediana empresa, política energética y comercio interior y exterior -5 aspectos de 8-, no se ha hecho nada; las propuestas en estas materias no han avanzado del papel que las soporta.  Queda hablar del primer aspecto y sus 18 puntos, mismos que buscaban el establecimiento de adecuadas estrategias económicas, pero que no han dado resultados efectivos.  Seguimos estancados en materia tributaria, los avances en política agropecuaria no han pasado del aumento de aranceles, mientras que en política industrial no se ve nada concreto.  Por otro lado, la seguridad jurídica no está en su mejor momento, el desempleo sigue aumentando, la transparencia ha sido burlada -usted sabe a que me refiero-, y el control del gasto público sigue siendo ineficiente, ya que tiende a afectar los sectores más sensitivos; situación que va en contra de los planteamientos que en materia de política económica sectorial hace la misma agenda.  Aquí se puede reconocer el aumento en el presupuesto para gasto social, pero sería bueno responder las preguntas que le hice con anterioridad.  En conclusión, la mayor parte de los 18 puntos del primer aspecto, siguen siendo sueños de opio, señora presidenta.
 
Sinceramente, desconozco los verdaderos motivos que la han impulsado a ignorar la mayoría de sus compromisos electorales -aunque puedo suponer algunos-; sin embargo, reconozco que me gustaría conocerlos, no para entenderlos y ser condescendiente con ellos y con usted, sino para reprochárselos como lo merece, directa y enfáticamente.  Créame que estoy completamente decepcionado de usted y de su gestión, se lo digo públicamente.
 
Ya para terminar, le recomiendo se ponga a usted, su mente y su alma, en manos de Dios; pídale que le ilumine su camino, a fin de que pueda tomar las decisiones que este país requiere y merece.  Haga una remembranza de las tantas cosas que prometió y que ahora no cumple, dele una repasada a su documento “Nuestro Compromiso para El Cambio”, en especial a aquella sección titulada “Mensaje Final: Hacia la República Democrática e Incluyente”; de repente, al hacerlo, se de cuenta del derecho que tenemos todos los panameños de sentirnos defraudados de su persona.
 
De usted me despido, esperando mejores decisiones para los próximos dos años, decisiones que vayan más allá del un puente sobre el canal -obra necesaria que se agradece- y de cientos de granjas sostenibles -paliativos que le permiten a sus ocupantes sobrevivir y no vivir-.
 
 
  Atentamente,
 
    Abdiel Augusto Patiño I.
    I.P. 8-719-2441
 
 
 
Domingo 1 de septiembre de 2002
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