MAHURA, LA MUCHACHA QUE TRABAJABA DEMASIADO

 

INTRODUCCIÓN MUSICAL LARGA DE PERCUSIÓN

 

 

PARTE:

En aquellos tiempos, el Cielo vivía sobre la Tierra. Sus hijas, las Nubes, se arremolinaban y se deslizaban a ras del suelo, envolviendo las ramas de las acacias. A su otra hija, la Lluvia, le encantaba rociar el mundo desde lo alto de las grandes palmeras y su mayor placer consistía en mezclarse con las alegres aguas de los ríos.El Cielo y la Tierra vivían en perfecta armonía y, como buenos vecinos, se hacían muchos favores mutuamente. Por ejemplo, cuando la sequía hacía estragos, la Tierra pedía ayuda al Cielo para que regara los campos y los animales pudieran abrevar. Y entonces el Cielo enviaba a su hija la Lluvia...Pero un día, la Tierra tuvo una hija, Mahura. Era muy bella y muy inteligente y estaba muy unida a su madre. Mahura tenía muchas cualidades y un solo defecto: trabajaba demasiado.Todas las noches, a la misma hora, Mahura sacaba su enorme mortero de la choza materna y se ponía a machacar, moler y triturar granos de mijo y raíces de yuca. Trituraba y trituraba sin parar, incansablemente. Le gustaba mucho su trabajo y lo hacía cantando alegres canciones.

CANCIÓN

PARTE:

Sólo había un problema: el mazo para triturar los granos era tan largo, tan largo, que cada vez que lo levantaba, daba un fuerte golpe en la frente del cielo, golpe que al Cielo le dolía muchísimo, pues Mahura trabajaba sin descanso y tenía mucha fuerza.- ¡Ah! - se quejaba el cielo.- ¡Oh, perdóname Cielo! - se disculpaba ella y seguía trabajando.Cuando el Cielo ya había recibido varios golpes y no cesaba de quejarse, Mahura, muy tranquila, como la cosa más natural del mundo, le decía:- Cielo, por favor, ¿no te importa retroceder un poco?. No tengo bastante sitio para mi mazo.Entonces el Cielo, refunfuñando y frotándose el chichón, los muchos chichones que tenía en la frente, retrocedía un poco.Y Mahura continuaba su tarea. Pero cuanto más trabajaba, con más ardor lo hacía y el mazo subía y bajaba a tan gran velocidad que volvía a alcanzar la frente del Cielo, que cada vez tenía más chichones pues los golpes no paraban. ¡Uno, dos tres, cuatro mazazos!.

CANCIÓN

PARTE:

¡Ay, ay! - gritaba dolorido el Cielo.- ¡Oh, Cielo, perdóname una vez más! - exclamaba la bella muchacha sin dejar de trabajar - Por favor, ¿quieres correrte un poco más?. Si te quedas ahí, seguiré haciéndote daño sin querer.Y el Cielo se iba cada vez más arriba, furioso. Realmente, ¿qué podía hacer con una muchacha que trabajaba con tanto ahínco?. Así pasaban los días. Mahura no dejaba de machacar los granos, y cuanto más los trituraba, más largo se hacía el mazo. Era tan largo que siempre chocaba con la frente del Cielo.Todas las noches surgía el mismo problema, el Cielo, a medida que pasaba el tiempo, tenía más chichones en la cabeza y se iba alejando un poco más, llevándose consigo a sus hijas, las Nubes, que estaban muy enfadadas, y su otra hija, la Lluvia, que no hacía más que llorar y llorar...Siempre la misma escena.¡El Cielo estaba completamente harto! ¡Ya no podía más!. Tenía la frente hinchada y le dolía muchísimo. El mazo de Mahura le daba golpes y golpes sin cesar.

CANCIÓN

PARTE:

Una noche su paciencia llegó al límite y decidió poner fin a aquella situación. Acababa de recibir tal cantidad de golpes, que se puso furiosísimo. Se dirigió a la Tierra y le gritó, lleno de ira:- ¡No puedo más, os abandono!. ¡Ahí tienes, Tierra, a tu hija!. ¡Quédate con ella!. ¡Allí donde voy, palabra del Cielo, no me alcanzará mazo alguna jamás!. ¡Adiós!.Entonces el Cielo llamó a las miríadas de nubecillas y a la Lluvia, que se puso tristísima por tener que abandonar los ríos y las marismas, y se fue tan arriba, tan arrque sí es cierto es que el Cielo jamás volvió a la Tierra...

CANCION