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El fin de la autosufiencia alimentaria
David Barkin Blanca Suárez Centro de Ecodesarrollo/ Editorial Nueva Imagen México, 1982, 207 págs.

Resumen



Con algunos cambios, especialmente de orden, y con algunas actualizaciones, el contenido de este libro es el mismo que el publicado por los autores bajo el titulo EL COMERCIO DE GRANOS EN MEXICO un par de años antes.1 Esto debe tenerse en cuenta para no hacer a los autores dos reproches que parecerían plenamente justificados: 1°) que se pretenda hablar del fin de la autosuficiencia alimentaria sin incluir el maíz, el frijol, y el arroz, y, 2°), consecuencia del primero: que el estudio se centre en el análisis de cuatro cereales (trigo, sorgo, cebada y avena) entre los que hay solamente uno de consumo humano.2 De hecho, el propio David Barkin reconoció en una presentación pública de su libro que el título era preferentemente comercial y no tanto reflejo del contenido. Según él, las limitaciones impuestas a los países por el proceso avasallador de la internacionalizaci6n del capital tendrían implicaciones mucho más profundas que las expresadas en el déficit interno de la producción alimentaria: se trataría, más genéricamente, del fin de la autosuficiencia, en cualquier orden, y no sólo en el alimentario. Algo que se expresa claramente en el penúltimo párrafo del libro: "La internacionalizaci6n del capital dicta una dinámica que destruye la capacidad social y política para que una comunidad o un país sea autosuficiente. Crea las precondiciones para hacer que los grupos sociales sean absorbidos por la producción capitalista. La estructura productiva, la canasta de bienes disponibles y la correlación de fuerzas sociales están profundamente modificadas en el proceso" (p. 202). Por eso, según Iván Restrepo, director del Centro de Ecodesarrollo, "este libro es un estudio del sector granos en México, pero no se restringe a él. Su tesis principal es que la internacionalización del capital está provocando transformaciones parecidas a lo largo de la sociedad. El análisis resulta útil para entender la dinámica de la sociedad en su conjunto y es una aportación al debate nacional que ahora tiene lugar para formular un programa de trabajo para la pr6xima administraci6n" (p. 14).

Después de un primer capítulo acerca de la internacionalización del capital y su impacto en la agricultura mexicana, se analiza el complejo de granos (trigo sorgo, cebada y avena) desde la producción hasta el consumo, pasando por su industrialización y comercialización. Pero el análisis de estos cuatro cereales no pretende cerrarse sobre sí mismo: muy al contrario, sus objetivos más transcendentes serían poner a prueba algunas de las hipótesis fundamentales de la teoría de la internacionalización del capital y aportar elementos explicativos a la dinámica más profunda y más globalizante de los sectores agropecuario y agroindustrial de países como México. En sus propias palabras, "el objetivo fundamental del presente estudio es analizar cómo, en cada nivel de producción y decisión, las relaciones sociales de producción y el mercado capitalista internacional han influido en la configuración del conjunto de las actividades relacionadas con la producción de granos" lo que se examina a tres niveles: 1º) el productor agrícola; 2°) el industrial; 3°) el institucional (p. 20). En el primer nivel se estudian tanto los diversos tipos de productores como las regiones productoras; en el segundo se analizan las industrias procesadoras de estos cereales corno parte de la reciente expansión agroindustrial en México, y, en el tercero, se trata de destacar las características y el peso de . las políticas y las acciones institucionales tendientes a impulsar y modernizar al sector agropecuario en general y al complejo de granos en particular. En este último nivel se concede una gran importancia a la CONASUPO y sus antecesoras (a cuyo análisis se dedica alrededor de la cuarta parte del libro), considerada (aunque con ciertas reservas expresadas al final del trabajo) como núcleo del complejo de granos, de acuerdo a la terminología utilizada el análisis de sistemas y aplicada recientemente al sector agroindustrial.


Siguiendo de cerca a C. Palloix y S. Hymer, entre otros, este libro se sitúa entre los recientes intentos por explicar formas nuevas que está revistiendo viejo proceso: la internacionalización del capital. En tal sentido, cabe destacar la importancia del esfuerzo realizado en este trabajo por tratar de aplicar la teoría a un sector tan concreto como el complejo de granos en México, para, desde ahí, tratar de establecer la dinámica y las tendencias del sector agropecuario en su conjunto. Ante la amplitud de miras del presente estudio y teniendo en cuenta las conclusiones teóricas y hasta políticas que se pueden extraer del mismo, vamos a permitimos hacer algunas observaciones.

Nos referimos, concretamente, a ciertos problemas del marco teórico. Sin que esté ausente del todo, parecería que la extracción de plusvalía como elemento fundamental de la valorización del capital a través de la fase capital-productivo, no recibe, en este trabajo, la importancia que lógicamente debiera tener, lo cual resulta casi inevitable cuando no se parte del ciclo del capital. Por otra parte, al destacar tan fuertemente los efectos avasalladores de la internacionalización del capital, se corre el riesgo de ofrecer una imagen distorsionada de la realidad económica y sociopolítica del "Tercer Mundo". Esta distorsión podría tener, al menos, dos vertientes. La primera tendría que ver con una inadecuada apreciación del desarrollo de las fuerzas productivas y de la lucha de clases en los sectores y en los países dominados por esa nueva fase de la internacionalización del capital, lo que llevaría a menospreciar las capacidades de resistencia de las clases y los países explotados y a negar las posibilidades de proyectos alternativos y hasta de reformas significativas. En definitiva, sería ver a las clases explotadas como entes pasivos y no como una fuerza social histórica con capacidad para revertir los procesos y tomar en sus manos su propio destino. Como dice S.Kalmanovitz, "la dominación no es un destino congelado puesto Que genera su opuesto".3 El otro aspecto de la distorsión se encontraría en el énfasis exagerado que parecería concederse a la identidad de intereses de ese capital mundializado, que estaría por encima de cualquier Estado-Nación. Al respecto sería peligroso pretender ignorar que los grandes capitales y los grandes monopolios (principales agentes de este proceso de internacionalización del capital) se encuentran asentados en determinados Estados-Nación, y que tienen detrás un complejo y poderoso aparato político, financiero y hasta militar para defender sus intereses. Como dice Christian Leucate: "El proceso de internacionalización“ no se acompaña de una unificación internacional total de los 'espacios económicos'  y tampoco implica unificación internacional del capital: la intervención conflictiva de los estados en el proceso de dominación imperialista, las contradicciones Inter-imperialistas están, muy al contrario, planteadas como condiciones y expresiones necesarias del desarrollo extremadamente contradictorio de la internacionalización del capital".4

Luis Fernández Ortíz


1 Este primer trabajo se editó también por CECODES en su serie Estudios, con el número 5, en colaboración con el Instituto Latinoamericano de Estudios Transnacionales.
2 Nos referimos obviamente al trigo, pues aunque la avena es también consumida en parte por los humanos, está preferentemente orientada a los usos industriales y forrajeros.
3 "Cuestiones de método en la teoría del desarrollo", Comercio Exterior, Vol. 32, núm. 5, México, mayo de 1982, p. 537.
4 Citado por S. Kalmanovitz, Ob. Cito
A este propósito ver Daniel Mato, "La mundialización de las relaciones capitalistas de producción y el Estado-nación", Comercio Exterior, Vol. 32, núm 3, México, mar
zo de 1982.

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