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"Solidaridad" y la crisis económica en Polonia Jan Patula Introducción El tema bajo este título es demasiado amplio, por consiguiente, amerita algunas precisiones. En primer lugar, debemos delimitar lo que entendemos por la posición de "Solidaridad". Si bien "Solidaridad" fue esencialmente desde el momento de su formación un sindicato independiente y autogestionario, desempeñó también el papel de movimiento social, político y nacional al haber promovido y catalizado cambios en el conjunto de la sociedad polaca y de los aparatos de poder. En este caso, hablar de "Solidaridad" significaría hablar de tantas y tantas iniciativas y planteamientos que surgieron en el seno de la sociedad civil, al encontrar su razón de ser en la pujanza del movimiento sindical. El inconveniente de esta óptica radica en que estas nuevas iniciativas y los postulados concretos no siempre eran convergentes ni expresaban los intereses de todos los grupos y estratos sociales y, por ende, resultaría harto difícil clasificar y analizarlos. Pero incluso restringiendo el tema a los planteamientos en el interior de la confederación sindical, en el periodo legal e ilegal de su existencia, el abanico de actitudes parece extremadamente heterónomo por la existencia de diferentes tendencias. No hay que olvidar que "Solidaridad" nunca fue una organización centralizada y tal estructura fue y sigue siendo compartida por la mayoría de sus miembros. Además, el movimiento huelguístico que dio lugar a "Solidaridad", desencadenó una auténtica evolución, sobre todo en sus aspiraciones y en la práctica cotidiana. J. Kuron, de los más destacados miembros de la oposición democrática en los años sesenta y uno de los principales asesores del sindicato, caracterizó los cambios en los años 1980-1981:
Desde julio de 1980 se llevó a cabo una revolución que derrumbó el sistema de ejercicio del poder basado sobre el monopolio de la jerarquía central del partido-estado en tres áreas: la organización, la información y la toma de decisiones.1
En tales circunstancias, es absolutamente explicable la proliferación de propuestas y acciones divergentes, e incluso opuestas unas de otras. Pero también en el periodo posterior al golpe militar, cuando el movimiento revolucionario fue brutalmente interrumpido y aplastado, la resistencia social, entre ella la de los obreros, adoptó diversas formas. El hecho de que en el momento cumbre de la resistencia de 1982-83 se publicaran cerca de 1,500 títulos de revistas, boletines y folletos clandestinos nos da la idea de la diversidad natural de la sociedad clandestina. 2 Para salir avante con nuestro propósito, nos parece justificado limitamos a los postulados programáticos adoptados por las instancias cumbres y por los portavoces representativos del sindicato. Creemos que con tal enfoque del tema ganaremos en claridad y en cohesión, aunque estamos plenamente conscientes de que se trata de una parte de la problemática. En lo que concierne a la crisis económica, nos interesará principalmente el punto de vista de las instancias sindicales sobre ella y no tanto la exactitud de los análisis, conforme a una teoría económica dada. Sólo en casos controvertidos compararemos la apreciación del sindicato con las de los aparatos de poder o de las personas allegadas a ellos. Pensamos útil introducir el punto de vista de los "economistas independientes", nacionales o extranjeros, para enriquecer el análisis o, simplemente, evitar la parcialidad en la elección de los hechos y su valorización. Optamos conscientemente por una óptica histórica, más que por una determinada escuela de pensamiento económico. Tal perspectiva nos permite comprender mejor la continuidad de la crisis económica, sus condicionamientos y su especificidad, así como las rupturas significativas en la política económica, parte, a su vez, de las correlaciones sociales en el sistema global. Al analizar los aspectos parciales de la problemática no queremos perder de vista sus múltiples vinculaciones.
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1 Kurón, l., "Glos w dyskusji"
(la voz en la discusión), en Polityka i odpowiedzialnośé, Aneks, Londres,
1984, p. 183. 2 Cit. según: Kultura (París) nos. 11 y 12, 1983. |
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