Programas heterodoxos
en América Latina
Juan
Carlos Moreno Brid*
Introducción
En la segunda mitad de los ochenta se ha
instrumentado una serie de novedosas estrategias de estabilización
macroeconómica en América Latina conocidas como planes "heterodoxos". Se les ha
calificado como "heterodoxos" debido a su énfasis en señalar que la política de
estabilización que proponen es cualitativamente distinta de la que típicamente
sugiere el Fondo Monetario Internacional.
Desde la perspectiva de los planes heterodoxos, las políticas de estabilización
convencionales, de devaluación y contracción fiscal/monetaria, son recesivas e
ineficaces para reducir la inflación pues no toman en cuenta el aspecto inercial
del proceso inflacionario. Este componente inercial tiene especial importancia
en economías con inflación elevada de, manera persistente.
Los planes heterodoxos específicamente consideran el aspecto inercial de la
inflación en el diseño de su estrategia estabilizadora. De esta forma,
supuestamente, su estrategia propuesta permite disminuir la inflación en forma
drástica y persistente sin deprimir el ritmo de actividad de la economía. Como
se afirma en una compilación reciente de estudios sobre planes heterodoxos:
Virtud importante que pudiera atribuírseles es la de no exigir como premisa
de arranque la contracción económica, por hacer compatible el combate a las
presiones inflacionarias con la expansión de la producción y el empleo.(Ibarra,
1987, p. 13)
Sin embargo, los resultados de la instrumentación práctica de los planes
heterodoxos no han sido tan exitosos como se aseguraba. Los dos experimentos
heterodoxos más conocidos, Plan Cruzado y el Plan Australes han seguido un
patrón a grandes rasgos similar. En su etapa inicial fueron recibidos con gran
incertidumbre. La incertidumbre se desvaneció con rapidez al manifestarse los
primeros signos de estabilización de los precios y salarios, comenzando una fase
de fuerte aceptación y apoyo a las medidas instrumentadas. Esta aprobación se
erosionó gradualmente a medida que se evidenciaron desajustes en mercados
particulares. En esta fase de escepticismo se re-cuestionan y ponen en duda las
posibilidades del programa de controlar la inflación en el futuro incluso
cercano. Su fase final se caracteriza por el desencanto generalizado con el
programa al resurgir la inflación a tasas elevadas.
Los programas heterodoxos instrumentados en América Latina, hasta ahora, han
sido incapaces de lograr que la inflación desaparezca. De hecho, tampoco han
logrado que la inflación disminuya en forma significativa de manera permanente.
La idea imperante hoy en día parece apuntar hacia rechazar los planes
heterodoxos y volver a los programas ortodoxos a fin de solucionar el problema
inflacionario de forma permanente.
Es innegable que los planes heterodoxos han tenido deficiencias en su diseño e
instrumentación práctica. Sin embargo, creemos que es erróneo afirmar que su
concepción del proceso inflacionario es incorrecta y que deben sustituirse por
programas de ajuste ortodoxos. A nuestro juicio los planes heterodoxos se apoyan
en una concepción sólida del proceso inflacionario, más apropiada a la
experiencia de América Latina que la que sustentan los programas de
estabilización tradicionales. La dirección adecuada, en nuestra opinión, es
buscar corregir sus limitaciones y deficiencias. No está por demás recordar que
los planes heterodoxos se implementaron debido al fracaso sistemático de los
programas ortodoxos.
El propósito de este trabajo es examinar el modelo teórico subyacente a los
planes heterodoxos y evaluar algunos de sus alcances y limitaciones. Para ello
es necesario especificar con precisión cuáles son las características que
definen a un plan heterodoxo. Es decir, ¿en qué consiste el carácter heterodoxo
de un programa de estabilización?
En la actualidad se califican como heterodoxas una serie de estrategias de
estabilización muy diversas, sustentadas en modelos teóricos contrapuestos y
caracterizadas por un uso radicalmente distinto de algunos instrumentos..
Esta-falta-de sistematización ha desembocado en una situación en, que la
supuesta diferenciación cualitativa fundamental entre los planes heterodoxos y
los convencionales es cada día más nebulosa. Véase por, ejemplo la conclusión de
un estudio sobre la reciente experiencia de estabilización en Bolivia:
...la gran lección que nos deja la experiencia boliviana es, que la lógica
fundamental que existe detrás de' los programas heterodoxos no es distinta de la
de los programas de choque ortodoxos, como el aplicado en Bolivia,-. no difieren
más' que en la envoltura o presentación superficial que se les da.(Sañginés,
1987, p. 162).
La primera sección de este trabajo presentadas principales interpretaciones
alternativas que se han hecho del programa heterodoxo. Al contrastarlas se
observa que si bien hay coincidencias, existen divergencias importantes. Estas
divergencias reflejan concepciones distintas acerca del modelo teórico
subyacente del proceso inflacionario en el programa heterodoxo.
En la segunda sección examinamos más a fondo las dos interpretaciones más
generalizadas del modelo heterodoxo. A falta de una nomenclatura mejor, las
hemos definido como Heterodoxia-fiscal y Heterodoxia-distributiva. Ambas
reconocen la presencia de un componente inercial importante en el proceso
inflacionario y coinciden en que este componente debe ser combatido con una
política de ingresos.
Sin embargo, difieren con respecto a su interpretación del componente
estructural de la inflación. Esta divergencia las lleva a recomendaciones
distintas. Para la primera la vía fundamental para acabar con el componente
estructural de la inflación es la política de austeridad fiscal, de reducción
del déficit público. Para la segunda la vía no es necesariamente ésa sino la
resolución del conflicto distributivo.
La sección final del trabajo presenta algunos comentarios acerca del fracaso de
los planes heterodoxos. Las lecciones que de ahí se derivan no apuntan, en
nuestra opinión, hacia la recomendación de abandonar los programas anti-inflacionarios
heterodoxos. A nuestro juicio la lección que se deriva es que los objetivos de
mantener bajas tasas de inflación y de transferir al extranjero altos
porcentajes del ingreso nacional parecen ser incompatibles. En otras palabras,
el mensaje parece ser que en tanto no se reduzcan sustancialmente los pagos al
exterior por concepto de la deuda, la inflación en América Latina no disminuirá
en forma significativa de manera permanente.
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