Comerciantes, asalariados y capitalistas
C. Benetti y J. Cartelier.
A cien años de su muerte, se hace necesario un
estudio profundo, analítico y crítico de la obra de Carlos Marx. No hay ninguna
duda: el legado teórico de este gran pensador es enorme y muy valioso.
Los avances logrados por Marx en el conocimiento de los procesos sociales son
impresionantes y el marxismo ulterior ha desarrollado trabajos de gran valía.
Cierto es que el dogmatismo ha sido una corriente no sólo fuerte sino también
dominante, pero el agudo sentido crítico de Marx, recogido por muchos de sus
sucesores ha sido aplicado no únicamente al estudio crítico de los procesos
sociales, sino también a los planteamientos teóricos del propio Marx.
De esta forma, la obra de Marx debe juzgarse a partir de los conflictos sociales
e históricos de la actualidad y además teniendo en cuenta los avances teóricos y
lógicos que se derivan de su obra.
Los trabajos de C. Benettiy J. Cartelier se inscriben en este último aspecto: el
estudio de la lógica interna de las proposiciones teóricas marxistas. Parten del
problema que dominó el pensamiento marxista en Europa Occidental en la segunda
mitad de los sesentas: la transformación de los valores en precios de
producción.
En su trabajo "Valor y Repartición", C. Benetti hace un estudio crítico de las
contradicciones lógicas en que caen todos aquellos que buscan comprender la
relación entre valores y precios de producción, tomando a la producción como el
elemento determinante del proceso económico. En este libro se rechaza este
planteamiento que, en forma dominante, se había hecho a partir de Bortkiewicz,
M. Dobb, P. Sraffa, etc.
J. Cartelier en otra parte del libro, "Sobre Producto y Reproducción", hace una
crítica de las relaciones que el análisis tradicional presenta entre la economía
política de los clásicos y lo que podrían llamarse los planteamientos que sobre
la economía realiza C. Marx. Vuelve a estudiar la economía política clásica,
plantea nuevas hipótesis para su comprensión y replantea una serie de problemas
analíticos para el estudio de la teoría del valor de C. Marx.
C. Benetti, en un artículo ulterior sobre A. Smith y la teoría de la
reproducción, desmenuza un conjunto de graves inconsistencias lógicas que se
cometen en la interpretación tradicional de la teoría marxista del valor sobre
el problema de la realización del valor y sobre la teoría de la reproducción,
cuando se entiende ésta como un equilibrio (o tendencia al equilibrio) de los
sectores productivos de bienes de consumo y de bienes de capital (las conocidas
secciones 1 y 11 del aparato productivo ).
Hasta este momento, el estudio crítico había sido abundante sin que hubiese en
contrapartida proposiciones teóricas en sentido positivo. El libro que
comentamos es el primer intento por construir una instrumental teórico
coherente.
I. Valor y dinero
El caso es que el espíritu crítico de estos autores los condujo a elaborar una
crítica de sí mismos, a fin de llevar a cabo una construcción teórica con
proposiciones positivas.
Para ellos, el grueso de las teorías económicas en boga, se basa en lo que
denominan "hipótesis de nomenclatura". Su crítica estaría dirigida a toda teoría
que se fundamenta en esta hipótesis, que propone que las mercancías u objetos
que circulan se pueden indentificar a priori y por fuera de todo proceso social.
Las teorías económicas suponen que se vive en un mundo heterogéneo de
mercancías, razón por la cual el estudio de estas teorías comienza,
necesariamente, por romper la heterogeneidad que tiene esos objetos a partir de
una hipótesis que los haga comparables entre sí y por lo tanto medibles. Es
decir, el primer problema consiste en establecer un espacio homogéneo en el que
los objetos sean conmensurables.
En la historia del pensamiento económico se han formulado tres grandes hipótesis
de nomenclatura: la neoclásica, la clásica y la marxista.
En la teoría neoclásica, el espacio homogéneo se construye por medio de la
noción de utilidad y de la función de producción. En la escuela clásica, se
parte del concepto de relaciones técnicas, de dificultad de producción y del
trabajo comandado e incorporado. En la escuela marxista el espacio homogéneo
parte del trabajo abstracto. El caso
es que todas ellas tienen serios problemas para construir la noción de dinero.
C. Benetti y J. Cartelier demuestran de manera brillante por qué en la escuela
clásica y neoclásica el único dinero lógicamente posible es aquel que se
caracteriza como un numerario. Pero este es un dinero falso, porque se trata de
una mercancía entre las otras, sin ninguna cualidad de la especificidad buscada,
es decir, en tanto que dinero.
No se trata de repetir el argumento del por qué la teoría marxista de la forma
del valor y del equivalente general, a pesar de tener una mayor riqueza
analítica, tampoco logra fundar lógicamente su objeto de estudio: el dinero.
Baste señalar que ya en su primer forma (el valor de la mercancía [x] equivale
al valor de la mercancía [y]) esta teoría contiene un problema analítico.
Por un lado, el valor se manifiesta como una realidad meramente social, por lo
que es la relación la que determina el valor de las mercancías; por el otro, el
valor no existe si la mercancía no es un valor de uso contenido en una
materialidad. Aquí surge el problema. Si la objetividad es puramente social y
abstracta, ella no tiene nada que ver con la materialidad física. Dos preguntas
son inmedíatas: ¿qué razón existe para que la expresión del valor necesite de
una meterialidad física?; ¿por qué causa el cuerpo físico del equivalente es
necesario y suficiente para expresar este valor?
Estos cuestionamiento planteados por Benetti y Cartelier son válidos, ya que en
la actualidad tienen una existencia social, abstracta y sim bólica.
II. La socialidad por el dinero
Para estos autores el fundamento de la sociedad en Marx es el trabajo. Se
entiende por socialidad el conjunto de relaciones básicas que permite que una
sociedad se cohesione y se reproduzca.
El problema es que a partir del trabajo no se logra construir lógicamente el
dinero. Como los autores que nos ocupan quieren construir una teoría del dinero,
realizan su estudio bajo un proceso inverso: parten del dinero, construyen
teóricamente este objeto de estudio para que, posteriormente, como resultado del
estudio lógico, reencontrar el conjunto de categorías económicas. Naturalmente
que al hacerlo así, el contenido teórico de estas categorías es distinto al del
análisis tradicional que parte de la hipótesis de nomenclatura.
Para ellos los objetos económicos: (mercancías, valor de uso, empresarios,
etc.), no existen antes del proceso socioeconómico, sino que su existencia y su
contenido son un resultado del mismo.
Para caracterizar y describir teóricamente este proceso socioeconómico se fundan
en dos hipótesis iniciales. La primera señala que el principio de socialidad
básica del sistema capitalista está dado por la moneda. La segunda plantea que
el modo de existencia entre los agentes del sistema está constituido por la
ruptura entre lo privado y lo social.
El sistema capitalista tiene una especificidad más, que es una precisión de la
segunda hipótesis: la ruptura principal entre lo privado y lo social está
fundada en la relación salarial.
Esta relación salarial es de dominio al trabajador, por lo que la existencia
social de éste en el sistema capitalista proviene de la relación salarial. El
trabajo no tiene, de esta forma, una existencia social propia, sino que le viene
dada por la relación que comandan los empresarios por medio del dinero. Esta
explotación de tipo desigual funda la explotación y la ganancia capitalistas.
Con estas dos hipótesis, y con el uso de un impresionante instrumental lógico,
los autores estudian los circuitos del dinero y las leyes de los mismos.
No se trata de presentar aquí el análisis lógico que ellos realizan, pero sí
conviene apuntar que a pesar de que utilizan un método abstracto-deductivo, los
resultados de sus trabajos son importantes para comprender lo que sucede en los
procesos monetarios actuales.
Conviene tener en cuenta que, a pesar de su originalidad el libro tiene
antecedentes teóricos importantes. Entre ellos sobresale el conjunto de trabajo
de Bernard Schmitt sobre todo en lo referente a los circuitos monetarios.
No hay duda de que el método y muchas de las proposiciones teóricas que emplean
C. Benetti y J. Cartelier son discutibles, pero también es verdad que se trata
de un libro de gran calidad, que ha tenido repercusiones importantes en el
estudio teórico de la moneda. El libro de M. Aglietta "La Violencia Monetaria"
recoge, en otro contexto analítico, un número importante de los avances
realizados por Benetti y Cartelier.
La dirección que estos autores apuntan para el estudio y comprensión del dinero
debe ser analizada críticamente; pero, sin duda alguna, abre una fuente
prometedora y rica que el investigador actual debe tomar en cuenta.
Juan Cartaingts Teillery
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