Una aproximación
metodológica al estudio de la internacionalización financiera en América Latina*
Samuel Lichtensztejn Investigador del CIDE
Introducción
1. La expansión y el mayor control
privado de las relaciones de financiamiento internacional constituyeron un
fenómeno relevante del decenio de los setenta que, según todo indica, proseguirá
en el actual (Estévez y Lichtensztejn, 1981). Sus expresiones y repercusiones
con múltiples. Una de sus facetas extraordinarias ha sido el renovado
crecimiento que experimenta la organización bancaria de algunos países
desarrollados en su red geográfica (sucursales, filiales; oficinas de
representación) o institucional (clubs, sindicatos, holdings).
Otra de las caras de ese proceso sin precedentes, es la gestación de nuevos
mercados, como el de eurodivisas y los centros financieros off-shore, los
cuales, con relativa autonomía, han revolucionado los procedimientos en la
circulación financiera internacional.
Desde el ángulo de los países subdesarrollados, y en especial los de América
Latina, esa internacionalización financiera -en sus múltiples dimensiones- ha
modificado profundamente sus mecanismos de financiamiento interno y externo y,
por consiguiente, ha incidido en las orientaciones y alternativas globales de
sus procesos económicos.
2. Los propósitos de este proyecto no son ajenos al nivel de conocimientos
que se haya podido obtener sobre el tema en estudio y a las hipótesis que son
normalmente admitidas a ese respecto. En ese sentido, por lo general, el estudio
de la internacionalización financiera arranca de una afirmación básica y
aparentemente indiscutida: su objeto teórico y de análisis principal radica
esencialmente en la expansión del capital financiero de los países
desarrollados. Se infiere, en consecuencia, que los movimientos de fondos o la
circulación de los capitales financieros a escala internacional están
determinados desde los puntos hegemónicos del sistema (Estados Unidos, Europa
Occidental y Japón).
En esa línea de razonamiento, el examen de la incidencia de ese proceso en
América Latina consistiría, fundamentalmente, en observar las derivaciones o
adecuaciones de los movimientos precedentes a la realidad particular de los
distintos países que lo integran. De ahí que el foco de atención sobre la
internacionalización financiera en América Latina sea el problema de la deuda
externa, de acuerdo con enfoques y evaluaciones convencionales de tipo "balanza
de pagos". Visto así, el espacio latinoamericano, dentro de la
internacionalización financiera, se considera frecuentemente como un ámbito
subordinado a una dinámica externa, tanto del punto de vista teórico como
analítico estadístico.
3. No hay lugar a dudas sobre la importancia de seguir las modalidades de
expansión internacional de la banca de los países desarrollados y los procesos
de endeudamiento de los países latinoamericanos. No obstante, el peligro que se
enfrenta es aceptar esas características exteriores como indicadores o
equivalentes del contenido de la internacionalización. Por cierto, hay una
inclinación hacia ese riesgo, si acaso, sin mayores reservas, se admite que la
internacionalización financiera se defina por la extensión de la red bancaria.
Al fin y al cabo, ese proceso de internacionalización no es simplemente un
abultado capital dinero que circula por el mundo, sumando nuevos espacios y
ganancias. Más bien, estamos ante necesidades objetivas de expansión y
competencia de fracciones combinadas de capital por ampliar sus márgenes de
acumulación, necesidades objetivas que emergen de una crisis económica
internacional. El mismo carácter de esa crisis es el que, en última instancia,
determina que los movimientos de expansión internacional del capital estén
encabezados por los bancos, y que sean éstos los que hoy caractericen el perfil
hegemónico de esa combinación que podemos denominar capital financiero
internacional.
4. Todas las consideraciones anteriores no deben ocultar que la dinámica
internacional del capital financiero implica seguir las estrategias de
valorización y acumulación del capital en las órbitas nacionales. La lógica de
la reproducción internacional del capital resulta de una racionalidad global de
inversiones y beneficios ante situaciones y oportunidades nacionales. Por lo
tanto, el concepto y la dinámica misma del capital financiero internacional
requiere enriquecerse, tomando en cuenta las estructuras y los límites dentro de
los que se mueven los sistemas financieros nacionales, lo cual no significa que
la internacionalización sea una simple acumulación de procesos nacionales, sino
aquel espacio en que se cumplen las leyes generales de expansión y de dominación
del capital.
5. Por supuesto, no se trata, en este caso, de debatir las teorías de la
dependencia, ni mucho menos presentar todos los peligros de simplificar el
proceso de internacionalización financiera a un polo activo (internacionalizante)
y otro pasivo (internacionalizado), al estilo de los enfoques dualistas.
Sin embargo, cabe advertir sobre las posibles y discutibles consecuencias
metodológicas que tal clase de enfoque puede traer consigo en un estudio sobre
internacionalización financiera en América Latina. En particular, esa concepción
conduce a que dicho proceso sea captado como fenómeno que gira en tomo de
prácticas que siguen una secuencia mecánica de penetración-participación-control
financiero externo. Vista así, la internacionalización se constriñe
inexorablemente al estudio particular de las estrategias de expansión y a las
políticas externas de dominación que se ejercen sobre estructuras financieras
receptoras que, como su nombre lo indica, se suponen dadas.
Pero, del mismo modo que en el campo de su expansión y competencia mundial, el
capital financiero internacional ya no procede (como sucedía en el pasado) por
suma o conquista de zonas atrasadas o precapitalistas, sino, más bien, integra
espacios económicos ya dotados de procesos de acumulación y movimientos
financieros propios. Así, también, la internacionalización requiere superar toda
reducción que circunscriba su estudio a una suerte de "física de la penetración
e impacto". Para ello, se requiere incorporar a la investigación aquellas
fuerzas endógenas que por su propio funcionamiento transforman, estimulan y
convocan a una mayor internacionalización. Entre otras, ésta es una de las
razones que apoyan a que -en este trabajo- la unidad de análisis elegida para
abordar el estudio de la internacionalización, sea el sistema financiero
nacional; más que como requisito de contexto, como esquema fundamental que
permite articular dinámicamente la internacionalización al funcionamiento de las
actividades financieras en el país o países latinoamericanos estudiados.
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