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La fenomenología de la alienación y la crítica del fetichismo en el pensamiento de Hegel y Marx Francisco Piñón G. Profesor del Dpto. de Filosofía de la UAM-Iztapalapa. I. El fenómeno y el término de alienación La alienación ha llegado a ser un fenómeno global. El hombre se ha perdido. Se ha extrañado de sí mismo y de la naturaleza. Los demás hombres le son ajenos. Y no sólo se ha alienado dentro de las formas económicas y sociales, sino también dentro de la técnica que él mismo ha construído. Hoy más que nunca el hombre se ha convertido, como dijera Marx, en ese apéndice de carne encerrado en una maquinaria de acero . La alienación en la sociedad industrial, ya criticada por Marx y antes por Hegel, no ha perdido su actualidad, sigue siendo objeto de estudio en los diversos campos del saber. Inquieta a filósofos, sociólogos, psicólogos, antropólogos. Es un hecho social que no puede encerrarse dentro de los estrechos limites de una moral individualista. No es solamente "europea", ni tan sólo un fenómeno propio de la sociedad "occidental", ni se circunscribe determinado sistema político o social. Pero, por parte, es un fenómeno histórico. Hegel y Marx, como lectores atentos de su tiempo, han recogido el reto de dar respuesta a cuestionamientos que ya Rousseau, Fichte y otros se habían planteado: ¿por qué los poderes de los individuos se tornan omnipotentes en contra de ellos mismos? ¿Cuál es el origen de que sus relaciones se independicen? ¿Por qué el hombre es dominado por el producto de su propia mente, así como es dominado por el producto de su propia mano? Las palabras alemanas Entfremburg y Entässerung eran ya conceptos usados en la literatura filosófica anterior a Hegel. Alienation se usaba en la economía inglesa (alienación de la mercancía) y en la filosofía iusnaturalista para designar la pérdida de la libertad originaria a causa del contrato social. Ya estaba presente en Fichte, cuando señalaba que el objeto no es sino una "alienación" del sujeto y el objeto no es otra cosa sino una razón alienada. Lo que Hegel llamaba alienación, para Shelling será Condicionar. Pero esto lo veremos más adelante. Vayamos un poco a la historia del término. La palabra alienación, tan frecuentemente usada después de la Segunda Guerra Mundial por filósofos, psicólogos y sociólogos, viene de la palabra latina alienatio o abalienatio Y del concepto griego aristotélico "apolotríosis" que encontramos en la Retórica. También puede provenir del concepto latino alienus, del griego "aloíosis" (alteración), del adjetivo "alas" que significa otro. En este sentido, no es el otro o lo otro simplemente opuesto al tú, no nada más un alter, como un alter ego, sino un alter que no tiene ya nada que ver con el ego. El concepto latino de alienatio tenía siempre dos significados: uno de contenido jurídico, el otro de contenido médico. Así, Séneca y Cicerón hablaban de la alienación como de una "transferencia de la propiedad",1 como Rousseau lo hará más tarde en el siglo XVII para indicar la cesión de los derechos individuales. En cuanto al contenido médico, Celso y Scribonius Largus describían la alienación como "enfermedad mental" o como "desvanecimiento". 2 Pero también debemos tener presente que el concepto latino conserva otros significados secundarios, aunque no menos importantes, que influyeron en el significado posterior de la palabra alienación, dado sobre todo por Feuerbach, Hegel y Marx. Por ejemplo, en Cicerón, el concepto de alienación comporta el significado de "deserción" o "pérdida de la amistad".3 En Milton y en F enelón conserva un contenido eminentemente religioso. El primero se lamenta del ser que está "alienado de Dios", del hombre "alienado" de sí mismo a causa de las "oscuras idolatrías del alienado pueblo de Judá".4 Fenelón hace las mismas consideraciones con relación al comportamiento de aquellos cristianos "aliénés de la vie de Dieu!"5Es en esta línea que se habla de liberar al hombre de la autoalienación. Como lo escribiera Marx en La cuestión judía liberación imaginaria, "abstracta universalidad", teórica, formal, con la cual "se acompaña el mundo del egoísmo". 6 El concepto religioso de alienación se convierte en un concepto laico bajo la forma de la vendibilidad. Adam Smith, en su investigación sobre la riqueza de las naciones, ya escribía, al hablar de la Edad Media, que "el vasallo no se puede alienar sin el consentimiento de su superior". 7 Para Kant, por ejemplo, la alienación no es sino, la transmisión de la "propia propiedad" a otro "La posesión (física) -escribe- es, por consiguiente, la condición de la posibilidad del uso (manipulación) de un objeto como de una cosa, aunque si bien este objeto, por otro motivo, deba ser tratado como una persona"8Ya antes había escrito que el contrato de trabajo, o sea, loctio opere, no es sino la "concesión del uso de mis fuerzas a otro por un determinado precio (merges)." Según este contrato, por lo tanto, el trabajador es un mercenarius.9Por consiguiente, la alienación humana es la condición del hombre en donde éste se convierte en un objeto vendible. Con razón, pues, Marx dirá, siguiendo este sentido, que "la venta es la práctica de la alienación". 10 Sin embargo, el concepto de alienación no tiene un fondo ni un origen necesariamente religiosos, como lo sostienen, por ejemplo, Hook, ni posee un significado psicológico, como lo afirman Fromm y Tucmer. Por desgracia o por fortuna es un concepto demasiado ambiguo, rico en significados. Y en lo que se refiere a Marx, debemos buscar su concepto de alienación en la literatura de la filosofía idealista alemana. Precisamente en Schelling, Fichte y Hegel. |
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1Séneca.
De Beneficiis, 5, 10:Cicerón. Topica, 5. 2Celso. De medicina, IV, 2, 2: Scribonius Largus, Campo Medicament, 1980. 3Cicerón. Ad Quintum Fratrem, 1,4,4: De amicitia, 21, 76. 4Milton. Paraíso perdido, Lib. 1. 5Fenelón. Ouvres, vol. XVII, Versailles, 1820, p. 328. 6Marx. Sulla questione ebraica, en Marx-Engels, Opere, III, Ed. Ruiniti, Roma, 1976, p. 187. 7Adam Smith. An lnquiry into the nature and causes of the wealth of the Nations, E. Everiman, Vol. 11, p. 342. 8 Kant. Principi metafisici della dottrina del dritito., UTET, Torinto, 1965, p. 551. 9Ibidem., p. 468. 10Marx. Sulla questione ebraica, en Marx-Engels,op, cit., p. 189. |
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