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Rasgos fundamentales y base de la forma de producción mercantil
Gerardo Fujii
Del Departamento de Economía Agrícola de la Universidad Autónoma Chapingo.

Introducción

Las relaciones de producción de cualquier modo de producción tienen una estructura compleja. En ellas se pueden distinguir diferentes subestructuras. V. Kulikov escribe que en una primera aproximación, en el sistema de relaciones de producción de cualquier modo de producción se pueden distinguir dos cortes, niveles, aspectos relativamente independientes: la forma de gestión de la producción y la naturaleza socioeconórnica del sistema.1

La naturaleza socioeconómica del modo de producción es determinada por su relación de producción básica y la segunda esfera de relaciones de ,producción constituye la forma de producción, mediante la cual se determinan las necesidades y

se distribuyen los recursos disponibles para la satisfacción de ellas. Incluso el Robinson aislado en su isla, decía Marx

... tiene forzosamente que satisfacer toda una serie de necesidades que se le presentan, y esto le obliga a ejecutar diversos trabajos útiles ... A pesar de toda la diversidad de sus funciones productivas, él sabe que no son más que diversas formas o modalidades del mismo Robinson, es decir, diversas manifestaciones de trabajo humano. El mismo agobio en que vive le obliga a distribuir minuciosamente el tiempo entre sus diversas funciones. El que unas ocupan más sitio y otras menos, dentro de su actividad total, depende de las dificultades mayores o menores que tiene que vencer para alcanzar el resultado útil apetecido. [Comienza ajo .. contabilizar su vida. En su inventario figura una relación de los objetos útiles que posee, de las diversas operaciones que reclama su producción y finalmente del tiempo de trabajo que exige, por término medio la elaboración de determinadas cantidades de estos diversos productos. 2

Toda sociedad hace frente a estos mismas problemas. En cada momento histórico cualquier sociedad dispone de una cantidad determinada y limitada de recursos -de medios de producción y de fuerza de ttrabajo- y tiene que satisfacer ciertas necesidades. El aumento de la población, la acumulación y el progreso técnico amplían las posibilidades de producción de la sociedad. Por otra parte, van surgiendo nuevas necesidades. Entonces, es necesario determinar cuáles son las necesidades que es posible satisfacer a un determinado estado de desarrollo de las fuerzas productivas. Para ello se requiere contabilizar el trabajo y determinar cuáles son los gastos de trabajos socialmente necesarios para producir los valores de uso que satisfagan las necesidades a un nivel dado de desarrollo de las fuerzas productivas. El tiempo de trabajo del que dispone una sociedad representa un todo único; cuanto más gasto de trabajo social exige la producción de determinado bien menos queda para la satisfacción de las otras necesidades. En este sentido Marx escribía que "el tiempo de trabajo necesario para producir sus medios de vida tuvo que interesar por fuerza al hombre en todas las épocas ... " 3 Conocidas las necesidades de la sociedad, el problema de cuáles de ellas satisfacer se resuelve mediante la comparación de los efectos útiles de los diferentes valores de uso entre sí y la contrastación de ellos con los gastos de trabajo necesarios para producirlos. De esta forma se da respuesta a la pregunta de qué producir mientras que el cómo producir se resuelve sobre la base del principio de la economía del tiempo de trabajo.

En condiciones de división social del trabajo, la necesidad de hacer concordar la esfera de producción con la de consumo exige la distribución de los recursos productivos por sectores, de modo tal que la estructura productiva se corresponda con la estructura de las necesidades. En otras palabras, cada variedad de trabajo concreto debe producir un valor de uso determinado en una cantidad determinada. Este problema también es de carácter histórico general. En carta a Kugelmann del 11 de julio de 1869 Marx señalaba "que las masas de productos correspondientes a las distintas necesidades reclaman masas distintas y cualitativamente determinadas del trabajo global de la sociedad." Añadía "que esta necesidad de distribuir el trabajo social en determinadas proporciones no resulta suprimida, ni mucho menos, por una determinada forma de la producción social es algo evidente por sí mismo".4

La sociedad necesita de dos tipos de valores de uso, de bienes de consumo y de medios de producción. Por ello la concordancia entre las esferas de producción y consumo requiere distribuir los recursos laborales y materiales de manera tal que se satisfagan, tanto las necesidades productivas como personales. Para satisfacer las necesidades productivas es necesario el despliegue de todo un sistema de proporciones intersectoriales, pues lo generado por un sector es necesario tanto para la producción de la misma rama como de otras ramas. De aquí se concluye que la proporcionalidad de la producción social requiere de una correspondencia estricta entre la producción y el consumo de cada variedad de producto y de una estructura determinada del aparato productivo. 

Estos problemas de carácter histórico general (determinar las necesidades de la sociedad, contabilizar y medir el gasto de trabajo y comparado con los efectos útiles de los diversos valores de uso y distribuir sectorialmente el trabajo social de acuerdo con las necesidades) pueden ser resueltos de diferentes maneras. En la carta que ya hemos citado, Marx escribía, refiriéndose a la necesidad de distribuir el trabajo social, que " ... cambia simplemente su modo de manifestarse. Las leyes naturales jamás pueden suprimirse. Lo único que puede variar, en situaciones históricas distintas, es la forma en que esas leyes se abren paso".5  El modo en que se ejecutan los procesos que hemos señalado es lo que denominamos forma de producción.

El 8 de enero de 1868, en carta a Engels, Marx señalaba la existencia de formas de producción opuestas:

... ninguna forma de sociedad puede impedir que, de un modo o de otro, sea el tiempo disponible de trabajo de la sociedad el que regule la producción. Pero mientras esta regulación no se lleve a cabo mediante el control directo y consciente de la sociedad sobre su tiempo de trabajo -cosa que sólo es posible en un régimen de propiedad colectiva- (ella se efectuará G. F.) ... mediante las oscilaciones de los precios de las mercancías ... 6

En otras palabras, un modo de acción consiste en que la sociedad, conscientemente, antes del proceso de producción, determina, en términos generales, qué necesidades satisfacer, qué bienes producir y cómo hacerlo y, de acuerdo con ello, distribuye el trabajo social y los medios de producción por sectores. En otros términos, la interrelación necesaria entre las esferas de producción y consumo se manifiesta en forma anticipada. La otra posibilidad es la acción a través de los precios de las mercancías, en cuyo caso la conexión entre producción y consumo no se establece previamente, antes de la producción, sino que los precios de las mercancías en el mercado son los que indican qué y cómo producir y en qué cantidad. Mediante este mecanismo los recursos se distribuyen según las necesidades que se manifiestan en el mercado.

De aquí se concluye que un tipo de forma de producción liga la producción con el consumo a priori, antes del comienzo del proceso productivo, mientras que en otra forma la producción se efectúa de acuerdo con indicadores obtenidos en el mercado. La forma mercantil de producción corresponde a la segunda variedad señalada. El presente artículo está dedicado a su estudio. Este se hace en dos partes. En la primera se presentan sus características básicas en cuanto mecanismo particular de conexión entre las esferas de producción y consumo y en la segunda, se expone el estado contemporáneo de la discusión que se ha desarrollado entre los economistas soviéticos acerca de las bases de este régimen de producción.


1 Kulikov, Y., O perelodnyt formal v usloviyaj kapitalisma, Vestnik, Moskovskovo Universiteta, serie Ekonomika, 1972, núm. 1, p. 29.
2 Marx, C., El CapitaL México, FCE, 1974, tomo 1, pp. 41-42.
3I bid., p. 37
4 Marx, C. y Engels, F., Cartas sobre el tomo I de El Capital.
En C. Marx, Op. cit., tomo I, p. 705.
5 Ibid., p. 705.
6Ibid., pp. 699-700.

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