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LAS IMPORTACIONES EN EL PERIODO 1978-1982
Carlos A. Rozo


La tendencia regresiva que experimentó el proceso de sustitución de importaciones en la economía mexicana de los años treinta hasta mediados de los años setentas fue clara,  a pesar de las fluctuaciones en la dinámica del proceso y del declarado y reiterado compromiso del gobierno y los empresarios en afianzar dicho proceso. En el periodo reciente de 1975 a 1982, parece ser que esta tendencia cobró aún más fuerza como consecuencia de la política de liberación de importaciones que se dio por la abundancia de petrodólares.

En esta nota nos limitamos a presentar las tendencias del crecimiento de las importaciones en el quinquenio 1978-1982, como un primer paso hacia la demostración de esta tendencia regresiva en el periodo más reciente del proceso de sustitución de importaciones.

El periodo de estudio tiene una fase de crecimiento vertiginoso de las importaciones, de 1978 a 1981 y una fase de reducción de las importaciones que corresponde a 1982. En la fase inicial las importaciones globales crecieron 210 por ciento (52.5 por ciento promedio anual) mientras que en 1982 el monto total importado se redujo en 40 por ciento. Estos niveles globales obedecen a tasas sectoriales diferenciadas en que la agricultura y silvicultura crecen 239 por ciento, la ganadería, apicultura, caza y pesca 105 por ciento, las industrias extractivas 74 por ciento y la industria manufacturera 109 por ciento. La reducción en 1982 es correspondientemente anmoga al crecimiento anterior al experimentar cada uno de los sectores correspondientes decrementos de 57, 20, 21 Y 38 por ciento.

Esta simetría entre aumentos y reducciones para el quinquenio rozo que la participación relativa sectorial tendiera, entre 1981 y 1982, a la distribución que existía en 1978, luego de haber experimentado algunas variaciones entre 1978 y 1980. Así, la agricultura-silvicultura pasó de18.4 por ciento del total en 1978 al 0.1 por ciento en 1980, para luego reducirse al 6.4 por ciento en 1982 (ver Cuadro 1). Los sectores ganadero et al. Y de la industria extractiva sufren modificaciones semejantes, mientras que el sector industrial manufacturero experimenta el fenómeno opuesto. Esto es, de 1978 a 1980 pierde importancia relativa mientras que en 1981-1982 la recupera.

Estos movimientos parecen hacer evidente la elasticidad de la demanda agrícola a la facilidad para importar, pues en tres años se aumenta la participación del sector agrícola y silvícola en 20 por ciento y con igual rapidez, en sólo dos años, se reduce en 36 por ciento. Esta elasticidad de ajuste permitió que la distribución relativa sectorial tuviera sólo cambios menores manteniendo una distribución en la que las importaciones industriales manufactureras constituyen, aproximadamente, el 90 por ciento de las importaciones totales del país.

Contrariamente ala distribución sectorial, la distribución funcional por tipo de bien (consumo, intermedio y de capital), experimentó cambios importantes en el periodo observado (ver cuadro 2). El cambio más significativo es la magnitud en que se incrementó la importación de los bienes de consumo, que en el quinquenio pasaron de 5.79 por ciento del total al 10.53 por ciento, lo cual constituye un incremento de 80 por ciento. Igual tendencia se dio con los bienes de capital que de 25 por ciento del total pasaron a 31 por ciento. Por supuesto, la ganancia relativa de estos bienes constituye la pérdida relativa de los bienes intermedios, que del 68 por ciento del total importado en 1978 pasaron al 58 por ciento en 1982. Estos cambios se dieron por el incremento en el monto absoluto importado que rebasan al 500 por ciento en el caso de los bienes de consumo y de 280 por ciento en el de los bienes de capital, para el periodo 1978-1981. Los bienes intermedios mostraron, en el mismo periodo, un crecimiento menor de sólo 150 por ciento. Sin embargo, las reducciones ocurridas en 1982 no guardaron simetría con los aumentos previos, pues la importación de bienes intermedios experimentó una reducción (38 por ciento) de similar magnitud que la de los bienes de capital (40 por ciento) y los de bienes de consumo (45 por ciento). Parece pertinente observar que al comparar estas tendencias con las tendencias en el crecimiento de la economía en los dos periodos, en términos del PIB, no existe un alto grado de correlación pues en 1982 el crecimiento se desploma lo cual no parece ocurrir con -las importaciones. Esto permite plantear la hipótesis que en 1982 se dio una acumulación de inventarios de mercancías importadas. Además, existe el argumento de que, durante el periodo, el sector industrial mAs que incrementar su capacidad productiva aprovechó para modernizar dicha capacidad como consecuencia de la fácil disponibilidad de divisas.


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