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Estructura y Comportamiento de la Industria Químico-Farmacéutica en México de Víctor M. Soria. Cualquier persona interesada en las características o en el comportamiento de la industria químico-farmacéutica en nuestro país, sabe que ésta ha reproducido con eficacia los principales patrones estructurales que han garantizado su éxito en los países desarrollados. No es nueva la información acerca de la concentración de la producción por mercados terapéuticos que ha permitido la consolidación de grandes monopolios farmacéuticos, los que ahora muestran una tendencia consistente a la diversificación en otras actividades económicas relacionadas o no con la actividad original. Tampoco nos sorprende la exposición de los procedimientos utilizados por las grandes empresas transnacionales farmacéuticas para aumentar sus ganancias (diferenciación de productos, sobrefacturación de materias primas, uso de marcas, empleo irracional de recursos publicitarios y promocionales, etc); o para mantener bajo un control la producción de los fármacos y medicamentos más rentables (transferencia selectiva de tecnología, generalmente orientada a medicamentos de consumo final, a fin de reforzar la dependencia de los países receptores con respecto a las materias primas; establecimiento de contratos cautivos en los que la transferencia de tecnología conlleva el compromiso de compra de insumos o bienes de capital o la contratación de asistencia técnica; manipulación. del sistema de patentes, etcétera). También es de sobra conocido el impacto de estos patrones de comportamiento en una sociedad (aumento constante de la dependencia, tanto tecnológica como económica, obstaculización del desarrollo industrial nacional, incremento constante de los precios al consumidor, etc.). Sin embargo, éstos y muchos otros aspectos relacionados con la industria químico-farmacéutica, para ser comprendidos en toda su extensión, deben ser examinados dentro de un marco referencial, de tal manera abarcador que incluya por un lado el desarrollo histórico del capitalismo y su relación con el nivel de salud en la sociedad y por otro una revisión del proceso de internacionalización del capital, en tanto condiciones indispensables para la estructuración de un sector industrial tan complejo y eficiente en el proceso de acumulación del capital. Este marco referencial no puede olvidar tampoco el análisis de los determinantes del proceso de sa1udmfermedad a riesgo de incurrir en aberraciones conceptuales. Este es el mérito principal de la obra de Víctor M. Soria, Estructura y comportamiento de la industria químico-farmacéutica en México, recientemente publicado por la Universidad Autónoma Metropolitana en su serie "Cuadernos Universitarios", y que en 1983 recibiera el Premio a la Investigación en el Area de Ciencias Sociales y Humanidades de esta institución. Este trabajo constituye, sin lugar a dudas, el material más actualizado disponible sobre el tema, en el mercado editorial mexicano ya que incluye referencias a hechos y publicaciones muy recientes (1982). Entre sus aportaciones más valiosas se destaca el esfuerzo del autor por ubicar a la industria químico-farmacéutica dentro del complejo de salud que comprende, según J. Hulshof las interrelaciones del Sistema de Salud con otros dos importantes sectores de la estructura económico-social. Por un lado el relacionado con la producción de bienes de capital y de materias primas e insumos para el sistema y por otro con el sector generador de servicios indirectos como serían los relativos a la comercialización, a la formación de personal médico y paramédico, a la misma investigación y a la publicidad. Soria emprende inicialmente una revisión somera pero suficiente del desarrollo del capitalismo y el concomitante crecimiento del proletariado, y después profundiza en el análisis de este fenómeno a nivel nacional para situar en este marco al citado complejo de salud. Más adelante el investigador se avoca a la discusión de una de las características sobresalientes de la fase avanzada del capitalismo, la internacionalización creciente del capital, que "señala el desbordamiento de las fronteras nacionales por el proceso de concentración y centralización económico" y propicia el surgimiento y consolidación de las empresas transnacionales que se "convierten en el eje de acumulación capitalista funcionando como mecanismos de internacionalización de los procesos productivos". Después continúa con el análisis de los patrones de comportamiento de la industria (transferencia de tecnología. diferenciación de productos, comercio intraempresa, sobrefacturación, etc.), para intentar una explicación congruente de la situación actual en nuestro país. El análisis de la problemática de la industria químico-farmacéutica en México, por otra parte, si bien tiene el mérito de reunir una amplia información y una discusión amplia de hechos y datos recientes no tiene la originalidad de la primera parte del libro. Esto no es, sin embargo, atribuible al autor. La estructura y comportamiento de esta industria en nuestro país no ha cambiado en forma significativa en los últimos años, si acaso se han acentuado algunos de sus rasgos más negativos como consecuencia de la crisis económica que padecemos y de las actitudes de apertura a la inversión extranjera del grupo gobernante. Por ello sus conclusiones constituyen una reafirmación de las tesis expuestas a este respecto anteriormente por el mismo autor y por muchos otros estudiosos del tema (Bernal Sahagún, De María y Campos, Paredes, etcétera). Otra de las cualidades de la obra dignas de ser resaltadas es la integración entre todos los aspectos tratados en los diferentes capítulos que permite un estudio sistemático del problema y una revisión totalizadora. Los esfuerzos precedentes a esta obra generalmente provinieron de reuniones de especialistas que, aunque tuvieron el mérito de la originalidad y de la pluralidad conceptual, no alcanzaron la perspectiva globalizadora de este trabajo ("Foro sobre empresas multinacionales y transferencia de tecnología en el sector químico-farmacéutico" publicado por la UAM-Xochimilco y el Núm. 2 de la revista Iztapalapa). Es loable que la Universidad Autónoma Metropolitana haya emprendido la tarea de editar este tipo de trabajos cuya presencia en el ámbito académico y profesional es profundamente necesaria. Ojalá que este tipo de análisis, además de cumplir con su función propia en las tareas educativas, sirviese para que las instancias estatales se convencieran de que la solución a la problemática de la industria químico-farmacéutica, si bien tiene implicaciones innegables de carácter científico-técnico que no se pueden soslayar, depende ante todo de decisiones políticas que busquen un mayor bienestar para nuestro pueblo y que no comprometan aún más nuestro futuro. M. EN C. MAGDALENA FRESAN |
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