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Inflación, teoría y política
económica El fenómeno llamado inflación ha llegado a ser considerado el principal problema económico de nuestra era. Por lo cual ha tomado en los objetivos de política económica el lugar que anteriormente correspondía al crecimiento económico y al pleno empleo. En esta perspectiva es sorprendente el alto grado de desacuerdo sobre sus causas y sobre las estrategias de política económica a seguir para lograr su erradicación, como lo demuestran los dos trabajos que a continuación se examinan-. Si bien en cada uno de estos artículos parece que se lleva agua al propio molino al presentar evidencia que sustenta la posición teórica que en él se postula, lo más significativo, en ambos casos, es la rigidez del análisis respecto a las fuerzas internacionales que contribuyen a gestar el problema y que interfieren en el logro de los objetivos de política económica." El principio básico del planteamiento de Gordon es que en el largo plazo la inflación is always and everywhere a monetary phenomenon, puesto que considera que el crecimiento de largo plazo de la tasa de la oferta monetaria es el determinante básico del comportamiento de largo plazo del producto nacional bruto nominal, en consecuencia, la inflación es definida como el crecimiento en dólares (o nominal) del valor del gasto agregado que excede el crecimiento del producto real. Bajo estos supuestos, las medidas del control inflacionario a disposición del gobierno son aquellas orientadas a obtener un menor crecimiento de los gastos nominales por medio de una reducción presupuestal, un incremento en las tasas impositivas o una política monetaria restrictiva. Estas opciones tienen dos alternativas de política para su formulación; una denominada Cold Turkey, lo cual consiste en una drástica e instantánea reducción en la demanda agregada. La segunda denominada del "gradualismo", consiste en una reducción lenta de la demanda. El problema con cualquiera de estas alternativas es que el proceso de corrección no es libre de costos al igual que no excluye efectos secundarios difíciles de predecir. El efecto central de una reducción del crecimiento nominal del gasto, sin consideración de la alternativa de política escogida, es que por definición tiene que dividirse entre una disminución de la tasa de inflación y una reducción del crecimiento del producto real. Adicionalmente, los efectos secundarios de una reducción nominal del gasto son: la reducción implícita de la producción, el incremento en despidos y en desempleo y el aumento en la quiebra de empresas. Bajo estas condiciones el éxito de la política restrictiva reside en la velocidad de respuesta de la inflación a las reducciones en el gasto nominal. Este punto, que Gordon denomina la "proposición significativa" constituye el tema y la enseñanza básica de este artículo que se formula planteando que una economía con una baja elasticidad de los precios (sticky prices) debe tener, consecuentemente, fluctuaciones grandes en el producto real a menos que la velocidad de respuesta en los precios influya en la amplitud de las fluctuaciones del producto nacional bruto nominal. En consecuencia, la magnitud del coeficiente de ajuste de los precios es determinante en la forma en que el cambio en la demanda nominal se reparte entre la inflación y el producto real. Un proceso de ajuste realista es, por tanto, uno que se da parcial y gradualmente, en el cual la inflación está determinada por el crecimiento actual de la demanda nominal, y por el efecto de la inflación del periodo precedente sobre las desviaciones del producto real de su tendencia. Este proceso se representa por la ecuación: Pt=αyt+I3Qt-1 +(1-α) Pt-1 Con base en este planteamiento teórico (aquí esquematizado) Gordon examina varias experiencias ocurridas en Estados Unidos, algunos países europeos (RF A, Suiza, Francia, Gran Bretaña e Italia), Brasil e Israel, durante este siglo. El encuentra que:
Estados Unidos 1920-1922 Francia 1963-1966 Japón 1976-1980 Italia 1962-1968
Por su parte el punto de partida de Sargent es la consideración de que existen dos líneas de análisis en la dinámica de la inflación y de los medios adecuados para su control. Una de estas líneas es la denominada "Momentum School" en cuya perspectiva la tasa inflacionaria responde lentamente a cambios en medidas restrictivas de políticas fiscal y monetaria, porque los consumidores y las empresas extrapolan el pasado al futuro. En consecuencia, la batalla antiflacionaria es costosa. Una segunda línea es la de las "expectativas racionales" que niega una dinámica inherente a la inflación. Más bien las expectativas de inflación, que los consumidores y las empresas tienen hacia el futuro, son generadas por la visión que tienen de la política económica presente y futura v.g., déficits y expansión monetaria. La solución requiere un cambio de estrategia que sea creíble; por tanto, el tiempo y el costo de reducir la inflación depende de la solidez del compromiso gubernamental en llevar adelante su programa. Teniendo 'como punto de partida estas consideraciones teóricas, Sargent presenta cuatro casos históricos que sustentan la posición de las expectativas racionales. Estos casos corresponden a experiencias de Austria, Hungrfa, Polonia y Alemania, en la década de los años veinte. En los cuatro casos, la hiperinflación fue abolida de golpe por cambios drásticos en la política fiscal. Además se plantea la experiencia de Checoslovaquia que, aunque rodeada por estos casos de hiperinflación, supo practicar una política lo suficientemente restrictiva que le permitió gozar de precios relativamente estables. Las hiperinflaciones de estas naciones fueron terminadas al restaurar la convertibilidad de las monedas nacionales con el dólar, pues la no convertibilidad, después de la primera guerra ocasionó que sus monedas no tuvieran un respaldo real, lo cual hizo que los gobiernos de estos países se dedicaran a imprimir dinero. Para Sargent el punto clave es distinguir entre un cambio en estrategia y un cambio de acciones dentro de una estrategia. El cambio en estrategia es lo relevante, pues, cuando se da un cambio de estrategia o de régimen se puede esperar que los agentes económicos privados cambien sus propias percepciones o reglas para escoger niveles de consumo, tasas de inversión, estructura de portafolios, etc. Esto sucede, según el concepto de las expectativas racionales, porque los agentes económicos buscan el mejor acomodo a sus propios intereses. Es por esta razón que la creación de un Banco Central independiente, con la obligación legal de rehusar la demanda del gobierno por créditos sin respaldo real y los cambios radicales en los regímenes de política fiscal, obligaron a los gobiernos de esos países a colocar su deuda con agentes privados o gobiernos extranjeros que valuarian la deuda de acuerdo a los ingresos reales del gobierno deudor. En cada caso, cuando quedó claro que el gobierno no podía depender del Banco Central para su financiamiento, la inflación fue controlada y los tipos de cambio estabilizados, no porque dejara de crecer la liquidez, pues ésta continuó creciendo, sino porque desapareció el carácter de dinero no respaldado que prevalecía hasta entonces. Se argumenta que en estas condiciones los agentes económicos estaban dispuestos a aceptar notas gubernamentales porque las promesas de pago se consideraban válidas, pues las notas estaban respaldadas por una política presupuestaria correcta. Comentarios Los resultados que confirman cada teoría parecerían estar condicionados más que por la aplicación de la política económica, por factores de índole estructural relativos a cuestiones de temporalidad y de la dinámica de la economía internacional. Además, estos dos factores hay que considerarlos en su interrelación. Se podría argumentar que la eficiencia en los cambios de política económica en los años veinte en los países en cuestión tienen su base en el aislamiento relativo y estrictamente nacional en que se dan estos procesos. Incluso el éxito de Checoslovaquia en mantener la estabilidad de precios en medio de un mar de inflación responde a este mismo aislamiento. En consecuencia, las acciones drásticas de política económica tienen resultados inmediatos porque no están afectadas o condicionadas por influencias externas. Esta no es la situación de la segunda posguerra en que las economías nacionales tienen una apertura total a las presiones internacionales. En este periodo se convierte en crítico el papel que juega la dinámica propia de las empresas transnacionales con sus mecanismos internos de transferencia de recursos y de estrategias mundiales para la determinación de sus precios y la maximinización de sus ganancias. En el artículo de Gordon es significativo que una de las experiencias que contra dicen la tendencia general por él encontrada es la de Estados Unidos entre 1920-1922 que es precisamente el periodo de análisis de Sargent, lo cual aunado a las otras tres experiencias que se apartan de la generalidad, podría explicarse por la existencia de un cierto grado de aislamiento de la economía de Estados Unidos respecto de la economía internacional. En el contexto actual, el artículo de Sargent hace reflexionar sobre el hecho de que a partir de 1971, año en que se rompe con el patrón oro, es decir en que el dinero es en cierta medida del tipo no respaldado y a nivel internacional condicionado por la evolución de la economía de Estados Unidos, la inflación se ha convertido en el principal problema económico. La pregunta necesaria que surge es si ¿el no tener un punto de referencia no es lo que ha hecho que los tipos de cambio flotantes no hayan sido lo que se esperaba de ellos? Por su parte, el planteamiento de Gordon parecería contradictorio como defensa del monetarismo al sustentar una conclusión de que reducir la inflación es costoso porque en el proceso se afecta la reproducción y por lo tanto la inversión y el empleo y que además esto ocurriera sin importar la estrategia diseñada. La contradicción está en términos de que se da evidencia a los críticos del monetarismo que sostienen que la inflación no se puede reducir a un solo proceso, el monetario, pues queda, entonces, por fuera del esquema la dependencia más fundamental de la demanda y la oferta de dinero con respecto a la marcha general del desarrollo económico, de los cambios del ciclo y del carácter del cambio tecnológico, pero en especial de la dinámica de la empresa monopólica transnacional como se apuntó anteriormente. La capacidad de esta empresa y en general de las grandes corporaciones monopólicas de pasar al consumidor los mayores costos, incluyendo los de las altas tasas de interés hacen reflexionar sobre la eficiencia de la política monetaria y obligan a ponderar sobre la interrogante de qué política monetaria es más inflacionaria: una política restrictiva o una política expansionista. |
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