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La teoría monetaria de K. Wicksell Ricardo Solís Rosales Introducción El propósito inicial de Knut Wicksell al escribir Interest and Prices en 1898, era, tal como él mismo lo explica en su prefacio, "proporcionar una clarificación y un examen inteligible de los argumentos en pro y en contra de la teoría cuantitativa de la moneda y, en particular, las ventajas y los inconvenientes del bimetalismo", sistema del cual él era partidario. En realidad, la cuestión del bimetalismo es dejada de lado. El autor dedica su reflexión al estudio de las causas que regulan el valor de la moneda, que da lugar, por otra parte, al subtítulo de su obra, a la luz del principio cuantitativo propuesto por Hume y desarrollado especialmente por Ricardo. En sus Lectures, Vol. 11" Wicksell desarrolla las ideas ya enunciadas en Interest and Prices y precisa su propia teoría monetaria. Estas dos publicaciones serán las referencias fundamentales de nuestra investigación.* Las circunstancias económicas y monetarias que constituyen el marco histórico de estas publicaciones son, en lo relacionado con la tendencia de los precios, exactamente inversas de las que caracterizaron al periodo de los escritos monetarios de Ricardo. En efecto, desde 1872 los precios se encuentran a la baja. El abandono del bimetalismo como sistema-patrón de varios países europeos y las fuertes variaciones del precio de la plata enturbian las relaciones económicas internacionales. En las principales plazas financieras la tasa de descuento registra niveles sin precedentes. Mientras Ricardo escribía sus más importantes trabajos monetarios en un contexto de alza de los precios, a fines de siglo los economistas intentan explicar el fenómeno de la baja acumulativa de los precios. El análisis de Wicksell se sitúa de entrada contra la tesis según la cual la baja de los precios se explica por el fuerte aumento de la producción, insuficientemente compensada por la oferta de moneda nueva. Para esta tesis, la baja de los precios provoca la disminución de la tasa de ganancia y, por consiguiente, de la tasa de interés registrada en el mercado monetario. El banco central, en el centro del sistema de crédito, sólo puede seguir, en este contexto, la tendencia impuesta por las condiciones generales de la economía. El debate sobre el papel desempeñado por el banco central en la orientación de la economía atrae la atención tanto de los periodistas como de los teóricos especialistas en cuestiones económicas. Entre los primeros, entramos, por ejemplo, la célebre obra Lombard Street, escrita en Londres en 1873 por W. Bagehot, en ocasión de la quiebra, en 1866, de un importante banco inglés. En este libro Bagehot llama la atención sobre el papel del Banco de Inglaterra como centro de reservas metálicas del país, y a ese título, como prestamista en última instancia. En su opinión, esta institución afirma su especificidad a través de su poder potencial para desarrollar el crédito más allá del ahorro depositado en ella, límite infranqueable para otro banco. Bagehot propone el uso de ese poder en casos excepcionales tales como una recesión grave o una crisis financiera. Para que el Banco de Inglaterra sea capaz de desempeñar ese papel en el momento oportuno, es necesario en su opinión, que éste deje inactiva una porción de sus reservas durante los periodos de expansión y que acepte otorgar créditos en tiempos de deflación con tasas de interés más bajas que en un periodo normal. Los problemas de convertibilidad en metálico no se plantearían a partir del momento en que el banco hubiera creado para, dichos periodos una reserva particularmente elevada. 1 Éste dispondría pues, de un margen de maniobra para la fijación de la tasa de descuento, incluso dentro de las restricciones impuestas por el sistema del patrón-oro es decir, sin cuestionar la convertibilidad en metálico de los billetes bancarios. Alfred Marshall participó también en este debate. Expresó su punto de vista en la materia durante su intervención, en 1887, ante la Comisión Inglesa del Oro y la Plata. Para Wicksell, las ideas desarrolladas por Marshall en esta ocasión constituyen la contribución más importante para el esclarecimiento de la cuestión. 2 Brevemente resumida, la posición de Marshall consiste en afirmar la supremacía, a largo plazo, de las leyes económicas sobre el poder del Banco de Inglaterra en lo concerniente a la fijación de la tasa de interés. A largo plazo, dice, la tasa de descuento bancaria sólo puede adaptarse a la tendencia dictada por la tasa media de ganancia, la que depende a su vez de las condiciones generales del mercado, haciendo abstracción de las consideraciones monetarias. De esta manera, la baja de la tasa de descuento registrada durante el periodo de deflación, no fue para él sino la consecuencia natural de la baja de la tasa de ganancia. La disminución acumulativa de los precios que resulta de ello se explica, pues, por el funcionamiento de las leyes que rigen el mundo real. La moneda no es más que su expresión. Sin embargo, Marshall considera que en casos excepcionales, siempre a corto plazo, la tasa de descuento puede gozar de autonomía con respecto a la tasa de interés real. En ese caso, el banco central puede fijar una tasa de descuento más baja o más elevada que la tasa real, con el objetivo de detener un movimiento de baja o de alza de los precios. Para Marshall, la diferencia entre las dos tasas es, entonces, posible. Por consiguiente, el banco central dispone, al menos a corto plazo, de un margen de maniobra. El análisis de Wicksell, del cual tratamos aquí de esclarecer los rasgos más significativos concernientes al banco central y a la tasa de interés monetaria, se sitúa en la línea de pensamiento trazada por Marshall. 3 Él trata de describir analíticamente el fenómeno monetario y de integrar este análisis al que corresponde a las mercancías y al capital. Él piensa poder establecer los fundamentos teóricos de una política económica que permita la estabilidad del nivel general de los precios y en consecuencia la estabilidad del valor de la moneda. En su opinión, la relación entre la tasa de descuento, fijada por la autoridad monetaria, y la tasa de ganancia, determinada a su vez por el funcionamiento del mercado de capital, constituye la cuestión esencial del debate. En este sentido, Wicksell comparte la óptica de Marshall, si bien él considera que el fundador de las bases de su análisis es más bien David Ricardo. En efecto, para Wicksell, los escritos monetarios de Ricardo muestran claramente el lazo "directo" entre la cantidad de billetes y su depreciación con respecto al oro. Sin embargo, Ricardo, como los otros partidarios de la teoría cuantitativa de la moneda, había dejado de lado la relación crucial, en opinión de Wicksell, entre la tasa de descuento y el nivel general de los precios. Asimilando la tasa monetaria a la tasa real, Ricardo no fue capaz de descubrir la especificidad de la primera. Por consiguiente, él no pudo apreciar el papel indirecto desempeñado por la tasa de descuento en la estabilidad del valor de la moneda. En estas condiciones, concluye Wicksell, la teoría cuantitativa fue formulada de una manera "demasiado mecánica e imperfecta". Para reformular el principio cuantitativo es necesario, pues, según él afirma, otorgar una especificidad a la tasa de interés monetaria. Para hacerlo, Wicksell se apoya en un análisis tradicional de la ley de Say; más precisamente, él desarrolla un estm1io de la temporalidad que separa a dos situaciones de equilibrio. Durante ese lapso de tiempo teórico, la tasa monetaria no será la "expresión monetaria" de la tasa de interés real. La demanda global no se limitará a la oferta global, ya que el sistema bancario se vuelve capaz de proporcionar a la economía más créditos de los que él recibe bajo la forma de ahorro. Habrá posteriormente ganancias (pérdidas) para los empresarios, lo que será el origen de una "tendencia" expansionista (recesionista). Ésta realiza una presión al alza (baja) sobre los precios y a través de ella, sobre la demanda de moneda. La nueva demanda de moneda provoca una disminución (incremento) de las reservas metálicas del banco, el cual, para detener ese proceso, aumenta (disminuye) su tasa de descuento. El proceso de gravitación de la tasa de descuento durará hasta el momento en que el banco logre detener las salidas de metal que el desequilibrio ha provocado. La variación de los precios será explicada por la diferencia que existe entre la tasa natural y la tasa monetaria, siendo esta diferencia provocada por el retraso del banco central para reajustar su tasa de descuento, después de una variación de la tasa de referencia. Según Wicksell, el margen de maniobra del banco central se vuelve posible gracias a la organización del sistema moderno de crédito. La concentración de las reservas y la ley de los grandes números que regula las entradas y las salidas de dinero de sus cajas, permiten al banco prestar más de lo que él recibe bajo forma de ahorro. Dotado entonces de una cierta autonomía durante el periodo de desequilibrio, el banco termina, sin embargo, alineándose a los dictados de las leyes del mercado. Al final del proceso de tanteo, es decir, una vez que se ha logrado el equilibrio, la diferencia entre las dos tasas desaparece y el banco mantiene su tasa de descuento en acuerdo con la evolución del mercado de capital. Su papel equilibrador sólo aparece cuando se produce una nueva diferencia entre las dos tasas, como consecuencia de una mutación en las indiciones reales de la producción. En las páginas siguientes trataremos de presentar en detalle los puntos esenciales de la teoría monetaria de Wicksell y sus hipótesis implícitas, concernientes principalmente a la tasa monetaria y al papel desempeñado por el banco central. |
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* Para facilitar la lectura de nuestro trabajo,
hemos traducido del inglés todas las citas que reproducimos, tanto' de las dos
obras evocadas anteriormente, como las de los artículos publicados por el propio
Wicksell o por quienes estudiaron su teoría. Utilizaremos las iniciales I.P.
para Interest and Prices, LI y L.II para las Lectures, volúmenes l y 11
respectivamente y el título resumido de los otros artículos o publicaciones con
la indicación de la fecha de edición o el nombre del editor. I Los problemas de convertibilidad en metálico evocados por Bagehot conciernen notablemente a las fugas de metal hacia el exterior. Cf. Lombard Street, 10a edición, p.p. 112-114. 2 Cf. Wicksell, I.P., p. 76. 3 Cf. Marshall A., Money. Credit and commerce, London. 1923, p. 257 Y Official Papers, London, 1926 p. 40, 43, 45, 49, 51, 127, 130,274. Según Ch. Rist (Histoire des Doctrines... p. 299) " Wicksell retornó y desarrolló la teoría de Marshall llevándola a sus últimas consecuencias." Pero nosotros estamos más bien de acuerdo con Patinkin cuando él describe la relación entre Marshall y Wicksell en los términos siguientes: "Durante sus intervenciones ante las comisiones monetarias, Marshall aborda en varias ocasiones el problema que Wicksell estudiará más tarde, a saber, el efecto de los movimientos de oro en la tasa de descuento yen los precios. Aunque él formula las cuatro proposiciones fundamentales que encontramos en Wicksell, no las integra como sería necesario para transformarlas en una teoría del interés." ("Wicksell's Cumulative Process." The Economic Journal, Dic., 1952, p. 846.) |
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