índice de
la revista

índice de
ejemplares

logo


INFORME ECONÓMICO DEL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DIRIGIDO AL CONGRESO, FEBRERO, 1985.*
Traducción de Martha Martínez Mendoza del Taller de Seguimiento de la Economía Internacional de la UAM-X.


Al Congreso de los Estados Unidos:

En 1981 cuando asumí los deberes de la Presidencia, nuestra nación sufría de una declinante productividad Y la más alta inflación del periodo de posguerra, el legado de años de gastos excesivos de gobierno, impuestos exagerados y sobrerregulación.

Dedicamos todos nuestros esfuerzos a corregir estos problemas, no con medidas insostenibles de corto plazo, sino con medidas que incrementarían el crecimiento a largo plazo sin renovar la inflación. Eliminamos regulaciones innecesarias, redujimos los impuestos y disminuimos el crecimiento del gasto federal, permitiendo al sector privado que desarrollara mercados, creara empleos e incrementara la productividad. Con convicción en nuestros principios, con paciencia y arduo trabajo, restauramos el crecimiento saludable de nuestra economía sin inflación sustancial.

Aun cuando hoy el empleo crece, se expanden las oportunidades de negocios y las tasas de interés e inflación está n bajo control, no podemos relajar nuestra vigilancia económica. El regresar a las políticas de gasto público y regulación excesivas que llevaron al "marasmo" económico de fines de los setenta rápidamente nos llevaría al mismo patrón desastroso de inflación y recesión. Ahora es tiempo para volvemos a comprometer con las políticas que rompieron este patrón: políticas de reducción de gasto público federal, menores tasas de impuestos y menos regulaciones para regular la energía creativa de nuestra gente que nos conduzcan a un crecimiento económico mayor a través de un crecimiento económico fuerte y sostenido.

Tendencias económicas principales 1981-1984.

El Programa de Recuperación Económica que iniciamos en febrero de 1981, tenía cuatro elementos fundamentales:

-Reformas al presupuesto para disminuir la tasa de crecimiento del gasto federal,

-Reducciones a los impuestos de las personas físicas y empresas,

-Un programa de amplio alcance de desregulación, y,

-Restauración de la estabilidad de la moneda y un mercado financiero saludable a través de la política monetaria.

El éxito del programa es obvio ahora, la economía de Estados Unidos experimenta la más fuerte recuperación en 30 años:

-La inversión fija real de las empresas en planta y equipo es más alta, en relación al PNB real, que en cualquier otro periodo de la posguerra,

-El crecimiento de la productividad en el sector privado ha sido de 2.2% en promedio desde el cuarto trimestre de 1980, comparable con una tasa inferior al 0.3% de los cuatro años anteriores.

-La tasa de inflación es ahora de alrededor de un tercio de la tasa de 1980 y las tasas de interés al corto plazo se encuentran a menos de la mitad del nivel máximo de 1981.

Pero la cuantificación en si misma no refleja toda la historia. Hace cuatro años, había una ansiedad generalizada y creciente sobre la economía. Muchos pensaban que la nación había entrado en una fase de declinación económica permanente y que tendríamos que vivir permanentemente con una inflación de dos dígitos a menos de que estuviéramos dispuestos a sufrir un desempleo masivo de largo plazo.

Nosotros no compartimos este pesimismo.

Nos resultaba claro que los problemas económicos nacionales no eran producto del sistema económico, sino de la onerosa influencia del gobierno en el sistema. El potencial creativo de los americanos, escogiendo su propio futuro económico, era más oprimido que estimulado por una mano gubernamental crecientemente pesada. Tampoco compartíamos la visión negativa en el sentido de que la reducción de la inflación incrementaría el desempleo a largo plazo ni que el crecimiento económico en sí mismo incrementaría la inflación; ni que el gobierno tenía que proteger un sistema de mercado "frágil" a través de la regulación de los precios del petróleo y las tasas de interés.

La principal responsabilidad económica del gobierno federal no es la de escoger por la gente, sino la de proveer de un ambiente en el cual la gente puede escoger por sí misma. El desempeño económico de los últimos dos años bajo nuestro Programa para la Recuperación Económica justifica plenamente nuestra fe en la salud económica básica de la nación. En 1983 y 1984 la economía generó alrededor de 300,000 nuevos empleos mensualmente sin incrementar la inflación. El PNB real creció 5.6% en 1984 y la tasa de desempleo disminuyó de 8.1% a 7.1%. La inflación se mantuvo estable en ·su nivel más bajo en más de una década, y la mayoría de las tasas de interés son más bajas que hace un año. Además de que la economía americana creció rápidamente en 1984, mantuvo su potencial de crecimiento fuerte y sostenido. La razón inventarios/ventas es baja de acuerdo a sus niveles históricos y las tasas de utilización de capacidad instalada en la mayoría de las industrias están muy por debajo de sus previos niveles máximos.

Las condiciones económicas de 1984 fueron más favorables que en el segundo año de una recuperación típica y no se observa ninguna señal de alerta que comúnmente precedan al final de una expansión. La desaceleración del crecimiento económico que empezó en julio -reflejando la combinación de un ajuste menor el) los gastos de consumo e inventarios y un bajo crecimiento de la oferta monetaria básica parece haber terminado en noviembre. Estas condiciones y la expectativa de que la Reserva Federal mantendría un crecimiento monetario suficiente, apoyan nuestro pronóstico respecto a la continuación de la recuperación actual.

El panorama económico

Para los años de 1985 y 1988, esperamos un crecimiento del PNB real de 4% anual, disminuyendo levemente entre 1989 y 1990. Sabemos que las recuperaciones económicas no han sido estables ni en duración ni en magnitud, en parte porque las políticas fiscal y monetaria han sido frecuentemente erráticas. Tal vez no podremos eliminar las recesiones por completo, pero un compromiso sostenido con las políticas que promueven el crecimiento a largo plazo y la estabilidad pueden reducir su frecuencia y

.severidad. Nuestro pronóstico de que habrá una disminución gradual de las tasas de desempleo, de inflación y de interés en los próximos años, refleja este compromiso con políticas sanas, sostenibles y predecibles.

La meta por delante: Un programa de crecimiento y oportunidad.

Nuestro Programa de Recuperación Económica de 1981 fue diseñado para el largo plazo dando atención prioritaria a los problemas principales que enfrentamos en ese momento. Nuestro Programa de Crecimiento y Oportunidad en el segundo periodo representa la continuación y expansión del programa previo, con atención prioritaria a los problemas que enfrentamos en 1985 y después. Nuestros objetivos -crecimiento económico, estabilidad del nivel general de precios y una oportunidad económica individual incrementada- no han cambiado. La política económica federal seguirá determinada por los cuatro elementos fundamentales del programa anterior. Nuestro progreso en la solución de la mayoría de los problemas económicos importantes que heredamos en 1981, sin embargo, nos ha permitido reenfocar nuestra atención en los problemas importantes y reasignar nuestras prioridades y recursos en favor de su solución.

Hay diversos problemas que aún requieren de atención. La tasa de crecimiento del gasto federal ha sido sustancial mente reducida respecto de la tasa proyectada en el presupuesto que heredamos en el año fiscal de 1981, pero el crecimiento del gasto aún excede al de la economía. El gastar demasiado nos ha llevado a tener un gran déficit presupuestal que deberá y será reducido. En nuestros esfuerzos para reducir el déficit, no debemos olvidar que el origen del déficit es el gasto incrementado y el crecimiento insuficiente, no los impuestos disminuidos. Los ingresos fiscales federales tienen ahora el mismo nivel en relación al PNB que el alcanzado a finales de los setenta, aun después de la sustancial reducción de las tasas impositivas que iniciamos en 1981.

Otro problema económico que requiere solución es el del desempleo y sus efectos en los trabajadores de la nación y sus familias. A pesar de un avance significativo, todavía hay  mucho por hacer. Hay más de 6 millones adicionales de americanos empleados respecto a enero de 1981, pero la tasa de desempleo es aún demasiado alta. No estaremos satisfechos hasta que cada americano que quiera un empleo lo consiga, a un sueldo que refleje el valor de mercado de sus habilidades. Otro aspecto de este problema es que el nivel de pobreza permanece persistentemente alta, a pesar de una fuerte recuperación y un incremento continuo de la ayuda gubernamental. Además, aunque la tasa de inflación ha sido sustancialmente reducida, es todavía más alta que en el periodo de paz previo a 1965. No estaremos satisfechos hasta que logremos eliminar la inflación, total y permanentemente de nuestra economía.

También hay que llevar a cabo acciones en materia de políticas monetarias y de regulación. Muchas regulaciones federales aún imponen costos sustanciales a la economía, en adición a lo anterior, debemos fortalecer nuestro compromiso respecto a una sólida política monetaria que nunca vuelva a retardar el crecimiento económico ni reacelere la inflación.

Nuestro déficit comercial, otra área de preocupación, ha sido el gran parte causado por la fortaleza del dólar. Los inversionistas el' todo el mundo han impulsado al dólar al tener una confianza creciente en nuestra economía. Tal confianza es un activo no un pasivo. Sin embargo, las condiciones que han generado el déficit comercial han incrementado los obstáculos que enfrentan algunas industrias importantes. La agricultura, uno de nuestros principales sectores exportadores, ha sido perjudicada por una combinación de políticas agrícolas federales rígidas y extemporáneas, competencia externa subsidiada, así como Un dólar fuerte. Algunas de nuestras industrias sujetas a competencia externa, tales como el acero, han sido también afectadas por la competencia externa subsidiada y Un dólar fuerte.

En un sentido, el déficit comercial es como el déficit presupuestal: ambos son demasiado grandes para ser sostenidos, y hay maneras beneficiosas y perjudiciales de resolverlos. Nuestra meta es un sistema de intercambio libre y justo en bienes, servicios y capital. Trabajaremos en favor de esta meta a través de acuerdos bilaterales y multilaterales.

Las condiciones económicas durante los últimos cuatro años pueden ser caracterizadas como transitorias -de un periodo de bajo crecimiento de la productividad a un periodo de alto crecimiento de la productividad; de un periodo de altas tasas de inflación e interés a un periodo de mucho menor inflación y tasas de interés; de un periodo de marasmo económico a un periodo de oportunidad económica. Nuestra meta es consolidar y extender tales logros.

Gasto federal y déficit.

La tasa de crecin1iento del gasto federal ha sido reducida de 14.8% en el año fiscal de 1981 a una tasa promedio de 9.1 % de 1982 a 1985, durante este periodo, sin embargo, el PNB en dólares corrientes se ha incrementado a una tasa promedio de 7.6%. El crecimiento continuo de la participación del gasto federal dentro del PNB Y las pérdidas de ganancias por efecto de la recesión son las principales razones para los amplios déficits federales que ahora enfrentamos.

Los déficits federales proyectados son demasiado grandes y deberán ser reducidos. Como se explica en el reporte adjunto,1sin embargo, las consecuencias económicas de la reducción de estos déficits depende críticamente de la manera en que sean reducidos. Una reducción sostenida del crecimiento del gasto federal contribuirá al crecimiento económico, mientras que un incremento en las tasas impositivas restringiría este crecimiento. El gasto federal es excesivo en la mayoría de los programas, y es excesivo a los ojos de la mayoría de los americanos.

Mi propuesta de presupuesto fiscal para 1986 protegerá la seguridad social y los programas esenciales, tales como defensa, respecto al cual el gobierno federal tiene una clara responsabilidad constitucional; asimismo se reformarán o eliminarán los programas ineficaces y no esenciales. Sin recurrir a incrementos en las tasas impositivas, este presupuesto reducirá el déficit a un nivel de alrededor del 4% del PNB en el año fiscal de 1986 y a una proporción establemente menor en los años subsecuentes. Posiblemente se requerirá de recortes presupuestales adicionales a fin de lograr un presupuesto equilibrado para fines de la década.

Los problemas de gasto excesivo y déficits no son nuevos, en ausencia de una reforma sustancial, se puede recurrir una y otra vez al futuro. Por tanto apoyo el establecimiento de dos medidas: una para autorizar al Presidente a vetar gastos en líneas de gasto individual dentro de presupuestos globales de gasto y la otra para limitar la autoridad federal para pedir prestado o incrementar los gastos sin necesidad de un amplio apoyo del Congreso. Estos cambios estructurales no son sustitutos de las duras opciones fiscales que han de establecerse en 1985 y después, tampoco eliminan la necesidad de simplificar el sistema fiscal para estimular el crecimiento; pero proveen los mecanismos y disciplina para lograr la "salud" fiscal al largo plazo.

La necesidad de poder vetar líneas de gasto individual debe ser obvia. El gobierno de 43 estados ha usado este poder de manera eficiente y tal autoridad sólo ha sido retirada una vez para ser reimpuesta más tarde. Por más de un siglo, los Presidentes de ambos partidos han solicitado tal autoridad.

La reforma constitucional propuesta que prevé un presupuesto equilibrado y una limitación de impuestos restringiría el crecimiento del gasto federal y la deuda nacional a largo plazo. En 1982 una propuesta de reforma para limitar la autoridad federal para gastar y pedir prestado fue aprobada por más de dos tercios del Senado y por una gran mayoría de la Cámara de Diputados; una reforma a favor del presupuesto equilibrado fue apoyada por las legislaturas de 32 estados. La aprobación de tales reformas aseguraría que las decisiones fiscales de los futuros presidentes y miembros del Congreso estén más de acuerdo con los principales intereses de los americanos.

Impuestos federales.

El Acta Impositiva de Recuperación Económica de 1981 fue uno de los logros más importantes de mi primer periodo presidencial. Las tasas de impuestos al ingreso de nuevas inversiones fueron sustancialmente reducidas, y al comenzar el año los niveles de impuestos se ajustan a la inflación. 

Pero se necesita hacer más. Las tasas de impuestos personales deben ser reducidas aún más para estimular un crecimiento económico más fuerte, que es en sí mismo nuestra mejor herramienta para revertir la tendencia de los déficits. Nuestro sistema de impuestos necesita de reformas básicas. Este es extraordinariamente complicado lo cual genera ineficiencias económicas sustanciales, además de que la mayoría lo considera injusto.

A petición mía, el Departamento del Tesoro ha desarrollado una propuesta para simplificar y reformar el sistema impositivo federal, una que en las condiciones económicas previsibles proporcionaría ingresos similares a los del sistema actual. Esta propuesta, al ampliar sustancialmente la base impositiva, permitiría una reducción mayor de las tasas marginales de impuestos. Próximamente someteré mi propia propuesta de simplificación de impuestos, y presionaré al Congreso para que preste una atención seria y sostenida a la simplificación de impuestos para diseñar un programa que incremente la justicia y estimule los ahorros, la inversión y el crecimiento futuros.

 

Regulación federal.

Hemos hecho significativos esfuerzos tendientes a la reducción y eliminación de la regulación federal en la actividad económica en los últimos cuatro años. La revisión de nuevas regulaciones a cargo del Poder Ejecutivo ha sido actualizada. La regulación de los precios del petróleo fue suspendida en 1981. Se aprobaron nuevas legislaciones para reducir la regulación bancaria y eliminar gran parte de las regulaciones concernientes al tráfico interestatal de autobuses.

La reforma regulatoria, sin embargo, ha sido dolorosamente lenta. El Congreso no aprobó nuestras propuestas para derregular aún más los precios bancarios y de gas natural ni las reformas a los reglamentos respecto a pensiones privadas. Además, la ratificación de diversas leyes ambientales importantes ha sido retrasada por varios años.

Solicito al Congreso la realización de esfuerzos para des reglamentar diversas áreas. La experiencia en la liberalización de los precios del petróleo demuestra que el continuar regulando los precios del gas natural no es apropiado. También se necesitan reformas en cuanto a los requisitos para la obtención de licencias nucleares. Una mayor liberalización bancaria debe ser acompañada de una importante reforma de los sistemas de seguros de depósito. Se requiere de algunos cambios en la ley de pensiones para empleadores individual y el incremento de las primas, a fin de preservar el sistema de seguros de pensión. Asimismo, debemos considerar la eliminación de los remanentes de regulación federal para transporte de carga y ferrocarriles. Tengo esperanzas de que la Administración y el Congreso puedan trabajar juntos para ratificar las principales leyes  ambientales de tal manera que respondan a nuestras metas económicas y ambientales.

Política monetaria.

La Constitución autoriza al Congreso" A acuñar moneda y regular su valor"; el Congreso ha delegado esta autoridad al Sistema de la Reserva Federal. El papel de la rama ejecutiva se restringe a recomendar al Congreso y a la Reserva acerca del manejo de la política monetaria, y el nominar miembros de la Junta de Gobernadores cuando hay puestos vacantes.

Durante mi primer periodo, la Reserva redujo la tasa de crecimiento monetario en relación a las altas tasas de fines de los setenta. Este cambio en política, apoyado por el fuerte incremento en el valor de cambio del dólar, permitió producir una reducción sustancial de la inflación y las tasas de interés de mercado. En ocasiones, sin embargo, la tasa de crecimiento monetario ha sido muy voluble, contribuyendo a la inestabilidad en las tasas de interés y una baja en la actividad económica. La aguda reducción del crecimiento monetario a mediados de 1982, por ejemplo, sin duda reforzó la duración y severidad de la recesión de 1981-1982, y una reducción similar en el crecimiento monetario en la segunda mitad de 1984 contribuyó a desalentar temporalmente el crecimiento económico a fines de año.

Reafirmamos nuestro apoyo a una adecuada política monetaria que contribuya a un crecimiento económico fuerte y constante y a la estabilidad de precios. Es más, esperamos cooperar estrechamente con la Reserva Federal para definir y llevar a cabo una política monetaria prudente y predecible.

Conclusión.

El Congreso Federal tiene sólo unas cuantas responsabilidades económicas importantes. Con una conducción adecuada de estas importantes funciones una intervención federal adicional es con más frecuencia parte del problema que de la so lución. Debemos continuar reduciendo las muchas actividades económicas poco importantes del gobierno federal para que los individuos, instituciones privadas y los gobiernos locales y estatales tengan más recursos y más libertad para perseguir sus propios fines (intereses). Un buen complemento de nuestras responsabilidades constitucionales y las energías creativas de los americanos asegurarán un futuro de continuo crecimiento económico y de oportunidades.

 

Ronald Reagan



Febrero 5, 1985
 


*Por la importancia económica y política que tiene para el mundo entero, se publica el texto del Informe Económico del Presidente al Congreso de los E. U.
1 Se refiere al Reporte Anual del Consejo de Asesores Económicos, cuyos primeros tres capítulos se encuentran disponibles en la serie Traducciones del Taller de Seguimiento de la Economía Área Internacional.

índice de
la revista

índice de
ejemplares

logo