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Consideraciones retrospectivas sobre crisis financiera y el problema de deuda en México *
Rafael I. Paniagua Ruiz
Profesor de la UAM-I
Introducción

La economía mexicana conoció en 1982 y1983 una crisis financiera y productiva de una amplitud y de una profundidad nunca antes vista. Para enfrentar sus exigencias financieras más inmediatas, tuvo que recurrir una vez más en sólo seis años, al Fondo Monetario Internacional. Ello era no sólo la condición para cumplir con las exigencias más urgentes del servicio de la deuda externa, sino además la condición exigida por los bancos privados internacionales, para aceptar la renegociación de los plazos de una parte del principal de la deuda externa contratada con las instituciones financieras internacionales. El 1de enero de 1983 un acuerdo fue firmado entre el gobierno mexicano y el FMI por el cual el primero se comprometía a aplicar un estricto programa de austeridad y de estabilización, con vistas a reencontrar el equilibrio financiero, el crecimiento sobre bases "más sanas", a través de una liberalización del comercio exterior, de una reducción-racionalización de la intervención del Estado y de una política de precios libres y sin subsidios. El Fondo, por su parte, pondría a la disposición del Gobierno, 3 410 millones de DEG.

Estos son los hechos. A casi tres años de distancia pareciera que aún carecemos de una explicación satisfactoria sobre las aparentes paradojas de la crisis. En efecto, los cuatro años que preceden a esta crisis, habían visto aumentar las exportaciones petroleras, así como las reservas probadas de petróleo. Las tasas de crecimiento habían seguido la misma; tendencia que conoció el llamado desarrollo estabilizador. Se hablaba incluso de aprender a "administrar la opulencia". ¿Cómo entonces se llegó a esa situación de crisis? ¿Cómo explicar la crisis financiera y el problema de la deuda que ella expresa? ¿Cuál es la parte respectiva de responsabilidad de los diferentes factores -internos y externos- y agentes económicos? Contribuir a la formación de una respuesta, es el objeto de este artículo.

Es cierto que en los términos de la teoría macroeconómica más tradicional, la situación de la economía mexicana entre 1978 y 1981, estaba efectivamente fuera del equilibrio: el déficit fiscal y el déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, aumentaban año tras año. Paralelamente, el esfuerzo de desarrollo de la producción y de las exportaciones de petróleo, hacía aparecer una necesidad de financiamiento que sólo pudo ser satisfecha gracias al recurso creciente a las fuentes de crédito externo. Ahora bien, ninguna de esas evoluciones puede explicar per se ni la aparición de un problema de la deuda, ni la crisis financiera. ¿Cuáles son pues las causas?.

Nos parece erróneo buscar las causas del endeudamiento y del problema de la deuda en una supuesta sobreliquidez de los bancos internacionales, cuyo origen sería, por un lado, la recesión que conocían las economías centrales y, por otro lado, los excedentes petroleros de los países la OPEP, cuyo reciclaje sólo habría podido realizarse gracias a los préstamos masivos otorgados durante los años setenta a los países subdesarrollados ya algunos países del Este. Evidentemente, no pretendemos negar ni la recesión de las economías centrales ni el problema planteado por los excedentes de los países petroleros. Lo que rechazamos es que se haga de ello, la causa primera e inmediata del problema de la deuda de los más grandes países periféricos.

Según las explicaciones que privilegian el problema de la sobreliquidez -como causa y no como posibilidad- los bancos internacionales trabajando en el euro mercado de capitales, se encontraban a finales de los sesenta con "crecientes volúmenes de recursos que buscaban su valorización en el ámbito financiero. En esas condiciones, los países en desarrollo intermediario (sobre todo Brasil y México) acentuaron la absorción de liquidez internacional y la importación de bienes y servicios de los países industrializados1."

En esas interpretaciones, se supone siempre que todo hubiera ido de lo mejor en el mejor de los mundos posibles, si los esfuerzos de industrialización de las economías periféricas no hubiesen sido bloqueados por el juego combinado de tres tendencias de la economía mundial:

a) el proteccionismo de las economías centrales, que impide el aumento de las exportaciones de los países subdesarrollados endeudados, lo cual sería la única manera en que esos países podrían enfrentar sus compromisos financieros;

b) las alzas de las tasas de interés internacionales y del dólar, que aumentan el peso del servicio de la deuda y el monto de ésta;

c) y, en lo que respecta más particularmente a México, la baja reciente del precio del petróleo, que no permite contrarrestar las tendencias a) y b).

Aun cuando describen fenómenos efectivamente constatados, esas interpretaciones son demasiado simples como para poder explicar la transformación de la lógica subyacente de endeudamiento con la que habían venido funcionando esas economía;" en un problema de la deuda. Contrariamente a esas explicaciones, nosotros pensamos que tanto la aparición de economías de endeudamiento como el problema de la deuda, no son (solamente) el resultado de evoluciones externas sino (también y quizá sobre todo) de las dinámicas internas propias a esas economías. Son esas dinámicas las que deben permitimos explicar por qué, a pesar del aumento en volumen y en valor de las exportaciones petroleras, la cuenta corriente de balanza de pagos conoce, en el periodo considerado, déficits crecientes: 1600 millones de dólares en 1977,2700 en 1978,4900 en 1979, 6800 en 1980, y 13000 en 1981. ¿Por qué la riqueza petrolera, a pesar de todas las anticipaciones, no permitió anular la coacción externa sino que al contrario la hizo más pesada?

Para comenzar a responder, tenemos que establecer una serie de relaciones dinámicas entre la evolución de la deuda externa, por un lado, y el sistema financiero, el tipo de crecimiento del periodo, y el tipo de  políticas económicas implementadas, por otro lado. Para establecer esas relaciones, nos proponemos hacer, primero, una presentación estadística que relacione el crecimiento anterior a la crisis con las evoluciones del sistema bancario y financiero. Intentaremos después reflexionar sobre la solidaridad entre las líneas de la balanza de pagos, que hace que una mejoría en una de las líneas sea seguida por una degradación neta de la situación global de la balanza de pagos, a causa del efecto que la primera  ejerce sobre las otras líneas de la segunda.

Los límites de espacio de este trabajo no nos permiten hacer un análisis exhaustivo de los factores subyacentes a la crisis financiera de 1982, lo cual da a este trabajo un carácter más indicativo de los factores que hay que considerar para comprender la crisis financiera y el problema de la deuda, que concluyente sobre la mayor parte de esos factores. Pretendemos entonces partir de algunos hechos e ideas relevantes con el objetivo de establecer hipótesis pertinentes para explicar la naturaleza de la crisis así como su identidad histórica y sus vinculaciones con el crecimiento que la precede y con las políticas económicas que la determinan. El conjunto de esos procesos desemboca en lo que hemos llamado la transformación una lógica subyacente de endeudamiento en un problema de la deuda. Transformación cuyo origen es interno, aun cuando su posibilidad y la eventual solución de los problemas que plantea, dependan de factores externos que explicitaremos en la conclusión.

 


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