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Capitalismo en la URSS y elementos de reflexión sobre el modelo soviético
Francisco Peres Cortés
Profesor de la UAM-Xochimilco.


Introducción

I. La crisis de Occidente y las concepciones tradicionales de los países del Este

La crisis global del mundo capitalista ha creado las condiciones que hacían falta para poder reflexionar de manera más cuidadosa y objetiva, acerca de la naturaleza y del tipo de relaciones sociales que podrían caracterizar a las llamadas sociedades "poscapitalistas".1

Una de las condiciones que han servido de base para poder meditar sobre las características generales de la sociedad poscapitalista ha sido precisamente, la aparición y el desarrollo de una serie de análisis relativamente críticos y mucho más cuidadosamente elaborados, en torno de la naturaleza de las mal llamadas "economías socialistas", y en particular, “del primer país socialista de la historia": la URSS.

Precisamente el análisis de las nuevas condiciones para la reflexión, a la definición de los diferentes tipos de explicación sobre la naturaleza de la URSS, y a la presentación de un conjunto de elementos teóricos y descriptivos que pueden servir de guía para un análisis más cuidadoso del modelo soviético, está dedicado el presente artículo.2

En una primera aproximación, podemos decir que son tres las premisas fundamentales que han servido de base, para tratar de explicar la naturaleza de la sociedad soviética y de los países del Este en general.

En primer lugar, hay que decir que la historia económica y política de este tipo de formaciones sociales ha sido elaborada, hasta épocas muy recientes, a partir de las declaraciones de los discursos propagandísticos de sus principales dirigentes políticos y administrativos.3

En segundo lugar debemos decir que durante muchos anos, los llamados países socialistas fueron considerados -y de hecho aún lo siguen siendo por algunos grupos de izquierda- como un verdadero modelo alternativo de sociedad, ante lo que ellos conciben como una crisis inminente e irremediable de la totalidad del mundo capitalista.4

Una tercera premisa que ha servido para alimentar las .esperanzas que han suscitado siempre los países socialistas, ha sido precisamente el hecho de que ante la crisis estructural del mundo occidental, aquellas formaciones económicas y sociales aparecen (y desde luego esto se debe en gran parte a la falta casi total de información) como un grupo de naciones que escapan automáticamente a todo tipo de crisis, por tratarse de economías extremadamente organizadas y regidas siempre por un plan centralizado.

Los objetivos fundamentales de este artículo son en este sentido los siguientes:

a) Demostrar la necesidad de recurrir a un análisis más objetivo de la naturaleza económica y social de estos países, que deje de lado la historia de las declaraciones propagandísticas de sus propios dirigentes.

b) Mostrar que ese tipo de formaciones sociales están lejos de ser una alternativa viable y positiva, para aquellos países que requieren hoy en día de un proceso de transformación general de sus estructuras sociales.5

e) Mostrar que los llamados países del Este no sólo sufren también -aunque de manera indirecta- las consecuencias de la crisis del mundo occidental, sino que además ellos por su parte hacen frente a un conjunto de problemas y de contradicciones económicas muy profundas, que los colocan (tendencialmente) en una situación crítica y estacionaria.
 


1 Ante la agudización de la crisis de Occidente, todo el mundo se pregunta hoy en día sobre el tipo de sociedad que dirigir en adelante todos nuestros esfuerzos.
2 Nuestro punto de vista es el siguiente: "Se trata de volver a dar vida, es decir esperanza y convicción, a los movimientos sociales y políticos que luchan contra los dueños del poder. No debe haber separación entre un análisis del modelo socialista heredado del pasado y actualmente en plena descomposición y  las elecciones más elementales e inmediatas." (A. Touraine, L 'aprés socialisme, p. 31, el subrayado es nuestro, F.P.C.).
3 Ha bastado por ejemplo que los dirigentes bolcheviques hablen de una sociedad en transición hacia el socialismo, o que Stalin haga referencia en 1936 a la existencia del socialismo en la Unión Soviética, para que durante muchos años los historiadores y los sovietólogos occidentales acepten inmediatamente ese tipo de premisas, sin poner jamás en duda la legitimidad de sus argumentaciones. La crítica de las declaraciones de los dirigentes sólo podría ser hecha a partir de un análisis objetivo del sistema de relaciones sociales que caracterizan a ese tipo de países, pero dichos análisis no han sido realizados sino hasta épocas muy recientes.
4 Hasta que punto esta visión mesiánica del mundo soviético y esta visión catastrofista del mundo capitalista han sido elaboradas por el marxismo stalineano de los partidos comunistas, es algo sobre lo que volveremos un poco más adelante…
5Mostrar el carácter opresivo y explotador de este tipo de formaciones sociales (para el lector responsable) no significa que estemos haciendo inmediatamente apología barata del mundo capitalista (o que estemos de acuerdo con las opiniones de Reagan a propósito de estos países). Poner de relieve las contradicciones de los países "socialistas", tiene como único objetivo mostrar que ellos no pueden ser considerados de ninguna manera, como una alternativa viable positiva para nuestros propios problemas. Esto último en la medida en que lo que resulta insoportable de ese tipo de países, es justamente su carácter capitalista y explotador.

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