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Capitalismo en la URSS y elementos de
reflexión sobre el modelo soviético
Introducción I. La crisis de Occidente y las concepciones tradicionales de los países del Este La crisis global del mundo capitalista ha creado las condiciones que hacían falta para poder reflexionar de manera más cuidadosa y objetiva, acerca de la naturaleza y del tipo de relaciones sociales que podrían caracterizar a las llamadas sociedades "poscapitalistas".1 Una de las condiciones que han servido de base para poder meditar sobre las características generales de la sociedad poscapitalista ha sido precisamente, la aparición y el desarrollo de una serie de análisis relativamente críticos y mucho más cuidadosamente elaborados, en torno de la naturaleza de las mal llamadas "economías socialistas", y en particular, “del primer país socialista de la historia": la URSS. Precisamente el análisis de las nuevas condiciones para la reflexión, a la definición de los diferentes tipos de explicación sobre la naturaleza de la URSS, y a la presentación de un conjunto de elementos teóricos y descriptivos que pueden servir de guía para un análisis más cuidadoso del modelo soviético, está dedicado el presente artículo.2 En una primera aproximación, podemos decir que son tres las premisas fundamentales que han servido de base, para tratar de explicar la naturaleza de la sociedad soviética y de los países del Este en general. En primer lugar, hay que decir que la historia económica y política de este tipo de formaciones sociales ha sido elaborada, hasta épocas muy recientes, a partir de las declaraciones de los discursos propagandísticos de sus principales dirigentes políticos y administrativos.3 En segundo lugar debemos decir que durante muchos anos, los llamados países socialistas fueron considerados -y de hecho aún lo siguen siendo por algunos grupos de izquierda- como un verdadero modelo alternativo de sociedad, ante lo que ellos conciben como una crisis inminente e irremediable de la totalidad del mundo capitalista.4 Una tercera premisa que ha servido para alimentar las .esperanzas que han suscitado siempre los países socialistas, ha sido precisamente el hecho de que ante la crisis estructural del mundo occidental, aquellas formaciones económicas y sociales aparecen (y desde luego esto se debe en gran parte a la falta casi total de información) como un grupo de naciones que escapan automáticamente a todo tipo de crisis, por tratarse de economías extremadamente organizadas y regidas siempre por un plan centralizado. Los objetivos fundamentales de este artículo son en este sentido los siguientes: a) Demostrar la necesidad de recurrir a un análisis más objetivo de la naturaleza económica y social de estos países, que deje de lado la historia de las declaraciones propagandísticas de sus propios dirigentes. b) Mostrar que ese tipo de formaciones sociales están lejos de ser una alternativa viable y positiva, para aquellos países que requieren hoy en día de un proceso de transformación general de sus estructuras sociales.5 e) Mostrar
que los llamados países del Este no sólo sufren también -aunque de manera
indirecta- las consecuencias de la crisis del mundo occidental, sino que además
ellos por su parte hacen frente a un conjunto de problemas y de contradicciones
económicas muy profundas, que los colocan (tendencialmente) en una situación
crítica y estacionaria.
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1 Ante la
agudización de la crisis de Occidente, todo el mundo se pregunta hoy en día
sobre el tipo de sociedad que dirigir en adelante todos nuestros esfuerzos. |
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