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La balanza comercial mexicana: componentes y determinantes Manuel R. Alatone Fierro* Resumen Los de mayor prosperidad económica, en términos de crecimiento del ingreso nacional, han estado acompañados de una profundización del déficit comercial, sobre todo de las importaciones. Ese “legado” de la prosperidad económica difícilmente se puede mantener por periodos prolongados de tiempo. En palabras de Carlos Tello “... entre mas éxito se tiene en términos de crecimiento y de logros materiales... más mal estamos, y más agudas y profundas son nuestras crisis. (Sin embargo) dejar de importar (equivale) a paralizar la economía.” 1 La afirmación de Tello implícitamente reconoce que para lograr un superávit comercial se tiene que provocar una crisis. De esta suerte, en el. Periodo 1982-1985 se pudo mantener un superávit comercial que representó más allá del 5 % del PIB, pero se dio bajo crecimiento de la economía e inflación cercana a tres dígitos. En la historia del México posrevolucionario nunca se había logrado un cuatrienio de superávit comercial, y desde 1960 hasta 1981 no había sido posible que las exportaciones de bienes fuesen superiores a las importaciones. ¿Cuál ha sido el resultado de decenios de déficit comercial? ¿Cuál ha sido el fruto amargo de la incapacidad de la economía mexicana de generar más exportaciones que importaciones? Su resultado más visible, más impactante ha sido la deuda externa. El déficit comercial tiene que cubrirse con divisas, si éstas son insuficientes, entonces se tiene que recurrir al capital externo, al endeudamiento. Si el déficit prosigue durante varios años, se irán acumulando los préstamos de año con año. La única forma de pagados será volviendo a pedir prestado. Además estos préstamos devengarán su respectivo pago de intereses. Aunque simplificado el proceso descrito, no es posible continuar indefinidamente con un déficit comercial; la deuda externa crece más rápidamente que el déficit mencionado, porque adicionalmente hay que obtener divisas para el pago de los intereses; para sostener la paridad de la moneda y para pagar las amortizaciones. Las divisas generadas por los servicios, como el turismo y las maquiladoras, son insuficientes para cubrir el solo pago de intereses. Por ejemplo, en 1983 los dos primeros conceptos generaron un ingreso de 2 453 millones de dólares, en tanto que el egreso por pago de intereses fue de 9 861 millones de dólares, es decir cuatro veces mayor. 2 La deuda externa, no fue generada únicamente por el déficit comercial pero sí esencialmente. Antes de la devaluación de 1982, la economía mexicana crecía junto con el déficit mencionado. La industrialización de México tuvo entre sus sustentos, un flujo de bienes de capital pasado en las importaciones. Empero la pesada carga derivada de la deuda externa, criatura criada y amamantada por el déficit comercial, resultó insostenible para la economía mexicana; se tenía que poner fin a las cuantiosas importaciones. Las medidas adoptadas en 1982 -como el control de cambios, la devaluación, la disminución del gasto público y el alza de las tasas de interés- marcaron el cambio de rumbo. En lo sucesivo, el crecimiento de la economía tendrá que reducir el ritmo de aumento de la deuda externa; una condición necesaria más no suficiente es el superávit comercial. No pretendemos en este capítulo analizar las otras condiciones, como serían la reducción del déficit fiscal y el aumento del financiamiento interno, sino centramos en la ya mencionada. Revertir el tradicional déficit comercial, tuvo un elevado precio, porque ya constituía una parte inherente a la economía mexicana. Las políticas de devaluar la moneda, reducir el crecimiento económico y otras tantas que afectan a la balanza comercial no lo hacen uniformemente. Su efecto ha operado vía importaciones de bienes, dejando prácticamente inmutables las exportaciones. En efecto, las primeras han tenido tasas de crecimiento negativas o bajas en tanto que las segundas apenas si se han incrementado, como se observa en el cuadro núm. 2 (Tasas de crecimiento) y en las gráficas 1 y 2 (Balanza comercial). La razón es sencilla, las importaciones que México realiza dependen en lo esencial de factores endógenos, sujetos al control de la política económica, en tanto que las exportaciones sobre las cuales escasa o ninguna influencia se puede tener en el corto plazo depende en lo fundamental de factores exógenos. México no puede determinar el precio de venta en el mercado internacional del petróleo, café, algodón u otros productos, éstos ya se encuentran dados. En consecuencia, los años en que México ha contado con un superávit comercial, se debe a drásticas caídas en las importaciones, más que a elevadas exportaciones. Este fenómeno no sólo es privativo de México, sino que forma parte de la realidad de los países latinoamericanos en su conjunto. Todavía más, los elementos que se han mencionado sobre la balanza comercial mexicana, que se forma por el intercambio de bienes de México con el exterior, prevalecen también en América Latina. Para la región en su conjunto, 1982 también representó el primer año, después de largo tiempo, en que las exportaciones de bienes superaron a las importaciones; e igual que en México, como lo reconoce la propia CEPAL, "... el vuelco radical que muestra el balance del comercio de mercaderías (en América Latina) se debió básicamente a la caída abrupta de las importaciones. " 3 Para desarrollar estas ideas y facilitar su exposición se ha dividido en cuatro secciones el artículo: importaciones, exportaciones, dependencia comercial y conclusiones. En las dos primeras partes se analiza la evolución, composición y determinantes de la balanza comercial. En la tercera sección las dos manifestaciones más relevantes de la dependencia comercial: el comercio con Estados Unidos y el papel de las transnacionales en el sector externo. Como parte final se incluye un anexo econométrico, con una regresión de las importaciones y sus determinantes. |
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1 Tello
Carlos, et al., México 83 a mitad del túnel, Ed. Océano, Nexos,
México, 1983, pp.8-10. |
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