Lo rural en lo urbano.
Estrategias reproductivas de algunos pueblos del sur de la cuidad de México.
Beatriz Canabal Cristiani
Profesora e investigadora de la UAM-Xochimilco.
Introducción
La cuidad de México constituye ya una antigua metrópoli, en la que se combinó
desde sus primeros tiempo, una intensa labor agrícola, artesanal y comercial. No
pudo nunca abastecerse de todos los productos que requería en la cantidad y
variedad necesaria, pero sí logró obtener de los campos que la rodeaban, los
bienes alimenticios básicos; a través de las chinampas y del lago, que la
dotaban de granos, vegetales, aves y peces en abundancia.
A partir de la colonización española se introdujeron productos hortícolas que
pronto fueron adaptados al sistema chinampero, el cual funcionó también para la
crianza de animales y forrajes.
La cuidad fue crecimiento, y en 1521 los campos agrícolas que rodeaban los
centros ceremoniales escaseaban, y la posibilidad de abasto de maíz y otros
alimentos, la proporcionó la zona sur del lago de agua dulce y la más propicia
para la agricultura. El tránsito constante de canoas llenas de productos hacia
el centro de México es antiguo, y hasta hace poco, más de 40 años, aún se
practicaba. La metrópoli contaba diariamente con grandes volúmenes de productos
aportados por sus campos más cercanos, Xochimilco, Mixquic, Chalco, Milpa Alta.
El crecimiento de la población y la expansión de la mancha urbana eliminaron por
completo zonas agrícolas, como las ubicadas en Iztapalapa e Iztacalco, y muchas
otras en el norte, donde estos procesos fueron más rápidos y devastadores, dando
pie a la construcción de grandes zonas habitacionales para clases medias y
altas, pero también a la proliferación de asentamiento irregulares, que se
ubicaron también en el oriente hacia 1960 y en el sur a partir de 1970.
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