La restructuración económica de la cafeticultura nacional y sus impactos en los
productores del sector social. Un estudio de caso
María del Carmen García
Daniel Villaruerte Solís
Investigadores del Instituto Chiapaneco de Cultura
Salvador Meza Díaz
Técnico académico del Centro de Investigaciones Ecológicas del Sureste.
Antecedentes
Hasta junio de 1989, el Estado mexicano asumió importantes funciones de
regulación y conducción en el desarrollo del sector cafetalero nacional. A
través del Instituto Mexicano del Café, fue el principal promotor del desarrollo
técnico-productivo del grano, y, con distintos grados, intervino en las fases de
acopio, transformación industrial y comercialización. Como estrategias de
fomento a esta actividad, destacó la política de fijación de precios mínimos al
campo a las distintas calidades del grano, y no menos importante, por observar
una tendencia errática en las políticas de subsidios indirectos (precios bajos a
los insumos y tasas de interés preferenciales) (Ruiz, 1998:172;Nolasco, 1985).
El punto de inflexión de la intervención estatal en dicha actividad se dio en
julio de 1989, omento en que la Organización Internacional del Café (OIC)
eliminó el sistema de cuotas de exportación y el gobierno mexicano decidió, a
partir de la cosecha 1989/90, suprimir los permisos previos para la exportación
y liberar el mercado interno, eliminando el precio mínimo al campo, los
recuentos de existencias y la obligación del abasto interno industrial. A estas
medidas le precedió el anuncio oficial de la venta y transferencia de la planta
agroindustrial del INMECAFÉ.
|