Estas creencias hicieron posible la construcción de las grandes tumbas egipcias, que a su vez reflejan la estructura del poder político: mastabas en la época antigua, grandes pirámides que culminan en el grupo de Gizeh, monumentales templos funerarios como el de Deir-el-Bahari, hipogeos del Imperio Medio, y las tumbas del Valle de los Reyes y de las Reinas de la montaña tebana. En todas ellas aparecen reflejados los ideales de la vida egipcia, sus quehaceres de este mundo, sus esperanzas de supervivencia, todo ello expresado por el arte del relieve, de la pintura y de la escultura.

El Escriba, Personaje Clave

Los egipcios crearon desde muy antiguo un sistema de escritura llamada jeroglífica, con dos variantes cursivas (hierática y demótica); como material escriturario emplearon el papiro y la piedra e incluso fragmentos cerámicos. El escriba fué una figura fundamental en la sociedad egipcia. La escritura dió lugar ante todo a una burocracia densísima, en gran parte perdida. La literatura fue fundamentalmente religiosa y oficialista, pero también alcanzó cimas eternas en la creación propiamente literaria. Su época clásica comprendió desde las dinastías IX y X hasta el Imperio Nuevo (dinastía XVIII). Más adelante evolucionó, pero siguió manteniendo una gran calidad con la incorporación de la lengua hablada que llamamos neoegipcio. Por citar algún título mencionaremos, de la época clásica, los cuentos de El campesino elocuente y El hombre del Sicómoro o El cuento de Sinuhé.
En la época neoegipcia destacan la gran poesía lírica y los himnos a los dioses, entre ellos el
Himno a Atón, del propio Amemhotep IV. Otros géneros destacables son el épico, las innumerables cartas, los tratados científicos, matemáticos y médicos, textos mágicos, etc. Muchas de las conquistas científicas egipcias tuvieron gran influencia en el pensamiento griego, e, incluso, algunos temas literarios consiguieron llegar hasta la literatura latina.

Monumentos y Esculturas Inmortales
Y el arte. Los egipcios de todas las épocas fueron excelentes artistas. Desde muy temprano levantaron palacios, templos, tumbas colosales, construyeron diques y cavaron canales, asombro constante de visitantes griegos, romanos y modernos. Baste citar las pirámides y los templos de Karnak, Luxor, Edfu, Philae. La escultura alcanzó cimas universales: el escriba de Louvre, el alcalde del pueblo del Museo del Cairo, la cabeza de Nefertiti del Museo de Berlín, el Ramsés II de Turín. La pintura evolucionó desde las ocas de Meidum hasta la pintura mural del Imperio Nuevo. El relieve cubrió miles de metros cuadrados de superficie parietal, desde la Tumba de Teti hasta el final de Egipto. Añadamos que el canon escultórico egipcio llegó a Grecia y produjo el tipo de kouros arcaico.
El egipcio antiguo, con un fondo campesino indudable, y conservando restos de barbarie en sus primeros momentos, se elevó a formas de vida
civilizadas y amó a su país, el bello campo egipcio y sus ciudades. No concebía la vida civilizada sino a orillas del Nilo. Piadoso hacia sus dioses, funcionario experto y diligente, respetó a sus superiores y adoró al faraón, aquel por quien todos vivimos. Tolerante con los demás, vanidoso de sus servicios al faraón, realista en sus observaciones, creía que un buen libro es más duradero que un monumento de piedra. Preparó con cuidado su tumba para la eternidad y pidió a los dioses que le concedieran una larga descendencia. A veces violento, prefirió, sin embargo, la paz a la guerra. Le gustaron el deporte, la caza y la pesca. Respetó la tradición, pero fue sensible a los placeres del amor, que supo expresar con gran belleza.



Francisco Presedo Velo
Catedrático de Historia Antigua Universidad de Sevilla
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Texto extraído de: LOS GRANDES IMPERIOS Y CIVILIZACIONES
Realizada por la División Grandes Obras de Sarpe

Escrito para Internet por: Joao Simoes - E-mail:
simoesj@oocities.com
Valencia, Venezuela.