FRANCIA

 


Nombre oficial: Republique Française (República Francesa).

Población: 60.082.000 hab

Extensión: 551.602 km2

Moneda oficial: El franco. La moneda más pequeña es la de 5 céntimos y la de mayor valor es la de 20 francos. El billete de menor valor es el de 20 francos y el de mayor es el de 500. Un euro equivale a 6,5 francos.

Hora local: GMT+1.

Prefijo telefónico: 00 + 33 + código local + número del abonado. 


Religiones                                           


El Estado francés es laico. Una ley de 1905 establece la definitiva separación entre la Iglesia y el Estado. Las dos grandes tradiciones religiosas en Francia son la católica y la protestante. También cuentan con importantes núcleos de fieles las comunidades judía y ortodoxa, esta última sobre todo en París y en la Costa Azul. El islam agrupa más de 3.000 mezquitas en Francia. Las religiones de origen oriental disponen de lugares de reunión o culto en las grandes ciudades, o en sitios especialmente habilitados.


Etnias                                               


El 92% son franceses; el 3%, norteafricanos; el 2%, alemanes; el 1%, bretones y en el 2% restante se agrupan diversas minorías, incluidos provenzales, catalanes y vascos. 


Gobierno                                             


Francia es una república parlamentaria. Su actual Constitución data de 1958, año en que se instauró la llamada V República. El presidente es elegido por sufragio universal y su mandato dura siete años. Las elecciones legislativas tienen lugar cada cinco años como máximo. El poder legislativo cuenta con dos cámaras, la llamada Asamblea Nacional, cuyos parlamentarios son escogidos por sufragio universal directo, y el Senado, que escoge a sus miembros a través del voto de diputados, consejeros regionales, consejeros generales (departamentos) y representantes de los ayuntamientos.


Organización Administrativa                                      


Francia está dividida en 100 departamentos, de los cuales 96 corresponden a la metrópoli y 4 a los definidos como "dominios de ultramar". Al frente de estos departamentos se halla el prefecto, como máxima autoridad del Estado. Los departamentos se reagrupan en 25 regiones, 21 de ellas en la metrópoli y 4 (Guadalupe, Martinica, Guayana Francesa y Reunión) en antiguas colonias. El caso de Nueva Caledonia es distinto, pues tiene categoría de "territorio de ultramar" y puede ser independiente en la próxima década. 



Geografía y Clima                                                    


Situada en el oeste de Europa, Francia es un país muy marcado por una geografía y una climatología generosas. Sus 551.602 kilómetros cuadrados son llanos o suavemente ondulados en su mayor parte, exceptuados los dos grandes macizos montañosos que sirven de frontera: los Pirineos con España y los Alpes con Italia y Suiza. A estas dos cordilleras hay que añadir el Macizo Central, que se extiende parcialmente por las regiones de Languedoc-Rosellón, Rhône-Alpes, Auvergne, Midi-Pyrénées y Limousin. 

Esta orografía permite la existencia de grandes ríos como el Garona, el Loira, el Sena o el Ródano, que irrigan todas las zonas cultivables o alimentan los núcleos urbanos. En ocasiones estos mismos ríos sirven de frontera natural, como es el caso del Rin, que separa Francia de Alemania.

La pluviosidad es muy variable en el conjunto del país. Así, en París la media anual de días de lluvia es de 164; en Bretaña, Normandía o Alsacia rondan o superan los 200 días; pero en Córcega o Provenza y la Costa Azul la media se reduce hasta situarse en torno a los 60 días.  

Las temperaturas son también muy distintas según las zonas. En París la media es de 11,5 ºC, en Niza ronda los 15 ºC y en Strasbourg no supera los 9,5 ºC. Pero las variaciones son mucho mayores si se toma como referencia, por ejemplo, el mes de enero, pues entonces Nancy no alcanza 1 ºC, Niza supera los 7,5 ºC y París se estanca en 3 ºC. Las horas de sol en Marsella duplican prácticamente las de las ciudades bretonas o las norteñas Lille y Metz.


Historia                                            


El pasado del territorio francés puede documentarse gracias a numerosos yacimientos prehistóricos: Tautavel, cerca de Perpiñán, o Rouffignac, cerca de Périgueux, pueden visitarse y muestran de manera didáctica cómo podía ser la vida cotidiana 30.000 años antes de Jesucristo. Asimismo, Lascaux, en la región de la Dordogne, presenta una red de grutas que guardan más de seiscientas pinturas del Paleolítico; la gruta original está reservada a los especialistas, pero junto a ella existe una reproducción que puede visitarse.

Los armoricanos, ligures y celtas coexistieron o se sucedieron hasta la llegada de los galos, que a su vez fueron vencidos por los romanos. Pero Francia como país no comenzó a existir hasta varios siglos más tarde, durante el reinado del pueblo que ha dado su nombre al territorio: los francos. Éstos se apoderaron de la Galia entre el 430 y el 450, y de su seno salieron las dinastías merovingia y carolingia. En el año 732 los francos detuvieron la progresión musulmana en Europa al derrotar a los sarracenos en Poitiers. 

Entre el 752 y el 987, a partir del impulso dado por Carlomagno y Ludovico Pío, la dinastía carolingia intentó reconstruir el Imperio Romano bajo el modelo bizantino, pero la unidad territorial fue breve y el modelo feudal impuso su parcelación.

La débil dinastía de los Capetos ocupó el trono hasta 1328. La imposición de la sucesión hereditaria, las Cruzadas, la lucha contra las disidencias religiosas -albigenses- y su fiel alianza con el papado fueron consolidando el poder de la familia Valois; al mismo tiempo el país se fue llenando de grandes monasterios, como los de Cluny, todavía hoy intacto, Clairvaux o Citeaux. Por otro lado, buena parte de lo que ahora es Aquitania pertenecía entonces al rey de Inglaterra.

Los Valois y los Borbones fueron las dos grandes familias que ocuparon el trono hasta la Revolución de 1789. En ese lapso de tiempo el país vivi ó la Guerra de los Cien Años, en la que se entremezclaron problemas de herencia de la corona con las crisis provocadas por hambrunas y epidemias, seguidos de rebeliones de la nobleza contra el poder real en detrimento de la expansión burguesa. La monarquía absoluta surgió de la necesidad de someter a los nobles. Luis XIV hizó del palacio de Versalles el símbolo de un poder que convirtió a Francia en la primera potencia europea y en un modelo de Estado centralizado en el que los poderes públicos se atribuyeron muchas iniciativas. Fue también en esta época cuando se fundaron instituciones como la Comédie Française o la Académie Française.

Entre 1715 y 1815 el Siglo de las Luces vio la entronización de la razón y del hombre. Sus científicos, pensadores y artistas cuestionaron tanto la interpretación religiosa del mundo como el fundamento divino del poder.

La Francia revolucionaria desembocó en el imperialismo napoleónico, al que pu so fin en 1815 la derrota en la batalla de Waterloo. Pero de la Revolución surgieron la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la posterior abolición de la esclavitud y  los principios republicanos (laicismo, servicio público, etc.) que fueron conformando el Estado francés del siglo XIX. 

La sucesión de constituciones republicanas, restauraciones monárquicas o imperiales y la expansión colonial configuraron el siglo XIX galo. Lo que hoy son Tunicia, Argelia, Marruecos, Mauritania, Senegal, Mali, Guinea, Costa de Marfil, Níger, Chad, República Centroafricana, Rwanda, Gabón, Congo, Madagascar, Vietnam, Camboya y Laos pasaron a ser territorios total o parcialmente controlados por Francia. 

El siglo XX transformó un país esencialmente agrícola en una potencia industrial y tecnológica, aunque mermaba su poder militar y político. Dos guerras mundiales vividas en el propio suelo dejaron cicatrices profundas en su geografía, tal y como lo testimonian los paisajes profusamente bombardeados de los alrededores de Verdún, las grandes extensiones dedicadas a cementerios de soldados o los monumentos que evocan la tragedia. 

Hoy Francia es un país muy implicado en la construcción europea que sólo concibe recuperar parte de la influencia perdida a través de ésta. El fallecido presidente Mitterrand, como antes el general De Gaulle, hizo del tándem franco-alemán el motor de la construcción europea. Sus sucesores, el presidente Jacques Chirac y el primer ministro Lionel Jospin, han devuelto el optimismo al país para entrar en el siglo XXI.


Arte                                            



Francia ofrece todo tipo de manifestaciones y estilos artísticos, pero hay algunos que adquieren un relieve especial y que casi identifican al país. Si en pintura se asocia a Francia con el impresionismo y todos sus derivados, en arquitectura el país es la patria del arte gótico: la catedral de Chartres o la de Reims son seguramente sus monumentos más emblemáticos. 

Pero es también la patria del llamado "estilo clásico", que ha esparcido por todas las comarcas mansiones de grandes ventanales en las que impera la simetría y una cierta austeridad decorativa. En este sentido, Versalles es un modelo king-size de clasicismo, aunque fue Napoleón III quien inspiró la construcción de ayuntamientos, estaciones de ferrocarril, prefecturas y escuelas durante la segunda mitad del siglo XIX. En el mobiliario los estilos toman los nombres de los reyes y sus particularidades responden a pequeños detalles decorativos.


Sociedad                                        


Francia es un país en el que el peso del mundo agrario se ha prolongado muchísimo. Eso hace que casi ningún francés acepte ser de París, Lyon o Toulouse, sino que todos reivindiquen sus orígenes campesinos. Les gusta, como dicen ellos, "tener los pies en los zuecos". Hay que evitar, pues, hablar de manera que pueda parecer vagamente despectiva para el mundo rural. 

Tampoco hay que hablar demasiado de la banlieue (suburbio). Aunque la mayoría de franceses viven en una u otra banlieue, la suya nunca es mala, ya sea porque es una proche banlieue (cercana), ya sea porque es lointaine (lejana). Eso sí, todos los problemas sociales que conoce el país son culpa de los arquitectos y urbanistas para un votante de izquierdas, o del excesivo número de extranjeros para uno de derechas.


Actividades  Económicas                                          


La economía francesa, después de conocer un largo período de recesión y estancamiento entre 1991 y 1997, vive en la actualidad un período de euforia. La reducción de los tipos de interés ha disparado el consumo y el crecimiento. El país, que exporta sobre todo productos de alto valor añadido, saca provecho de la modernización de su estructura productiva durante la década de 1980, cuando el Estado puso al día muchas sociedades nacionalizadas. 

Aviones, trenes, misiles, satélites o componentes electrónicos comparten el estrellato de la exportación con perfumes, bolsos, trajes, vinos o licores. Francia es además un país con empresas muy potentes en el sector servicios y que domina la distribución alimentaria en Europa.