ITALIA
Nombre oficial: Republica Italiana
Población: 58.000.000 hab.
Extensión: 301.303 km2
Moneda oficial: Lira
Hora local: GMT+1 (una hora más en verano).
Prefijo telefónico: 00 + 39 + código local + número del abonado
Religiones
Católica
Etnias
Italianos. Minorías de origen germano y francés.
Gobierno
República parlamentaria. El jefe del Estado es el presidente de la República. El poder ejecutivo
lo ostenta el primer ministro, que lo ejerce a través de un gabinete de ministros. El legislativo
depende de un Parlamento bicameral, compuesto por Congreso y Senado. El poder judicial es
ejercido por la Corte de Justicia. La fragmentación del arco parlamentario provoca cierta
inestabilidad política: gobiernos minoritarios, frecuentes crisis políticas y convocatorias anticipadas de
elecciones.
Organización Administrativa
Administrativamente, el país está constituido por 20 regioni: Abruzos, Apulia, Basilicata, Calabria,
Campania, Cerdeña, Emilia Romaña, Friul-Venecia Julia, Lacio, Las Marcas, Liguria, Lombardía,
Molise, Piamonte, Sicilia, Toscana, Trentino-Alto Adigio, Umbría, Valle de Aosta y Véneto.
Geografía y clima
Italia limita con Francia, Suiza, Austria, Eslovenia y el mar Mediterráneo. Ocupa la península
Itálica, con una pequeña franja continental al norte y zonas insulares (Sicilia, Cerdeña e islas
menores) al sur y el este.
El relieve está dominado por los Alpes, con cimas que superan los 4.000 m de altura, y por los
Apeninos, que cruzan la península de norte a sur. Las llanuras predominan en la ribera del Po, el
mayor río, y el centro, mientras que la zona lacustre se concentra al norte. En las costas se alternan
playas y acantilados. El Stromboli, el Vesubio y el Etna, tres de los mayores volcanes activos de
Europa, están en territorio italiano
El clima es mediterráneo, con veranos calurosos, inviernos suaves y temperaturas entre 10 y 35 ºC,
aunque matizadas por la orografía. En las zonas montañosas el clima es alpino, con inviernos muy
fríos y veranos frescos; los valles del noroeste disfrutan de microclimas más suaves. En Sicilia y las
zonas meridionales el clima es prácticamente subtropical.
Historia
El territorio estuvo poblado desde tiempos prehistóricos. Fue ocupado sucesivamente por
danubianos, tracios, ligures, réticos y sardos. En el siglo VIII a. C. se establecieron colonias
griegas al sur y etruscas al norte. Pero muy pronto Roma, un conglomerado de etnias y culturas,
sometió a sus competidores. En 529 a. C. pasó de la monarquía a la República y en 27 a. C.
Octavio se proclamó emperador. El Imperio fue la época de mayor expansión, pero perdió
influencia en el siglo III. A la muerte de Teodosio (394), el Imperio quedó dividido en Oriente,
con capital en Constantinopla, y Occidente, con capital en Ravena. En 476 cayó Rómulo Augústulo,
el último emperador romano. En 488 invadió el territorio Teodorico, rey de los ostrogodos.
Bizancio expulsó a los godos, pero en 572 los lombardos ocuparon la mayoría de los enclaves
bizantinos.
El Papa se alió con Pipino el Breve y Carlomagno y derro tó a los lombardos en 774. En 800
Carlomagno fue coronado emperador y se vivió una época de estabilidad hasta el siglo IX. A la
muerte de Luis II la frontera sur cayó en manos de los musulmanes y se inició un período de crisis,
que finalizó en 926 con la proclamación del rey germano Oton I como emperador romano.
Uno de los episodios más conflictivos fue el enfrentamiento entre el Papado (gibelinos) y el Sacro
Imperio Romano-Germánico (güelfos). En el siglo XII los normandos expulsaron a los musulmanes,
mientras se incrementaba la autoridad papal. Un feudalismo poco consolidado y la proliferación de
ciudades-estado aumentaron la conflictividad. En 1176 la alianza de ciudades del norte de la Liga
lombarda logró su independencia al derrotar al emperador. En el siglo XIII se inició en el sur y
Sicilia la dominación de la corona de Aragón.
El siglo XIV se caracterizó por los gobiernos despóticos de las poderosas familias Malatesta,
Sforza y Médicis. Durante los dos siglos siguientes, el territorio italiano fue campo de batalla de las
disputas entre las coronas europeas hasta que Francia renunció a sus pretensiones. La posterior
entrada de los Borbones en España aumentó la influencia de los Habsburgo hasta que se produjo la
invasión napoleónica de 1796. El Congreso de Viena de 1815 devolvió la supremacía a Austria. A
principios del siglo XIX comenzó a cuajar la idea de la unidad nacional. En 1848 hubo una serie de
levantamientos populares que dieron lugar a la proclamación de Víctor Manuel II de Saboya como
rey en 1861. En 1871 Roma se unió al resto de Italia y fue designada capital.
La posición de Italia durante la Primera Guerra Mundial fue neutral al principio y del lado aliado
después. Con la posguerra surgió la dictadura fascista de Benito Mussolini, que condujo al país a
un nuevo conflicto bélico. En 1944 Victor Manuel III abdicó en favor de su hijo Humberto II, pero
tras las elecc iones de 1946 se proclamó la República. En 1952 se firmó la creación de la
Comunidad Europea del Carbón y del Acero, que sería el embrión de la Unión Europea. Los
nombramientos de Giovanni Spadolini (1981), republicano, y de Bettino Craxi (1983), socialista,
acabaron con treinta años de hegemonía de la Democracia Cristiana, cuyos gobiernos habían
estado marcados por las crisis políticas y el asedio de las Brigadas Rojas y la mafia.
En la década de 1990 las fuerzas conservadoras recuperaron el poder, aunque desde 1996 el Olivo,
una coalición de centro-izquierda ejerce la presidencia. Sin embargo, se mantiene la fragilidad de
sus gobiernos y los históricos vuelcos electorales, como se ha demostrado en las elecciones
regionales celebradas en abril de 2000, que han dado la victoria a la derecha frente a las fuerzas
gobernantes.
Arte
Roma fue heredera del arte etrusco de Tarquinia o Peruggia, del que tomó la bóveda y el eje
longitudinal. Tradujo el concepto griego de expansión universal en monumentalidad, como se aprecia
en el Coliseo, el Panteón o los arcos triunfales de Roma. La Edad Media vio en el legado clásico el
ideal ético de renovación y surgió el románico, aunque con diversas interpretaciones: monumental en
la piazza del Duomo de Pisa, geométrico en Florencia y con reminiscencias bizantinas en la basílica
de San Marcos de Venecia. La influencia del cristianismo universalista provocó la aparición del
gótico, con obras como el Duomo o la iglesia de Santa Maria delle Grazie de Milán, el Palacio de
los Dux de Venecia o la iglesia de la Santa Croce de Roma.
En el siglo XV, Florencia se convirtió en vanguardia de la cultura renacentista con autores como
Leonardo da Vinci, Filippo Brunelleschi, Donatello o Lorenzo Ghiberti y edificios como la catedral o
el Palazzo Vecchio; este es tilo se impuso posteriormente en toda Italia: Palacio Farnese en Roma,
palazzos de Génova y Trento o castillo de los Sforza de Milán. En el siglo XVI, Donato Bramante y
Rafael dieron nuevo impulso al arte y pronto se llenó de barroco con las obras de Gian Lorenzo
Bernini, Miguel Ángel Buonaroti, Piero de la Francesca o Caravaggio. El Palacio del Quirinal, la
iglesia de Santa Maria de los Ángeles y el Palacio Madama de Roma son algunas muestras
arquitectónicas. El manierismo fue el resultado de la crisis de esta concepción del arte: Vecellio
Tiziano o Jacopo Tintoretto fueron antinaturistas y anticlásicos.
En el siglo XVII el arte alcanzó mayores cotas de imaginación y teatralidad, como puede
comprobarse en los palacios Chigi o Barberini o en las plazas Navona y de España en Roma; en
Turín, cabe destacar las elegantes formas del Palacio Real y la iglesia de la Santa Croce.
Posteriormente, se evolucionó hacia un ampuloso rococó, cuyo máximo exponente es el Palaci o
Doria, en Roma. En el siglo XIX predominó el paisajismo.
En 1910 se fundó el futurismo, el primer movimiento de vanguardia, cuyos mejores representantes
son Carlo Carrà y Arturo Martini, mientras que el cubismo y el surrealismo fueron oscurecidos por
el fascismo, aunque tuvo seguidores como Giorgio Morandi o Marino Marini. De las tendencias de la
segunda mitad del siglo XX, destaca el Minimal Art de Giorgi Paroli y el Pop Art de Luigi
Fabro.
Sociedad
Italia es un país moderno y desarrollado, que mantiene vivas las tradiciones medievales incluso en
ciudades muy industrializadas. El ritmo de vida es frenético, sobre todo en los centros urbanos de
Roma, Milán y Nápoles, mientras que en las zonas montañosas y rurales la vida discurre
plácidamente.
Se suele decir los italianos del norte son laboriosos, agudos para los negocios y reservados,
mientras que los del sur se caracterizan por su franqueza, su afabilidad y su ingenio.
La religión es parte integrante de la cultura, con un elevado número de católicos practicantes y una
arraigada creencia en los milagros.
Los italianos suelen ser muy autocríticos en cuestiones morales y políticas, aunque poseen un fino e
irónico sentido del humor.
Actividades económicas
La economía italiana se caracteriza por la existencia de un gran desequilibrio norte-sur: grandes
complejos fabriles en las regiones septentrionales, industrias medianas en el centro y explotaciones
agrícolas en la zona meridional.
La agricultura, a la que se dedica el 3 por ciento de la población, produce vino, aceite, verduras y
frutas. El sector secundario ocupa al 33 por ciento de los trabajadores, fundamentalmente en las
industrias automovilística, aeronáutica y electrónica. Las finanzas, las comunicaciones y, sobre todo,
la industria turística son los motores de un sector terciario que ocupa al 64 por ciento de los
italianos.
Los principales intercambios comerciales del país se realizan con la Unión Europea, Estados
Unidos, Canadá y Sudamérica.