Una mujer de vocación
Delegación Tambogrande
factortierra@yahoo.es
En esta edición:
Shalom
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| Cecilia Zapata rinde homenaje a Godofredo García
Baca en el mismo lugar donde fue asesinado, cerca de Somate Bajo,
Sullana, durante una visita escolar a la propiedad del líder
agrícola, en junio de 2001. |
Pueblo Libre de Malingas,
Tambogrande – Su rutina de lunes a viernes no había variado mucho en los
últimos años. Salía temprano de su casa para llegar a tiempo a la camioneta
rural que la traía hasta Malingas. Media hora de viaje en un camino terroso.
Luego una moto de tres ruedas –conocida acá como mototaxi—la dejaba en su
escuela primaria, en Pueblo Libre.
Cecilia Zapata no sólo era una
profesora que le gustaba innovar en clase, sino que había combinado sus
actividades en el hogar con cierta actuación política en Tambogrande. No en
vano, cuando se anunció la entrada de
Manhattan al valle de San Lorenzo,
no dudó en ponerse del lado de quienes se oponían al proyecto extractivo.
Fue una de las pocas mujeres que
logró incorporarse al Frente de Defensa de Tambogrande, cuando se reconstituyó
para iniciar la resistencia contra la minera, a mediados de 1999, y no dudó en
marchar durante las jornadas de protesta en la ciudad, o hacía Piura, la capital
departamental.
Puede decirse que estuvo en cada uno
de los acontecimientos que marcaron hito en la historia de la lucha
tambograndina, hasta que sintió que su cuerpo comenzó a sentirse mal. Un
análisis la enfrentó a un doloroso diagnóstico: cáncer.
Decidió combatir. Total, esa había
sido su vida. Le hizo frente a la enfermedad siguiendo su tratamiento, pero
regresando poco a poco a su vida normal.
En esta edición:
Shalom
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| Cecilia Zapata guardaba mucho cariño y admiración
por Godofredo García (primer plano, izquierda). Aquí se la observa
(dentro del círculo rojo, en el sector inferior derecho de la
imagen) escuchándole con mucho interés, durante un mitin celebrado
en Tambogrande, en 2000. |
Para entonces, el tiempo había
corrido mucho. Estamos en 2001, y “Ceci” debe enfrentarse a una nueva noticia
dolorosa:
Godofredo García Baca, uno de los líderes locales a la que ella
admiraba y profesaba mucho cariño, cayó víctima de las balas asesinas de
Meléndez Zapata.
Se apenó mucho; pero el hecho movió
su creatividad. Dedicada totalmente a sus alumnos de la escuelita primaria de
Pueblo Libre de Malingas (a unos 20 kilómetros al sureste de Tambogrande), ideó
una manera de rendirle un homenaje pero también de enseñar algo más que una
simple clase.
La escuela de Cecilia está afiliada a
la Red Educativa Rural Fe y Alegría 48, administrada por las
Hermanas de
las Escuelas de Nuestra Señora (antes Hermanas de Nuestra Señora de la
Enseñanza), quienes promueven a nivel mundial, la Red Shalom, una iniciativa que
busca defender “la integridad de la creación”.
Gracias a las gestiones de la
religiosa canadiense Yvonne Nosal, canadiense para más señas, se logró
implementar el programa en la escuela y posteriormente en el resto de la red de
20 escuelas ubicadas en el sector oriental del valle de San Lorenzo.
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| Ulises García (der.) y Cecilia Zapata (izq.) se
disponen a visitar la propiedad de Godofredo García para rendirle
homenaje y conocer más sobre la agricultura ecológica, en junio de
2001. |
Con este respaldo, Cecilia llevó
adelante su proyecto pedagógico en honor de Godofredo. Tras realizar contactos
con Ulises, el hijo del líder, logró obtener la primera licencia de uso de su
nombre para bautizar a la clase de 2001.
En retribución, Ulises les hizo
conocer su finca en Somate Bajo, y además les regaló plantas de nim y jazmines
de Arabia,
a los que los alumnos de Cecilia adoptaron y prometieron cuidar de por vida.
Los árboles ya lograron un tamaño
mediano, pero quizás la vida no sea la misma. Los alumnos no escucharán su voz
dulce, diciendo que se sentía feliz de enseñar a las nuevas generaciones.
El cáncer le ganó la batalla y se la
llevó el 6 de julio de 2005, justo cuando se conmemora el Día del Maestro en el
Perú.
En Pueblo Libre, la gente está muy
triste; en Tambogrande, quienes la conocieron no han evitado rodar una lágrima.
Pero el ejemplo que nos deja Cecilia es la esperanza y el esfuerzo: dar todo de
uno para hacer las cosas bien y llegar hasta el final.
Dicen que cuando Cecilia se enteró
que Manhattan tenía las puertas cerradas para ingresar a Tambogrande se emocionó
hasta las lágrimas. Nosotros nunca olvidaremos su vocación como maestra y como
ciudadana.
¡Cecilia Zapata Panta, descansa en
paz!

En esta edición:
Shalom
Con
información de
factortierra News
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