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El reino del revés | ||
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"En el mundo tal cual es, mundo al revés, los países que custodian la paz universal son los que más armas fabrican y los que más
armas venden a los demás países; los bancos más prestigiosos son los que
más narcodólares lavan y los que más dinero robado guardan; las
industrias más exitosas son las que más envenenan el planeta, y la
salvación del medio ambiente es el más brillante negocio de las empresas
que lo aniquilan. Son dignos de impunidad y felicitación quienes matan
la mayor cantidad de gente en el menor tiempo, quienes ganan la mayor
cantidad de dinero con el menor trabajo y quienes exterminan la mayor
cantidad de naturaleza al menor costo.
Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen.
El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no
como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas
químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de
hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que
alguna bala perdida no nos abrevia la existencia.
¿Será esta libertad, la libertad de elegir entre esas desdichas amenazadas, nuestra única libertad posible? El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado
en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así
practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del
crimen, son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y
resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara
que no tenga su contracara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni
tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela."
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