Por el camino del pensamiento sin cuya constante vigilancia, la acción es pura barbarie José Antonio

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II Época  nº 33-  Edita Falange  -  


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FE  España rebelde

 Jesús López Martín (*)

       La vigencia de las propuestas políticas depende crucialmente de su   capacidad de resolver las necesidades de la sociedad a las que van  dirigidas. Corresponde al político como servidor de la cosa pública, anticiparse incluso a los nuevos problemas y retos de ésta. A ellos se  ha de hacer frente de forma honesta y generosa.

       Junto a los nuevos desafíos, sociedades como la española arrastran  secularmente casi, problemas viejos que se manifiestan con nuevos   rostros.  El más importante es sin duda la invertebración de España.

       Seguimos sufriendo el desdibujamiento de la Patria por el trazo  miserable de los separadores. Hoy, enarbolar la bandera de   cualquier localismo parece otorgar patente de corso a sus   promotores para actuar en la vida pública.

       La Historia parece sometida a toda suerte de lecturas mutiladoras e   interesadas por los sicarios del particularismo que actúan como  separadores profesionales. Las subvenciones públicas lustran los  estómagos de la “inteligencia profesional” hábil siempre en encontrar   fundamentos incontrovertibles que sustenten el nuevo hecho diferencial a cambio de prebendas otorgadas o prometidas por el  incipiente localismo.   Por todos los rincones de nuestra Patria se abre camino el  nacionalismo disgregador en una carrera apresurada por alcanzar las  ganancias que ya producen a sus inspiradores, los nacionalismos vasco, catalán y gallego. El amor al terruño se impone   homogéneamente más que por sensualidad, por rentabilidad.

       España vive presa de una vulnerabilidad que la muestra como agonizante. A esta España, la tibieza natural al centro derecha no le  otorga provisionalmente mayor legitimidad que la nacida de la  Constitución de 1978. Es la misma España que jamás encontró un hueco sustancial en el programa de la izquierda si no era con la  precaución de ser “federal”, “descentralizada”, “conferedada” o,  simplemente no lo encontró.

       Nuestra denuncia no es nueva. El Consejo Nacional de FE-JONS/La Falange aprobó en octubre de 2000 un documento  político en el que se manifestaba que “A los españoles se nos ha   hurtado el (...) concepto de Patria. (...) La artera argumentación   promovida por la izquierda política de identificar el patriotismo con el régimen franquista o con el sentimiento sectario de una élite   económica, añadido al silencio vergonzante que ha asumido la  derecha política soslayando toda muestra de calor hacia el concepto  de Patria, han dado como resultado una sociedad y una juventud   para la que ser patriota es algo extraño, trasnochado y carente de   sentido, al tiempo que paradójicamente se ha producido la  suplantación de dicho sentimiento por otro egoísta y estrecho: un   ‘patriotismo’ aldeano, que es la antítesis de la Patria que predica y   busca la Falange”.

       Somos de la opinión de que frente a la España mosaico, enfrentada y egoísta es inaplazable reconquistar la España plural, integradora y   justa. Esa es la España de la Falange. Para esa reconquista nuestra  tarea cotidiana está en ganar voluntades, ganar a españoles que se  reconcilien con la Patria porque al reconocerla como justa la     reconozcan como propia. La Patria encierra lo que queda aún de  solidaridad entre sus pueblos, entre sus gentes. Por eso no caben en  nuestras filas invocaciones a los sables, ni categorías de españoles  según su procedencia geográfica. El único distingo entre compatriotas vendrá marcado por la honradez de cada uno de   nosotros y por la dignidad que nuestro trabajo nos otorgue.

       La Patria integradora, la España unida en la justicia es la bandera de  la Falange del siglo XXI.

 

(*) Jefe Nacional de FE-JONS/La Falange

jefenacional@falange.es

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