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“Por el camino del pensamiento sin cuya constante vigilancia, la acción es pura barbarie” José Antonio |
Edición digital II Época nº 34- Edita Falange Española - |
ETA tras el martes negro
Noticias de El Míster La semana en clave azul
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Supongo que para nosotros, propietarios de una lista de víctimas inocentes cercana al número mil, ha sido más sencillo el enfrentarse a la realidad que a los millones de ciudadanos americanos que se desayunaban durante años con las víctimas y la sangre vía satélite. Incluso la sangre americana de marines o ciudadanos en alguna embajada de un territorio tercermundista les pillaba a desmano. La sangre tenía un precio cercano a la de las donaciones voluntarias que se realizan a diario en la 5ª Avenida. Si esa sangre producía, como mucho, un desencanto matutino aliviado con alguna cantidad de comida basura, nos imaginamos que nuestros problemas con el terrorismo no habrán sido considerados por el americano medio durante algo más de 10 segundos en toda su vida. Pero las cosas han cambiado. Ahora ya saben que se les puede atacar en sus ciudades, en sus casas o trabajos y que pueden morir. Ahora, empujada por la hipocresía o el miedo y la fuerza de la opinión pública, la comunidad política internacional se ve obligada a tomar decisiones conducentes a la toma de seguridad para con sus ciudadanos y estructuras políticas. Y todo esto a nivel internacional, un escenario al que habían recurrido nuestros políticos en incontables ocasiones para pedir solidaridad y ayuda encontrando las buenas y vacías palabras de nuestros compañeros de política europea y global. Mientras que los complejos siempre han sido protagonistas de la política antiterrorista en España, los EE.UU se van a lanzar al estrellato con medidas extremadamente duras. ¿Influirán estas medidas en nuestra doméstica y cada vez más acomplejada lucha contra ETA? No cabe duda que las decisiones se van a suceder de forma bastante rápida. Los terroristas de ETA van a notar la presión antes de lo que creemos. La cuestión no va a traducirse en una "licencia para matar", pero si en una política más dura y la creación de organismos policiales europeos de dedicación exclusiva. Van a desaparecer los santuarios al pasar ciertos países como Bélgica a ser considerados refugio de asesinos en caso de no colaboración, etc Van a aumentar los presupuestos europeos para combatir a las fuerzas terroristas y, desde luego, los tan manidos derechos humanos serán aplicados a todos pero dando protagonismo por fin a las víctimas. Los partidos separatistas tipo PNV van a moderar su discurso ya que el amigo americano conoce ahora otra versión diferente y más real, que no coincide para nada con la que le contaban sus amigos del norte encabezados por Arzallus vía telefónica. Las víctimas ya no sólo están en el País Vasco, todo el mundo ha visto la sangre y cualquier actitud dubitativa va a ser considerada sospechosa. La "Euskal Etxea" de Nueva York podría ser cerrada si algún avispado informara al FBI de la posibilidad de encontrar por allí a algunos enemigos de las barras y estrellas, en versión euskaldún, que en España se dedican a poner bombas y matar niños inocentes. No sería de extrañar que Josu "ternera" fuera incluso protagonista de algún prime time de los EE.UU en el que se pretenda demostrar a los ciudadanos americanos lo que pasa si un gobierno no hace los deberes. No cabe mejor ejemplo que un asesino de niños en una comisión en defensa de los derechos humanos. Si esta historia la “pillara” la todopoderosa CNN... ETA ya no será un grupo separatista o de chicos rebeldes que decían en USA los medios de confusión tan aficionados, hasta ahora, a tratar a estos asesinos como verdaderos héroes de la patria vasca. Tampoco será fascista ni marxista. Se comenzará a tratar a ETA de grupo fundamentalista y se acuñarán términos del tipo "fundamentalismo separatista". Otra cosa es que nuestro políticos no recuerden como se pone a funcionar eso del cerebro y perdamos la oportunidad de acabar con esa lacra. Como sea. Pero los etarras saben de estas cosas. Al tiempo. Santiago Olabarría. santiolabarria@navegalia.com
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