The Black Dragon Society
by Shougo Amakusa & Misanagi
Capítulo 28
"El Comienzo del Apocalipsis"
En el capítulo anterior las tres parejas tuvieron su tan esperada noche de bodas y al fin Misanagi logró hacer que Shougo le dijera la verdad sobre la carta y el reto de Klaudia; pero en ese momento comenzó el ataque al Aoia. Shougo, Misanagi y Shouzo iban a toda velocidad hacia el Aoia, en el camino.
Shougo: ¿Sabe Himura algo de esto?.
Shouzo: No; él se encuentra muy lejos y necesitabamos ayuda lo antes posible.
Misanagi: Pero ¿Qué fue lo que ocurrió?.
Shouzo: Fuimos atacados por sorpresa y de pronto el Aoia comenzó a quemarse; los demás se quedaron para tratar de detenerlos y yo vine por ayuda.
En ese momento la imagen de una persona llegó a la mente de Shougo como un dardo que penetra en el cuerpo de una víctima...........Sayo
Shougo (mostrando preocupación): ¿Y Sayo?. ¿Qué pasó con ella?. ¿Se encuentra bien?.
Shouzo: Sí, ella está bien; cuando venía, ella estaba con Sanosuke, pero lo que sí está es aterrada.
Shougo: No es para menos, pobre Sayo, vino desde tan lejos solamente a sufrir, no debí haberla traído.
Misanagi: ¡Cielo Santo!.
Todos se sorprendieron al ver el Aoia completamente en llamas, el ataque había terminado, pero el problema era el incendio; al estar más cerca pudieron ver a Sayo quien estaba muy nerviosa.
Sayo (muy asustada): ¡Niichan!. ¡Niichan!. Por favor, ayúdalos, Sanosuke, Misao, Okina y los demás están en el Aoia.
Shougo: ¡¡Kuso!!.
Shougo no dijo más y se dirigió al Aoia a toda velocidad. Cuando estaba a punto de entrar salió Sanosuke con Okina y el resto pero su cara reflejaba mucha preocupación.
Sano: Shougo, no puedo encontrar a Misao, por favor inténtalo tú.
Shougo no podía evitar sentirse un poco complacido con su cuñado, a pesar de la persona tan arcaica y rudimentaria que llega a ser algunas veces, era innegable que era una persona muy noble, valiente y sobretodo que era del tamaño de las circunstancias; pero en ese momento, las palabras de Sanosuke sembraron un vacío en el estómago del Samurai.
Shougo: La encontraré, tengo que hacerlo.
Shougo entró al Aoia en búsqueda de Misao, mientras que fuera de él estaban los demás esperando el desenlace de todo.
Sayo: Niichan, por favor, vive.
Shouzo: Magdaria-sama, tenga paciencia, él volverá.
Pero entre todos había una persona quien, a pesar de tener una apariencia serena, estaba hecha un mar de nervios; ¿Cómo alguien podía hacerla sufrir de ese modo?; ¿Por qué se había enamorado de él?; eran preguntas que se hacía a sí misma en tono de reproche, pero entonces llegaron a su mente todas las cosas que habían pasado juntos, todas las luchas, todas las barreras y entendió que entre ellos existía un lazo muy fuerte y que ella misma quería que fuese de ese modo, pero eso no le quitaba el temor que sentía y la ansiedad de la cual estaba hecha presa en ese momento.
Misanagi (pensando): Regresa Shougo, regresa.
Mientras tanto, Shougo tenía serios problemas con la búsqueda, el fuego estaba en todas partes y ya algunas partes del Aoia estaban empezando a ceder y a derrumbarse; el Samurai seguía intentándolo, pero todo era en vano, hasta que de repente escuchó unos quejidos en una de las habitaciones y al entrar en ella pudo ver a Misao herida y atrapada por el fuego.
Shougo: ¡¡Misao-chan!!. ¡¡Misao!!. ¡¡¿Me escuchas?!!.
Pero Misao estaba en una especie de estado de Shock y no reaccionaba ante los gritos de Shougo, por lo que el Samurai tomó la decisión que creyó conveniente en ese momento; corrió hacia la líder de los Onniwabanshu, pasando a través del fuego, la tomó y saltó contra una de las paredes, la cual cedió fácilmente ante el impacto y pronto ambos estaban fuera; Shougo se puso de pie y llevó a Misao con Okina para que la atendiera.
Shougo: Está herida, pero creo que no es nada grave.
Sayo corrió hacia su hermano, estaba desesperada, pero feliz de verlo sano y salvo.
Sayo: ¡¡Niichan!!. ¡¡Niichan!!.
Sayo lo abrazó con mucha fuerza, recostó su cabeza en el pecho de él y empezó a llorar.
Shougo: Ya, cálmate, vamos Sayo, estoy bien.
Misanagi tampoco podía ocultar su alegría y cuando Sayo y Shougo se separaron, ella fue a abrazarlo, pero cuando estaba cerca vio con horror, como su amado se desplomaba en el suelo.
Misanagi: ¡¡SHOUGO!!.
Okina y los demás llevaron a Misao y a Shougo al hospital; ya en ese lugar llegaron Kenshin, Kaoru, Aoshi, Saito y Soujiro; la situación de Misao y Shougo no era muy grave, pero tampoco muy buena, ambos tenían quemaduras de primer y segundo grado y estaban con problemas de respiración debido a la cantidad de humo que inhalaron en el incendio; Shouzo les contó a los recién llegados los pormenores del ataque, el incendio y lo demás.
Aoshi: ¡Desgraciados!. ¿Cómo se atrevieron?.
Saito: No cabe duda que ya se enteraron de nuestra existencia, debemos ser muy cuidadosos.
Soujiro (sonriendo): Vaya, este problema se acrecienta cada día más; si no hacemos algo, pronto será muy grande para resolverlo.
Kaoru (molesta): ¡¡YO NO LO VEO LA GRACIAS A TUS PALABRAS!!.
Soujiro (sin dejar de sonreír): Gomen nasai, Kaoru-san.
Kenshin: ¿Qué se supone que haremos ahora?.
Saito: La verdad no lo sé; la base de nuestro ataque era la sorpresa, pero ahora que ellos saben que estamos vivos se dificultan las cosas y un ataque frontal sería un suicidio.
Aoshi: Saito tiene razón, esto limita nuestras posibilidades, lo peor es que aún no sabemos a ciencia cierto qué diablos harán ellos.
Kenshin: Ese es nuestro principal problema.
Mientras tanto en el Templo de la Montaña, una figura femenina se encontraba caminando de un lado a otro, mostrando señales claras de impaciencia.
Klaudia: ¡¡Nani Kuso!!. ¿Qué tanto se puede tardar ese sujeto?.
De pronto un pensamiento llegó a su mente: ¿Y si murió en el ataque al Aoia?.
Klaudia: No lo creo, no pudo haber muerto, no de esa forma, no me lo perdonaría nunca; él va a venir, tiene que venir.
En el hospital, Aoshi se quedó cuidando a Misao, mientras que Misanagi se quedó con Shougo; el resto estaba en la Sala de Espera; Misao poco a poco comenzaba a recuperarse para la alegría de Aoshi, pero aún no recobraba la consciencia; el ex-líder de los Onniwabanshu la contemplaba y un manojo de sentimientos lo embargaban mientras lo hacía; aunque Misao era apenas una niña que comenzaba a ser mujer, Aoshi poco a poco comenzaba a sentir algo más que cariño por ella.
La luz que entraba por la ventana, al posarse sobre el cuerpo de la Ninja, le daba a Misao una apariencia de ángel; era la inocencia de una niña mezclada con la belleza y la fortaleza de una mujer. Aoshi comenzó a recordar todas las veces que Misao le dijo que ya había crecido y viéndola en la cama comenzó a pensar si en verdad ella tenía razón en sus palabras; fue entonces que, por un momento, el Samurai se olvidó de todo y cuando nadie lo veía puso su manó en el rostro de Misao y comenzó a acariciarla. La verdad, él no estaba seguro de qué lo impulsaba a hacerlo, sólo quería hacerlo y se sentía bien con ello, pero ese algo también lo llevó a ir más allá y, cerrando los ojos, puso sus labios sobre los de ella en un beso breve pero lleno de ternura, un beso que encerraba muchas cosas: "¿La amo como mujer?"; era la pregunta que cruzaba por la mente de Aoshi, y la verdad, ni él mismo sabía la respuesta, pero en ese momento decidió que iba a encontrarla, costara lo que costara. Cuando se separó de ella, la miró a los ojos y sonrió; entonces se puso de pie, fue a la ventana y comenzó a recordar el motivo por el cual Misao estaba en ese estado.
Aoshi (en voz muy baja): No perdonaré a quienes te hicieron esto; nunca los perdonaré.
Mientras tanto en la Sala de Espera, los demás seguían discutiendo acerca de las acciones futuras.
Saito: Creo que será mejor que vayamos a otro sitio para hablar de nuestros planes, este lugar no es conveniente.
Kenshin: Estoy de acuerdo.
Kaoru: Pero, ¿Dónde?.
Shouzo: La verdad no lo sé.
???: Bueno, vayamos a mi casa.
Cuando todos voltearon vieron a Shougo quien estaba de pie con la ayuda de Misanagi.
Kenshin: ¿Estás seguro?.
Shougo: Sí, pero no ahora, es muy probable que nos estén vigilando; esperemos la noche para hacerlo.
Todos estuvieron de acuerdo con la idea de Shougo y decidieron esperar la noche; mientras tanto en la habitación de Amakusa.
Sayo: ¿Cómo te sientes?.
Shougo: Mejor, descuida, me pondré bien, ya respiro con menos dificultad.
Sayo: Me alegra saber eso, niichan; estaba muy preocupada.
Shougo: Gracias por preocuparte por mí, pero descuida, no hay nada que temer..............en cuanto a ti, Sagara.....
Shougo clavó sus ojos en los del peleador.
Shougo:........Arigatou.
Sano (sorprendido por el comentario de Shougo): No hay cuidado. Bueno, los dejamos solos.
Sanosuke tomó de la mano a Sayo y salió de la habitación de Shougo.
Shougo (con aires de profesor): Hmmmmm, Sayo Sagara................, la verdad debería ser Sanosuke Mutoh ó Sanosuke Amakusa; porque dudo que ese pelmazo pueda mantenerla.
Misanagi (riendo): Creo que lo vas a odiar de por vida.
Shougo (con una ligera sonrisa): Maybe, then again, maybe not.
Misanagi (algo enojada): Vas a tener que enseñarme a hablar en lengua extranjera.
Shougo (riendo): Para empezar son muchas lenguas extranjeras y esta en particular se llama Inglés y es la que hablan los norteamericanos y los ingleses.
Misanagi: Pues espero me la enseñes.
Shougo: Lo prometo.
Misanagi: Bien,.........., ¿Qué pasará con el duelo con Klaudia?.
Shougo: Eso no ha cambiado, sólo que llegaré un poco después de la hora fijada.
Misanagi (poniéndose de pie furiosa): ¡¡¿Pretendes ir a pelear contra ella en ese estado?!!.
Shougo: Para decirlo en pocas palabras.........Sí.
Misanagi: Sobre mi cadáver, no te dejaré ir a una muerte segura, no lo permitiré. ¿Tan importante es eso que llaman honor como para suicidarse por él?.
Shougo: Sí, para un Samurai, el honor lo es todo, si se pierde ya no hay razón para vivir.
Misanagi (aún enfadada): Ustedes ya no son Samurais, esa era terminó, ahora son simples vagabundos.
Shougo (algo dolido por el comentario): Tal vez, pero eso no impide que conservemos nuestro honor.
Misanagi: Por favor, ¿Qué no ves que es una trampa?. ¿Quién crees que planeó el ataque?.
Shougo: Lo sé, pero no se puede hacer nada.
Misanagi (algo emocionada): ¡Un momento!. Ella ordenó el ataque y tú resultaste herido en él; eso te tiene que permitir faltar al duelo.
Shougo: Pues, sí, eso crea esa posibilidad.
Misanagi: No se hable más, yo iré a decirle a esa mujer que estás muy herido por culpa de su ataque y que el duelo se posterga.
Shougo meditó un momento la propuesta de su esposa, lo que más le preocupaba era que iría sola y sería presa fácil para Klaudia, pero a pesar de todo, Klaudia tenía honor y eso lo tranquilizaba un poco.........luego de pensarlo mucho le respondió.
Shougo: No; dile que en vista de las circunstancias he decidido no aceptar el reto.............Dile a Shouzo que vaya contigo.
Misanagi: No es necesario, sé cuidarme.
Shougo: Me sentiría más seguro si él te acompaña.
Misanagi: Está bien, se lo pediré.
Shougo: Ahora.............., ¿Podrías venir acá?.
Misanagi se acercó a su esposo y ambos se dieron un largo beso, luego de separarse, la Ninja se dispuso a retirarse, pero en ese momento.
Shougo: Misa.
Misanagi: ¿Eh?.
Shougo (con alegría en su rostro): Ai Shiteru.
Misanagi (sonriendo): Ai Shiteru mo........Descuida, regresaré a tiempo para nuestra reunión en casa.
Al decir estas palabras, Misanagi se retiró de la habitación.
¿Qué dirá Klaudia al saber la noticia?. ¿Qué harán ahora nuestros amigos?. ¿Cuál es el próximo movimiento de la Sociedad?. No se pierda el próximo capítulo.
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