Las estrategias comerciales de los países industriales: el caso de los Estados Unidos (Nota II)

Marcela Cristini

En un número anterior de Indicadores de Coyuntura n° 389 de mayo 1999 se puede encontrar una descripción del escenario comercial que ha transitado la Argentina en el último bienio. En aquella nota el énfasis estuvo puesto en la evolución de los precios internacionales como una de las causas del pobre desempeño comercial de nuestro país en el corto plazo.

En esa nota también se adelantaban algunas ideas sobre el escenario futuro del comercio internacional, con vista a la negociación a iniciarse a fines de noviembre de este año en la Organización Mundial del Comercio (Reunión Ministerial de Seattle).

Sin duda estas negociaciones , su alcance e importancia, estarán fuertemente influidos por las agendas de los principales países avanzados: los Estados Unidos y la Unión Europea. En lo que sigue se resumen algunos puntos relevantes en la posición negociadora de los Estados Unidos. Para ello se analizarán brevemente los temas pendientes en la agenda gubernamental de los Estados Unidos referidos al comercio internacional hasta la reunión ministerial. Esta agenda muestra algunos temas que permiten identificar cuáles son los intereses comerciales de este país en el presente.

El primer tema pendiente es la aprobación de una Ley de promoción del crecimiento y el comercio con Africa, que ha involucrado negociaciones con 54 países de ese continente y cuyo objetivo es promover el crecimiento a través del comercio y las inversiones. La naturaleza del acuerdo permite entender un poco mejor la estrategia de regionalismo abierto que ha seguido los Estados Unidos. Por una parte, este acuerdo está condicionado a la adopción de instituciones básicas por parte de los países africanos. Estas instituciones son: crear un ámbito donde rija la seguridad jurídica, implementar un sistema judicial independiente y adoptar reglas de mercado en su economía. Debe notarse que parte de estas condicionalidades que aparecen como elementales para países en desarrollo como la Argentina son muy exigentes para algunos países africanos. Muchos de ellos tienen sistema legales tradicionalistas, que algunos analistas indican como muy eficientes para lograr el respeto de la propiedad privada. Sin embargo, estos sistemas no se adaptan a las reglas de una economía globalizada . En ese entendimiento, hay ciertas instituciones que requieren de un diseño estándar, fácilmente interpretable en terminos internacionales. Una extension de este principio aplicable a la Argentina se refiere a la necesidad de asegurar la independencia del poder judicial y analizar la conveniencia de la legislacion comercial que tenemos actualmente para alinearla con los estandares internacionales.

 

Dentro de la discusión de este acuerdo, también han prevalecido temas como el de reciprocidad comercial y acceso a los mercados para los productos estadounidenses. Esta discusión marca la naturaleza de estos acuerdos regionales, donde se mezclan principios de economía mercantilista con la posición oficial de que este tipo de acuerdo constituyen una herramienta útil para tratar de acelerar las negociaciones en la OMC, sentando un punto de partida donde ya hay aspectos negociados y consensos alcanzados.

Otro punto pendiente de la agenda norteamericana es el ingreso de China a la OMC. Quizás éste es el punto más conflictivo desde la discusión de la creación del NAFTA en el Congreso de los Estados Unidos. Ya hay varios estudios que reflejan esa preocupación indicando que el ingreso de China generará perjuicios a los trabajadores norteamericanos, en particular en términos de sus salarios. Nótese que la discusión es tan importante que se duda de que aún con el ingreso logrado, los Estados Unidos finalmente extiendan la cláusula de nación más favorecida a China. Hoy esa cláusula se le aplica sobre bases anuales renovables, pero el ingreso en la OMC le aseguraría a China el acceso como cualquier miembro de la OMC sobre bases permanentes. Una parte de la discusión se ha centrado en el problema de la industria textil, que bajo la liberalización del Acuerdo Multifibras determinará la apertura del mercado de los Estados Unidos en el 2005. Las autoridades norteamericanas han sugerido que China deberá esperar cinco años después de ese plazo para lograr acceso textil (cumpliendo los diez años de plazo que impuso la OMC para la liberalización).

Dos temas accesorios que completan la agenda son la extensión de los beneficios del tipo de los que se acordarán al Africa, a los países del Caribe que han recibido desde los 60 un tratamiento especial por los Estados Unidos y, en segundo término, la renovación del Sistema Generalizado de Preferencias que permite el ingreso de algunos productos de países en desarrollo bajo reglas menos exigentes (cuotas con aranceles más bajos, etc).

Un tema que no está en la agenda pero que fue muy discutido fue la protección de la industria del acero, debido a la caída de la demanda del Este de Asia y a la agresiva competencia de terceros países. En esa discusión las posiciones proteccionistas pudieron avanzar en el Congreso lo suficiente para que la Administración de los Estados Unidos (su Poder Ejecutivo) tuviera que llevar adelante una acción disuasoria. El Ejecutivo norteamericano hizo primar su idea de responsabilidad internacional indicando que la señal de una política proteccionista para un sector sería interpretada como una estrategia de cierre del mercado norteamericano creando aún más incertidumbre en los mercados mundiales.

Por último, con respecto a la agenda, está claro que en ninguna parte de ella se encuentra el Tratado de Libre Comercio de las Américas. Este tratado no es de interés del Congreso norteamericano y cualquier avance reeditaría una discusión de proporciones como la del Nafta. Tampoco parece ser, por el momento, una prioridad del Ejecutivo norteamericano.

En síntesis, los Estados Unidos se encuentran hoy preocupados por problemas internos que dominan frente a todos los temas de su agenda comercial externa. Cuando se acerque el momento de las negociaciones de la OMC y según lo sugieren los temas pendientes reseñados, la estrategia norteamericana hará énfasis en los temas de acceso a los mercados y de estándares laborales y ambientales (para limitar el "efecto China"). En este aspecto podría llegar a discutirse la implementación de mecanismos de salvaguardia específicos a ser incorporados por la OMC.

Si esta estrategia es la que domina en las negociaciones futuras, la Argentina y el Mercosur deberán prepararse para sumar los sectores de su interés a los temas de acceso, como ocurrió durante la Ronda Uruguay con la Agricultura. A la vez, es del mayor interés de nuestros países lograr información permanente sobre lo que ocurre en el Congreso de los Estados Unidos ya que, en ocasiones, el Ejecutivo (propulsor del librecomercio) no puede enfrentar los costos políticos de vetar las decisiones (de sesgo proteccionista) del Congreso.