Periódico El Grito ¿ ILEGAL?
Hace unos meses cumplió su aniversario el Grito. A través de este nos hemos comunicado con la comunidad estudiantil de la ENP 5, y de otras escuelas, tratando de representar a l*s trabajadores, estudiantes y maestr*s, y manifestado nuestra posición contra la privatización de la Máxima Casa de Estudios, y claro, informar sobre sucesos trascendentes de la sociedad, además de invitar a l*s lector*s a cuestinarse sobre lo que consumen. Tras ya más de un año de trabajo constante, que ha incluido consultas, brigadeos, y también tras varios tropiezos, pusimos el Grito a disposición del público de una manera más amplia por internet, con artículos no publicados y algunas curiosidades más en la página fightgraphiks.cjb.net
Ante esto, la respuesta de la autoridad (en aquel entonces Sámano Ochoa) fue obvia: no permitir que el periódico se difundiera. Sin embargo, el tiraje siempre se ha agotado a más tardar en dos semanas, al grado que ni nosotr*s tenemos copias disponibles, y ha sido gracias a la comunidad, gracias a tí que ha sobrevivido el proyecto, que hace lo que la autoridad no: informar.
El periódico no tiene nigún valor en sí, sino que cobra ese mismo valor cuando lo lees y cuando te cuestionas si lo que allí se dice es verdadero, y más aún cuando tomas la disposición de hacer algo por resolver los problemas existentes.
Ahora bien, esto nos ha traido consecuencias: en varias ocasiones se nos ha frenado nuestro derecho a la libertad de expresión (derecho totalmente inalienable) y se nos ha consignado por el simple hecho de opinar y proponer. En el periódico jamás se ha publicado un rumor ni se le ha faltado el respeto a ninguna autoridad (aunque se lo merezcan). Recientemente, y con la entrada del nuevo y desconocido director l*s compañer*s han sido detenid*s constantemente y obligad*s a dejar de difundir el periódico. ¿Porqué? ¿Acaso el nuevo director tiene algo que ocultarte? ¿Acaso tiene miedo de que las letras allí expuestas delaten algo?
Eso tú lo decidirás. Antes de hacer de este periódico (que bastante trabajo, tiempo y dinero cuesta hacer) un avioncito que vuele por los salones, léelo y observa a tu alrededor. El mundo no es como nos lo contaron, y las autoridades no son como se pintan.