Fraternidad Santo Domingo de Guzmán

Montevideo - Uruguay

 

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FRATERNIDAD SANTO DOMINGO DE GUZMÁN

 

¿Realizar una breve historia de la Fraternidad?

¡Qué difícil objetivar! Hay tantas historias como miembros... pero queremos Fray Timothy, decirte quiénes somos estos 10 “hermanos”. Soy Angélica y me tocó a mí contarte que...

Hace 15 años, en el liceo “Clara Jackson de Heber” un grupo de jóvenes promovidos por la hermana Gloria Font, sintió que la catequesis no bastaba, que debía traducirse en obras. Durante casi un año se fueron gestando proyectos e ilusiones que, en una fría noche de invierno ante el fuego, símbolo de quien da luz y se consume en el servicio, se identificó como “Antorcha”.

Así nació un Movimiento enraizado en la espiritualidad que brota del Carisma dado por el Espíritu a Domingo de Guzmán, ya que es en un colegio de Dominicas de la Anunciata.

Vida de grupo fuerte, oración y espiritualidad que mantuviera firme el compromiso asumido, formación para saber dar razón de la fe y una misión de promoción que pasaba por trabajar con los que nuestra sociedad margina, eran las metas que estos “fundadores” con su entusiasmo juvenil se propusieron.

Y... empezaron a caminar.

Yo, que siempre viví mi vocación docente como algo más que “dar clase” y colaboraba con Gloria en la pastoral del liceo, me sumé a esto acompañando jornadas, retiros, campamentos de trabajo, promoción en barrios, etc.

Siendo aún mis alumnos, me pidieron que me integrara a todas sus actividades y así nuestros vínculos se fueron estrechando cada vez más y entonces pasé –en ese andar- de “acompañar” a “ser parte del grupo”, grupo que se fue convirtiendo en comunidad (llamada de “los viejos” en el Movimiento).

Pero... faltaba algo. Desde hacía tiempo Gloria y el Padre Carlos Bernal impulsaban las fraternidades laicales: el Padre Gabriel Nápole y el Padre Flannan nos acompañaron en nuestro proceso, desde lejos y en sus visitas nos alentaba el Padre José Luis de Miguel; la fraternidad San Martín de Porres nos invitaba de cuando en cuando a alguna celebración o a compartir una rica parrillada, su receptividad y estilo de vida nos contagiaba resultándonos cada vez más atractivo.

Al fin, el 4 de agosto de 1996, 8 miembros realizamos la Promesa definiendo la fraternidad.

Ahora nos estamos preparando para renovarla o para hacerla por primera vez.

Con mirada retrospectiva evoco:

      momentos fuertes en la vida de fe: eucaristías; actos penitenciales; preparación y celebración de la Confirmación; preparación y celebración del matrimonio de Mery y Javier, de Silvana y Gustavo, de Perla y Alvaro y de Silvia y Humberto; preparación y celebración de bautismos... encuentros con las otras fraternidades...

      momentos de formación: de la palabra de Dios, vida de Domingo y su carisma, de tus cartas y las de otros maestros de la orden...

      momentos de convivencia: acampadas en verano, festejos, cumpleaños...

      momentos de realización y alegría: nacen Florencia, Guzmán, Pedro, Clara y Mateo. Gabriela se recibe de Odontóloga, Silvia y Silvana de Maestras, Gustavo de profesor de Ed. Física, Perla de Asistente Social y Socióloga, Mery de Arquitecta...

      momentos de discusión, desánimos, despedidas...

      momentos de misión: todos estuvimos y estamos abocados al trabajo con jóvenes, asesorando grupos del Movimiento Antorcha, grupos de parroquias y en distintos órganos de las fraternidades laicales y Familia dominicana.

      Tenemos el proyecto –no creemos que a corto plazo- de realizar un Centro Dominico de Formación y Espiritualidad (con terreno ya comprado a 70 km. de Montevideo)

Fray Timothy: ésta es nuestra fraternidad, te habrás dado cuenta que soy la “veterana”, los demás tienen alrededor de 30 años, a los que vi crecer y madurar en unos aspectos pero con los qué “crecí “ y maduramos en otros. Soy la “tía Angel” para los niños, la madrina de Confirmación de Silvia y la madrina de Pedro (la elección entre los miembros de la propia fraternidad es una característica de la misma).


Y dejo para el final algo muy especial: dos parejas: la de Silvia y Humberto y la de Perla y Alvaro desde que se casaron eligieron como estilo de vida, el de las primeras comunidades cristianas, viven con sus hijos en “La Barraca”. Personalmente encuentro ahí un clima de acogida que invita a alabar y dar gracias a Dios y en el que me gusta rezar Vísperas, a ratos con ruido de los niños y en otros con sus manitos juntas.