El Observatorio de Barlovento

Volumen 1, Número 1

Junio 2000

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La globalización económica, las detracciones y su aplicación:

por: Mariano Acosta/OB.

 

La globalización económica

De acuerdo a Michel Camdessus, Director Gerente del Fondo Monetario Internacional, las últimas dos décadas han sido testigos de un crecimiento espectacular de los mercados cambiarios, los euromercados y los mercados de bonos internacionales. Por ejemplo, el volumen diario de los mercados cambiarios, es superior a los mil millones de dólares, lo que equivale a diez veces el volumen diario del mercado de bienes y servicios a nivel mundial. Esta importancia se deriva del cúmulo de actividades que tienen las empresas multinacionales y, sobre todo, los intermediarios financieros (llámese casas de bolsa, bancos y casas de cambio), que operan en mercados bien establecidos, como Londres, Nueva York, Tokio y en mercados emergentes, tales como Singapur, Tailandia, Chile, entre otros. Todo esto, junto con la volatilidad cambiaria, de las tasas de interés, de los precios de commodities (bienes genéricos de bajo valor agregado) y de los precios de los activos bursátiles, implica que los principales elementos de las finanzas internacionales están siendo cada vez más importantes, no sólo para los operadores financieros, sino también para los administradores de cualquier negocio que tenga algún contacto directo o indirecto con el exterior.

En Estados Unidos y Canadá, la expansión económica sostenida es el resultado de la política macroeconómica prudente que han adoptado los dos países durante la década de los noventa. La política monetaria ha llevado la inflación a bajos niveles y, en ambos, el drástico ajuste fiscal ha puesto mayores recursos a disposición del sector privado, lo que ha dado lugar a un notable crecimiento de la inversión. En Estados Unidos, el reciente ritmo de crecimiento de la demanda agregada ha sobrepasado las estimaciones generalmente aceptadas y la tasa de desempleo ha alcanzado los niveles más bajos que se hayan visto en los últimos 30 años. Esta situación indica que, con un firme y acelerado crecimiento de la demanda, la economía podría alcanzar rápidamente sus límites, lo que plantea el riesgo de un resurgimiento de las presiones inflacionarias. Al mismo tiempo, la vacilante recuperación económica de Europa y la lenta recuperación de la economía japonesa, en particular, ponen de manifiesto la necesidad de que estos países emprendan nuevas iniciativas de política económica que contribuyan a restablecer una trayectoria de crecimiento económico mundial más equilibrada.

Más al sur, se encuentran elementos que también justifican un optimismo prudente. En los últimos dos meses se ha observado un resurgimiento de la confianza de los inversionistas, y hay indicios de que la desaceleración de la actividad ha sido menos pronunciada que lo previsto, especialmente en Brasil. La crisis parece haber tocado fondo, y en algunos casos vemos incluso el comienzo de una reactivación. En consecuencia, el FMI ha revisado y anunciado pronósticos de una cierta recuperación del crecimiento LatinoAmericano en el año 2000. Sorprendente ha sido la repercusión relativamente suave de la crisis de Brasil en otros países, sobre todo Argentina, Chile y México. Sin duda, estos países son dignos de elogio por haber reforzado su capacidad de resistencia impartiendo a la política económica una orientación enérgica. Durante más de 10 años, su sólida política macroeconómica ha contenido la inflación, en tanto que la menor absorción de recursos por el sector público y las amplias reformas han fortalecido la economía, especialmente el sector financiero. Creo que, a partir de estas crisis, dado el permanente riesgo de volatilidad de los flujos de capital, muchos países están reconociendo el valor de la pronta adopción de medidas de política frente a las presiones externas, y muchos inversionistas están aprendiendo a establecer diferencias entre las economías. Esperemos que estas lecciones sean asimiladas y recordadas, sobre todo por los pocos países de la región que aún se ven confrontados con grandes desafíos.

¿Y qué sucede con los otros países de la región: los países de América Central y el Caribe? La persistente crisis de la pobreza y las catástrofes naturales -que tan a menudo parecen asolar a los mismos países menos afortunados- requerirán más tiempo para superarse que las crisis de los mercados emergentes.

La crisis puso de manifiesto las deficiencias del sistema financiero internacional tanto en lo que respecta a los deudores -deficiencias de las políticas e instituciones nacionales- como a los acreedores, sobre todo en cuanto a la capacidad y disposición de éstos para realizar una evaluación adecuada de los riesgos,y de las autoridades de supervisión para controlar debidamente las actividades de los acreedores. La comunidad internacional ha analizado y debatido intensamente las razones de la crisis y la forma de prevenir este tipo de crisis y, en el caso de que se produzcan, la forma de preverlas y controlarlas mejor.

Primero se debe plantear qué tipo de economía mundial se desea en el futuro. Una economía que haga hincapié en los mecanismos de libre mercado -en un contexto de apertura del comercio exterior y de los movimientos de capital- respaldados por sistemas financieros nacionales sólidos y por una buena gestión de los asuntos públicos y de las empresas. Una economía en la cual el sector privado sea el principal motor de la inversión y el crecimiento y en la cual los inversionistas evalúen los riesgos de manera realista y operen en un marco claramente definido, aunque no opresivo, de leyes y reglamentaciones. Y, por supuesto, una gestión macroeconómica correcta que respalde la estabilidad nacional y mundial. Esto no es más que una reafirmación de ideales que resultan familiares. Pero, ¿cómo se puede estar seguro de que estas características deseables no se vean permanentemente expuestas a los riesgos de crisis y de contagio? En este ámbito existe un acuerdo generalizado entre un valor esencial y un método central.

* El valor esencial es la transparencia. La transparencia es la regla de oro, el principio que infiltra la mayor parte de la labor relacionada con la nueva arquitectura y define un conjunto de relaciones maduras entre los participantes en el mercado y los gobiernos.
* El método central es la adopción de normas aceptadas a escala internacional en una amplia gama de esferas para generar mercados mundiales verdaderamente modernos y verdaderamente civilizados.

 

Las detracciones

El Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial se prepararon esta primavera para una reunión semestral agitada por protestas de grupos que se oponen a la globalización económica.

La policía montó barreras alrededor de los dos organismos financieros y detuvo a siete manifestantes en la primera de varias protestas organizadas por grupos de activistas del medio ambiente, sindicales y de derechos humanos.

Los manifestantes intentaron alterar las reuniones de Ministros de Finanzas y Presidentes de Bancos Centrales, como lo hicieron en la agitada conferencia de la Organización Mundial de Comercio (OMC) celebrada en noviembre pasado en Seattle.

La coalición de diversos grupos comparte su oposición a la liberalización de la economía mundial que, sostienen, está destruyendo el medio ambiente y los bosques y aumentando la brecha entre pobres y ricos en el planeta.

Los organizadores recibieron 10.000 manifestantes en un fin de semana, alimentando el temor de las autoridades de que se produjeran choques violentos con la policía y actos de vandalismo similares a los ocurridos en Seattle.

En noviembre pasado, en Seattle, los manifestantes bloquearon el centro de convenciones y hostigaron a delegados a la conferencia de la OMC. Los choques con la policía y los gases lacrimógenos en las calles aledañas obligaron a cancelar la sesión inaugural.

En un mensaje de correo electrónico, el presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, dijo al personal que no se molestara por las acusaciones de los grupos de manifestantes, que acusan a las políticas del Banco Mundial y el FMI de causar miles de muertes en el Tercer Mundo.

"Podemos sentirnos orgullosos del trabajo que estamos haciendo en la lucha contra la pobreza. Esta es una tarea noble y humana. Nuestro equipo es tan dedicado y efectivo como cualquiera en el mundo", dijo Wolfensohn en su mensaje a los empleados.

Mientras esto sucede, Japón anuncia que condonará la totalidad de la deuda a los países más pobres del mundo, incluidos los créditos concedidos como ayuda oficial al desarrollo (ODA).

Así lo anunció el ministro portavoz del Gobierno japonés, Mikio Aoki, quien especificó que Tokio se suma así a lo prometido por otros países del Grupo de los Siete (G-7) países más ricos del mundo.

Japón será el anfitrión, el próximo mes de julio, de la cumbre anual del G-7 y Rusia (G-8), que abordará entre otros capítulos clave la lucha contra la pobreza y que se desarrollará en la isla de Okinawa.

Las deudas perdonadas, que beneficiarán a cuarenta países calificados como "altamente endeudados", principalmente africanos, incluirán seguros al comercio y préstamos concedidos por instituciones financieras oficiales.

En 1999 en Colonia, los miembros del grupo de los países más industrializados acordó condonar el 100% de los créditos de la ayuda oficial al desarrollo a las naciones pobres, mientras que Japón prometió perdonar sólo el 90% de los créditos fuera de la ODA.

El ministro portavoz, agregó que Japón entregará 190 millones de dólares al Banco Mundial para "aliviar la carga financiera" de los países pobres.

Las nuevas medidas fueron anunciadas formalmente en la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales de los países del G-7 que se celebró en Washington, en el marco de las accidentadas reuniones de primavera del FMI y del Banco Mundial.

Japón es acreedor de un total de 1 billón de yenes (9.345 millones de dólares) concedidos como ODA y 140.000 millones de yenes (1.308 millones de dólares) en otros créditos a los países en desarrollo. El Fondo Monetario Internacional define como nación "altamente endeudada" a todo país con un PIB anual per cápita de 695 dólares, o menos, y aquella nación cuya deuda externa supera en el 80% el PIB o en el 220% sus exportaciones.

El Fondo Monetario Internacional desoyó los consejos mientras se desarrollaba la crisis financiera de Asia y debe atender el mensaje de los manifestantes en Washington, dijo un ex funcionario de alto nivel del Banco Mundial.

Joseph Stiglitz, ex principal economista del Banco Mundial, dijo en un artículo en la edición del 17 de abril de la revista estadounidense New Republic, que quedó horrorizado por el manejo que dieron el FMI y el Tesoro estadounidense a la crisis económica mundial de 1997-99.

``Si la gente en que confiamos para manejar la economía mundial -- en el FMI y en el departamento del Tesoro -- no comienza a dialogar y a tomar las críticas en serio, las cosas seguirán yendo muy, pero muy mal'', escribió.

Stiglitz, una figura colorida y controvertida, viene criticando desde hace tiempo la respuesta internacional a la crisis financiera que empezó en Tailanda a mediados de 1997 y se propagó despiadadamente alrededor del globo.

Opina que el FMI se equivocó al insistir en que los países asiáticos frenaran el gasto al inicio de la crisis y que el ente crediticio tampoco fue prudente al imponerle reformas a Rusia sin asegurarse primero de que el país contara con la infraestructura necesaria para que éstas funcionaran.

Pero en el reciente artículo en la revista New Republic, el economista amplió estos puntos de vista, acusando al FMI de desoír los consejos de personas ajenas al organismo. También cuestionó el calibre del personal del FMI.

``Al FMI le gusta hacer lo suyo sin que personas ajenas le planteen demasiadas preguntas'', escribió Stiglitz.

``Los expertos del FMI consideran que ellos son más brillantes, mejor formados y con menor motivación política que los economistas de los países que visitan. De hecho, los dirigentes económicos de estos países son bastante buenos -- en muchos casos más brillantes o mejor formados que el personal del FMI, que consiste frecuentemente en estudiantes de tercer rango de universidades de primera'', dijo.

El artículo apareció al inicio de una semana de previstas manifestaciones en que se denunció la insensibilidad del FMI y del Banco Mundial ante las necesidades de los pobres en las recomendaciones de política que forman la base de sus acuerdos crediticios.

Las protestas empezaron con un mitin que formuló un llamamiento para un mayor alivio de deuda para los países pobres y continuó con un puñado de arrestos de activistas que protestaban por el historial del Banco Mundial en materia ecológica. Los principales acontecimientos de las protestas se preven en escaladas, donde los manifestantes aseguran que culminarán paralizando a Washington.

Stiglitz, quien había enfurecido al secretario estadounidense del Tesoro, Lawrence Summers, con sus comentarios directos, anunció a fines de 1999 que se iría del Banco Mundial sin terminar su mandato para poder decir lo que piensa.

Al mismo tiempo, expresó su preocupación con los menguantes presupuestos de investigación en el banco encargado de fomentar el desarrollo y reducir la pobreza en todo el mundo.

Una investigación a modo de ejemplo, sin embargo, realizada por El Observatorio de Barlovento, respecto a las ayudas del Banco Mundial a uno de los países del caribe en vías de desarrollo con mayor índice de crecimiento económico, la República Dominicana, arrojó los siguientes resultados:

 Acueductos, proyectos sanitarios e irrigación 1995
 28.0 US$ Millones
 Educación Básica 1996
 37.0 US$ Millones
 Construcción Vial 1997
 75.0 US$ Millones
 Protección ambiental 1998
 3.0 US$ Millones
 Servicios de Salud 1998
 30.0 US$ Millones
 Operaciones/ayudas de emergencia 1999
 111.1 US$ Millones
 Telecomunicaciones e Informática 2000
 12.3 US$ Millones

Estas ayudas perfectamente sustentadas en la Estrategia de Asistencia a los Países (CAS/Reporte No. 19393-DO de junio del 1999), indican el grado de seriedad que los organismos internacionales aplican a los planes de ayuda a combatir la pobreza, colaborando en la creación de infraestructuras tangibles. Los mecanismos de control y seguimiento a los proyectos de gran impacto social son una responsabilidad compartida entre los organismos internacionales, las autoridades nacionales y los organismos ejecutantes y garantizan la probidad de los procesos aplicativos.

El horizonte barrunto que proviene de las protestas y detracciones de los grupos sociales más diversos, las opiniones encontradas de los propios asesores y encargados de la administración de los recursos destinados a los segmentos más necesitados de la población mundial, sólo puede aclararlo la cohesión, la buena voluntad y la cordura de las mentes brillantes que permanecen al frente de las instituciones, así como la finalización exitosa de los programas de ayuda.

El proceso conciliatorio, sobre todo en un año 2000, declarado como Año Internacional de la Cultura de Paz, es casi un acto de piedad para con los países en desventaja, un acto que muchas veces no encuentra eco en los administradores de negocios y encargados de presupuestos, pero es como en el gesto japonés, la manera de encontrar territorios comunes donde los beneficios mutuos en una obvia concatenación histórica, se traduzcan en una humanidad más sensible a los problemas del mundo y a la vez, no una humanidad más rica, pero si más próspera y armónica. 

 

La aplicación

Para que la transparencia y las normas vayan imponiéndose progresivamente, aún se requieren mayores esfuerzos en muchos frentes: en las instituciones internacionales y en todos los países, incluidos los países de mercados emergentes y los países en desarrollo, así como los países industriales.

Durante más de una década, los países de América Latina han desplegado decididos esfuerzos para reformar su base económica, realizar una gestión de mercado sana e integrarse a la economía mundial. Estos esfuerzos se redoblaron a raíz de la crisis mexicana de 1994-95. Entre otras medidas adoptadas para fortalecer los sistemas financieros, se ha reforzado la supervisión mediante el perfeccionamiento de los procedimientos de evaluación de riesgos, los sistemas de divulgación de información y las normas contables, la adopción de exigencias más estrictas en materia de capitales, la reestructuración de los activos de los bancos, la privatización de los bancos y la apertura a la participación extranjera en el sector bancario. Chile, Argentina, Brasil, Perú y Venezuela han llegado lejos en esta empresa y recientemente México ha tomado medidas en este sentido. Al verse golpeadas por la crisis, en general las economías de la región no se replegaron tras barreras proteccionistas; más bien, demostraron estar resueltas a fortalecer la orientación de sus políticas.

No obstante, se debe hacer más: la liberalización del comercio exterior, la reforma del sector empresarial y la eficiencia del sector público son aspectos que siempre pueden mejorarse. Al ir consolidándose las reformas, unos pocos países ya han comenzado a superar los coeficientes prudenciales establecidos en los principios básicos de Basilea. A medida que continúe este proceso, dado que los riesgos para los bancos de la región pueden ser mayores que los riesgos para los bancos internacionales más diversificados, los países podrían considerar la posibilidad de establecer normas regionales que vayan más allá de los mínimos internacionales en lo que respecta a la solidez del sector financiero. ¿Qué mejor forma de demostrar la fortaleza de la región?

Se deben dar muestras de la determinación de operar las economías ateniéndose a las normas más elevadas en materia de transparencia y buen gobierno. Esto significaría adaptar las leyes, códigos de conducta y normas nacionales a las normas de aceptación internacional que se están formulando o revisando en materia de contabilidad, auditoría, valores, seguros, gestión de empresas, quiebras, sistemas de pagos y liquidación. En el sector público, fomentar aún más la transparencia mediante tres códigos que el FMI ya ha diseñado o está diseñando en colaboración con otros organismos. El primero es un código sobre la divulgación de datos, orientado a los países que aspiran a movilizar recursos en los mercados internacionales de capital; este código se encuentra en pleno funcionamiento y ya ha sido adoptado por nueve países americanos. El segundo código, el código de transparencia en la política fiscal, que también se encuentra en funcionamiento, y el tercero, un código de transparencia en las políticas monetarias y financieras, que se encuentra en las etapas finales de preparación, deberían ayudar a que las estrategias y medidas formuladas por las autoridades sean más transparentes para los participantes en el mercado.

La aplicación de estos conceptos debe tomar en cuenta el momento correcto. No debemos maltratar o hacer desaparecer en el intento a los productores débiles, a los que están en desventaja, a los que tratan de penetrar con su minúscula presencia el escudo macizo de los controladores y manipuladores de las naciones adultas.


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