El Observatorio de Barlovento

Volumen 1, Número 1

Junio 2000

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La ola virtual.-

por: Arambilet/OB.

 

Dos eventos notables no deben dejar de pasar desapercibidos mientras transcurre la primera mitad del año 2000, el primero es la aplicación extendida de la Banca Electrónica a través del Internet y el otro, el expansivo Comercio Electrónico, utilizando el mismo medio.

Los acontecimientos futuros, derivados de ambas actividades, por igual tomarán de sorpresa a ciudadanos comunes, informados o no, y a los avezados capitanes de los más relevantes segmentos de la industria, imbuidos en métodos tradicionales de conducta comercial.

Las cifras no pueden ser más impresionantes:

Las estadísticas y características demográficas que acompañan estas cifras generales son interesantes:

No hay pues referencia anterior histórica que indique una mayor concentración de conocimientos e información (útil e inútil), actividad comercial, cultural, institucional o filantrópica, que la existente en la red electrónica mundial de Internet.

No hay tampoco referencia previa, de una mayor incidencia de casos de iniciativas públicas o privadas con un número mayor de éxitos y fracasos como los ocurridos desde el 1993 hasta la fecha.

La aplicación del término "Electrónico" (simbolizado por una e minúscula), antecede ya a algunas de las definiciones académicas clásicas de los negocios; así ya son reconocidos los conceptos de e-Banking, e-Commerce, e-Business, e-Xchange, entre otros. Sin obviar el término "Web", donde ya se utiliza perfectamente antecediendo los conceptos de, por ejemplo, la economía del mundo virtual o webonomics:

Usando el estudio de casos (IBM, Volvo, Playboy y  también Pymes entre otros), Evan I. Schwartz da una explicación razonable de los tremendos fracasos y éxitos  en el Internet de  una multitud  de negocios. (Edición disponible en Barns & Noble o Amazon: Webonomics (Bantam Doubleday Dell Pub.; ISBN: 0767901347).

 
Schwartz, define y defiende nueve principios esenciales para hacer crecer un negocio en el ambiente Internet; estos son: 

Ley 1: La calidad de la experiencia de los visitantes es mas importante que la cantidad de visitas.  
Ley 2: En el mundo virtual no se debe estar simplemente para estar presente sino para obtener resultados  
Ley 3: Los consumidores deben ser compensados por dar información sobre si mismos u otros
Ley 4: Los visitantes sólo comprarán en línea productos ricos en información  
Ley 5: El auto-servicio provee el máximo nivel de confort al cliente  
Ley 6: En el mundo virtual usted decide sobre su propio sistema monetario (value-based currencies) 
Ley 7: Las marcas confiables importan más que nunca en el mundo virtual  
Ley 8: Hasta los más chicos tienen una oportunidad de negocios en el mundo virtual.  
Ley 9: Los sitios virtuales se deben adaptar continuamente al mercado

Que las expectativas en torno al desarrollo de la World Wide Web son enormes no es novedad. Nuevos centros de negocios virtuales surgen a razón de uno por minuto y el número de usuarios ya se estima en 40 millones en todo el mundo (más que la población de muchos países). Sin embargo, muchas grandes empresas han sufrido duros traspiés a la hora de convertir el medio en un negocio redituable. ¿La razón del fracaso?: Los que intentan trasladar fórmulas que funcionan en otros medios como la televisión y la prensa escrita van mal encaminados. La clave está en entender el concepto de Webonomics.


El diario de circulación nacional USA Today, por ejemplo, tropezó duro cuando quiso proveer acceso a su site cobrando $12.95 mensuales con tres horas de conexión, más $2.50 por cada hora agregada. Cuatro meses más tarde sólo habían conseguido 1,000 suscripciones. En agosto de 1995, el matutino hizo el acceso gratuito. "En un mundo en línea inundado de información gratuita, los usuarios consideran a las tarifas como un daño y toman atajos para evitarlas, dijo un analista de Forrester Research Inc."


Si es así, ¿cómo pueden los que proveen contenido a los sites ganar dinero? Aquí van algunos principios de Webonomics:


- Algunos sitios virtuales o sites muy populares en Estados Unidos, como HotWired y Playboy, cobran entre $30 y $100 por colocar un botón del tamaño de una estampilla o una tarjeta de crédito que conecta con las páginas de la empresa anunciante. En otras palabras, se cobra por poner un link o conexion virtual.
- Los pioneros de la publicidad en línea hace tiempo se dieron cuenta de que deben abandonar las premisas que gobiernan la publicidad en los medios tradicionales. Por ejemplo, históricamente las tarifas de publicidad se basaban en el número de personas que tendrían acceso al aviso. Así, en la televisión se ajustan las tarifas de acuerdo a los ratings, y en los medios impresos de acuerdo al número de lectores. No así en la Internet. En la supercarretera informática importa más realzar la imagen de la marca y ofrecer al consumidor mucha información sobre el producto con la esperanza de captar a un comprador.
- A diferencia de la publicidad tradicional, que nos habla de un producto y luego intenta venderlo , en la Internet hay que dar un paso más allá: hay que conectar al consumidor con el producto. Por ejemplo, el que está pensando comprar un Chrysler puede pasearse por un showroom virtual. Como muchos centros de negocios virtuales que piden información sobre el usuario antes de acceder (esos formularios que a veces no piden llenar antes de entrar), han podido capitalizar esa información ante los potenciales anunciantes con buenos resultados.
- Otra novedad es la forma de establecer las tarifas. USA Today, por ejemplo, cobra $30 por cada 1,000 pedidos estimados de una imagen. En última instancia, este modelo podría derivar en un sistema en el que no se cobre nada de entrada, sino sólo luego de calcular los resultados.
- El cuarto mandamiento de las Webonomics es que se debe recompensar al usuario por proveer información (descuentos, CDs, etc.) Claro está que proveer información debe ser opcional, porque si no se corre el riesgo de perder usuarios.
- Por último, desmintiendo el dogma de que en publicidad lo que importa son los números, en la Internet la clave no está en la cantidad de usuarios sino en la calidad de su experiencia en la página virtual.

A tomar en cuenta sin embargo, está el hecho de que la distribución de bienes tangibles adquiridos, sigue siendo un factor de contención, comparado a la velocidad con que los servicios de información y transferencias electrónicas son realizados en el Internet.

Los esquemas efectivos de seguridad y protección legal en un mundo sin fronteras tradicionales, son los puntos débiles que mantienen aún la cautela, pero que, bien diseñados los portales y centros de negocios virtuales, hacen de los negocios con demanda de capital para infraestructura de apoyo, cosa del pasado.

Otros conceptos como: web-metrics, web-markets, web-security, web-ethics, web-planet, web-communities, web-opportunities, hacen del nuevo léxico un tema de estudio tan importante como para prestarle atención inmediata, si no quiere quedarse rezagado ante la fuerza incontenible de la ola virtual.

Desde que en 1994, la cadena de comestibles Pizza Hut aceptó por primera vez una orden de pizza de hongos, pepperoni y extra queso a través de la red mundial, hasta la fecha, la encrespada ola virtual ha adquirido proporciones gigantescas y se contiene de forma regulada en base a la intención genuina de aperturar las fronteras geográficas y del conocimiento humano. Dentro de esa intención hay cabida para todos los aciertos y desaciertos que conforman los rasgos del hombre que coahabita en esta aldea llamada Tierra. Una aldea que ahora se atraviesa sin moverse de su silla.


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