El Observatorio de Barlovento

Volumen 1, Número 1

Junio 2000

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Egon Schiele.-

COLECCIÓN  Rudolf Leopold: El cuerpo como expresión.

por: Jordi González Llàcer/OB

 


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Hasta el 31 de mayo se presenta en el Museo Picasso de Barcelona la exposición de Egon Schiele, uno de los grandes exponentes del expresionismo germánico en su versión austríaca. La muestra tiene un carácter antológico pese a que consiste exclusivamente en obras reunidas por el coleccionista vienés Rudolf Leopold.

 
La escasa valoración por parte de los críticos de la postguerra y la baja cotización de las obras de Schiele hasta su progresiva consagración internacional a partir de la década de los 60, cuando le fueron dedicadas sucesivas antológicas en Nueva York, Viena y Londres, permitió al oculista Rudolf Leopold adquirir una vasta colección, la más importante del mundo sobre Schiele, unos ciento cincuenta dibujos y pinturas que permiten seguir la breve pero intensa trayectoria artística de este creador precoz y dotadísimo dibujante que murió a la incipiente edad de 28 años, víctima de una epidemia de gripe española que también había acabado unos pocos días antes con la vida de su joven esposa.


De hecho, hasta la gran retrospectiva que se celebró en 1995 con la colaboración del propio Leopold en Amsterdam continuaba siendo un artista accesible sólo a los iniciados, con una bibliografía monográfica parca y publicada a partir de los años setenta en primera instancia sólo en alemán.

Por lo tanto, en este caso cabe adjudicar a la pasión y el entusiasmo de un coleccionista y connaiseur el mérito de haber rescatado del olvido y difundido el legado de una de las personalidades más interesantes y complejas del arte europeo de comienzos del siglo XX.

La exposición abarca todas las fases de la vida artística de Schiele, desde sus estudios y bocetos de la adolescencia hasta las últimas obras de hacia 1918, el año en que murió. Se trata sobre todo de trabajos sobre papel, el apartado más prolijo de su aportación, dibujos y pinturas que combinan la acuarela y el gouache. Los lienzos al óleo, cuarenta y cinco, corresponden en su mayoría a los años inmediatamente anteriores al estallido de la Primera Guerra Mundial (1912-1914), una etapa que concentra las mejores obras de Egon Schiele en todos los géneros que cultivó.


Significativamente la pieza más antigua de la colección Leopold es un Autorretrato al gouache de 1905, una temática que se repite hasta la saciedad con una insistencia casi obsesiva hasta la fecha de la muerte del pintor. El autorretrato es uno de los géneros más frecuentes en la obra de Schiele, hecho que por sí mismo ya es excepcional y revelador de su peculiar carácter entre narcisista e introspectivo. Se trata seguramente del aspecto más llamativo y tópico de su temática, con estas apariciones casi alucinantes del pintor desnudo, con su cuerpo enjuto contorsionado en posiciones forzadas, crispando las manos, haciendo muecas y mostrando todo un repertorio de actitudes. Sin embargo, entre los más de veinte que se exponen, entre figuras aisladas y composiciones con más de un personaje, Schiele se representa a si mismo con expresiones ora provocadoras, altivas o burlonas, ora tristes, meditabundas o incluso serenas. Los autorretratos de más obvio sentido erótico en que se nos muestra en actitud de autocomplacencia erótica o exhibiendo el sexo con descaro son los menos, no ya en la colección Leopold, sino en el conjunto de la producción de Schiele de esta modalidad temática.

Las implicaciones psicológicas de estas obras, su erotismo desinhibido y su amoralidad han sido relacionadas con la figura de Sigmund Freud, cuyos escritos fundamentales son coetáneos de la pintura de Schiele y vieron la luz en la misma Viena que conoció el artista, y constituyen terreno abonado para la aplicación del psicoanálisis a la interpretación de estos autorretratos. En cualquier caso, buena parte de ellos son estudios anatómicos en los que el joven Schiele se afanaba en ejercitarse como dibujante con el modelo más accesible y barato de que disponía, según se desprende de la precisión de los elementos anatómicos: manos, brazos, piernas y miembros vistos en escorzo que trasladaba al papel sirviéndose de un espejo. Por lo demás, el aparente narcisismo y exhibicionismo de estas imágenes acaban diluyéndose ante la seriedad, el sentido introspectivo y la franqueza lacerante de su expresión en varios de ellos, los más logrados y ambiciosos desde el punto de vista plástico.

Es el caso del soberbio autorretrato que aparece en un lienzo de gran formato titulado Eremitas (1912), donde se representa junto a su maestro y mentor Gustav Klimt, el gran pintor de la Secesión vienesa que protegió a Schiele y alentó su andadura. Ambos personajes figuran arrodillados, embutidos en un hábito monacal oscuro y confundidos en un extraño abrazo, con la cabeza abatida y envejecida de Klimt ceñida con una cinta roja descansando sobre el hombro del discípulo, con los ojos cerrados y los párpados enrojecidos e hinchados. El rostro de Schiele, en cambio, muestra una expresión inconformista, con los ojos muy abiertos y el ceño fruncido, con sus manos delgadas y huesudas destacándose sobre el paño negro del hábito que oculta la disposición exacta de los cuerpos, aunque bajo la geometría rotunda de sus pliegues como cristalizados se adivina la posición genuflexa de ambas figuras.


La originalidad de las composiciones de Schiele es uno de los rasgos característicos de su pintura, un aspecto en el que supo combinar la herencia del propio Klimt, con sus parejas y grupos de figuras confundiéndose en un solo bloque, y el estímulo de los grabadores de estampas japoneses, con sus exóticos escorzos generando espacio a partir del volumen y de la disposición misma de las figuras sobre fondos neutros, sin artilugios de perspectiva convencional.

Quizá sea ésta la causa del interés singularísimo que poseen los paisajes de Schiele, muchos de ellos pintados en Krumau, pequeña ciudad a orillas del río Moldava de la que era oriunda su madre. La pintura de paisaje es el apartado más lírico de su obra, una temática a la volvió una y otra vez desde sus comienzos mostrando una vertiente menos tensa, no tan corrosiva y a primera vista más convencional. Porque lo cierto es que esta sobras del pintor austríaco son tan singulares como sus temas de figura. Algunos ejemplares, como Ciudad muerta III y Paisaje con cuervos, ambas de 1911, trasladan a un exterior paisajístico la angustia tensa y el aire siniestro que tienen otros temas de Schiele, anticipando las deformaciones no menos tétricas e igualmente jugosas en su plasmación pictórica de Chaim Soutine. En otras ocasiones el expresionismo de Schiele destila una poesía más reposada y gozosa, como La pequeña ciudad (1912/13) y Krumau del Moldava (1913/14), dos panorámicas a cual más bella de las casas de Krumau alineadas junto al río y agrupadas en un sutil juego de formas geométricas imbricadas combinando colores vivos y tonalidades oscuras. Estos paisajes de Schiele tienen como denominador común el gusto por los puntos de vista altos, la suntuosidad del color y una olímpica indiferencia por la perspectiva académica.

La misma libertad, el mismo desparpajo y audacia de invención, rezuman las alegorías o grupos de figuras compuestos con una cierta intención simbólica casi siempre con fuerte vinculación autobiográfica, capítulo al que pertenece el mencionado gran lienzo de los Eremitas, así como otras obras, así como otras no menos memorables, por ejemplo: Madre muerta (1910), Cardenal y monja (1912) Madre con dos niños (1915). El aspecto sentimental, la irreverencia y la sensibilidad morbosa que pueden atribuirse respectivamente a estas tres obras pasan a un segundo término cuando uno se percata de la fuerza expresiva del pintor, de su ingenio sin igual para la composición, de su riqueza de recursos colorísticos, de la cualidad esencialmente plástica y abstracta de su lenguaje.

Lo mismo puede afirmarse de los estudios de figura femenina captados en insólitos escorzos, impúdicos desnudos mostrando las partes pudendas o arremangándose la falda, o bien en los simples retratos de mujeres que compartieron su vida y fueron sus modelos, como los dedicados a su primera compañera Wally y los protagonizados por su esposa Edith Harms. A ésta última la retrató en un gouache de 1915 como estudio para el óleo que encabeza este artículo y que se conserva en el Museo Austríaco de Viena; Un cautivador retrato de una muchacha pelirroja con un vestido largo a rayas, las manos unidas en el regazo y una expresión encantadoramente ingenua y expectante.El vigor inventivo, el talento y la originalidad de Schiele se acrecientan sin solución de continuidad desde sus brillantes dibujos y sus paisajes de pequeño formato de la adolescencia hasta los primeros años de la Gran Guerra. Su técnica evoluciona desde la linealidad incisiva y el dibujo asiluetado de los primero años hasta la plasticidad más volumétrica y el colorido más denso de sus cuadros al óleo de la época de mayor plenitud creativa del pintor, aproximadamente entre 1910 y 1915. A partir de esta etapa, los últimos tres años de su vida, su pintura parece acusar un cierto agotamiento, o al menos esto es lo que se deduce de los dibujos y las tres grandes telas de la colección que ilustran esta fase tardía. Obras como Mujer yacente (1917) y Pareja de mujeres sentadas (1918) delatan una orientación más academicista de sus temas de desnudo femenino, un cierto flaquear del talento de colorista de Schiele y una regresión de su pintura hacia fórmulas naturalistas mucho más convencionales que ignoramos si hubiera podido llegar a ahogar sus extraordinarias facultades creativas, pues la muerte lo sorprendió justo cuando, concluida la guerra en Europa, su generación comenzaba a recuperar la armonía esencial para la actividad creadora.

 

Línea de tiempo. Cronología de un genio artístico poco común y una vida turbulenta.

por Jane Kallir, Traducción: Arambilet/OB.

1890 Junio 12, nace Egon Schiele primer y único hijo sobreviviente de Adolf y Marie (nacida Soukup) Schiele. Su infancia estuvo peligrosamente plagada de enfermedades, atribuibles supuestamente a la sífilis no tratada de su padre. Tuvo tres hermanas: Elvira muerta a los 10 años, Melanie y Gertrude. Sus precoces dibujos sobre trenes y ferrovías de la estación de Tulln, hacen a sus padres pensar que su hijo continuaría la tradición familiar de hacer carrera como empleado o ingeniero ferroviario, como había sido su abuelo paterno.

1902 Schiele se destaca como pésimo estudiante escolar. La enfermedad venérea de su padre entra en fase terminal, empezando a mostrar signos de enajenación mental.

1905 Las circunstancias económicas de la familia, declinan precipitadamente, debido a la enfermedad del padre. Leopold Czihaczek se convierte en su guardian legal. Se hace amigo de Max Kahrer, 12 años mayor y profesor de su escuela, quien se hace su tutor privado.

1906 Luego de fallar otro término en la escuela, se le sugiere a la madre sacarlo de la educación tradicional e ingresarlo en la Academia de Bellas Artes de Viena. Tenía 16 años y era el estudiante más joven.

Schiele en 1906: Primer año de academia.

1908 Tiene una pequeña exposición de sus trabajos, luego de haber completado su curriculum introductorio.

1909 Gustav Klimt, impresionado con la calidad pictórica de Schiele lo invita a unirse al Neukunstgruppe (el grupo del nuevo arte). Se retira de la academia por problemas entre sus ideas avanzadas y la visión conservadora de los profesores.

1910 En su primer año como artista independiente, adquiere rápidamente una madurez estilística y profesional, excepcionales. Se cansa de Viena y se muda a Krumau. Por sus constantes pedidos económicos a la familia, ocurre un rompimiento con su guardian tutelar, quien renuncia a toda relación o responsabilidad financiera con Schiele. La ciudad de Krumau ( Él la llama: La ciudad muerta) se convierte en el sujeto recurrente de sus paisajes.

1911 Primera exposición individual en la Galerie Miethke. Entra en una relación de patronaje con el dealer de arte Hans Goltz de Munich. Convive con su modelo y amante Valerie (Wally) Neuzil. Es echado de Krumau luego de que se observa a sus modelos desnudas posando en su jardín. Se muda a Neulengbach.

1912 Utiliza niños y adolescentes precoces como modelos. Una de ellas Anna von Mossig, hija de un oficial naval retirado, quien decide huir de su hogar y se muda con Schiele y Wally. A pesar de retornar a su hogar unos días más tarde en perfecto estado físico, la familia de la niña acusa a Schiele de secuestro y el artista es encarcelado por esa causa, agregándose a los cargos, violación e inmoralidad pública. Los primeros dos cargos son rechazados por la corte, pero es condenado por inmoralidad, debido a que menores han visto obras indecentes en su estudio. Pasa 24 días en la cárcel y vuelve a Viena. Renta el estudio en Hietzinger Hauptstrasse 101, que mantiene hasta el fin de su corta vida. Expone con el grupo Blaue Reiter en la galería Holtz de Munich, también expone en Colonia y Viena, así como en una exposición de dos artistas en el prestigioso museo Folkwang. Adquiere dos nuevos patronazgos, Franz Hauer y el industrial August Lederer. Pasa navidades en la casa de Lederer en Hungría.

1913 Rompe relaciones con la galería Goltz.

1914 Segunda individual en la Galería Guido Arnot, Viena. Inicia relaciones con personales y profesionales con dos hermanas, temas de sus cuadros más ingenuos y famosos: Adele y Edith Harms, quienes viven frente a su estudio.

1915 Se casa en junio con Edith y siete días después es reclutado en el ejercito y viaja a Praga para entrenamiento básico. Pasa los días cavando trincheras y cuidando prisioneros rusos. No produce arte.

1916 Es trasladado como oficinista a un campo de prisioneros en Mühling, a tres horas de Viena y su superior trata de acomodar sus actividades artísticas asignándole una galpón como estudio. Un periódico de izquierda Die Aktion publica una edición especial dedicada a Schiele.

1917 Traslado nuevamente a Viena, con deberes ligeros. Sus obras empiezan a ser adquiridas por los conocedores y el Staatsgalerie (hoy el Österrechische Galerie).

Schiele en su agonía final.

1918 Muere Gustav Klimt en febrero luego de sufrir un infarto a los 47 años y Schiele es reconocido entonces como el artista más importante de Austria. Oscar Kokoschka vivía en ese entonces en Dresden. Vende todas sus obras en una exposición en Viena, confirmando así su estatura. Lo transfieren al Museo del Ejército. Su nueva posición económica le permite rentar un estudio más grande en Wattmanngasse. Hay restricciones de comida y combustible por la guerra. Edith, su esposa, con seis meses de embarazo, contrae la gripe española y muere el 28 de octubre. Egon también enfermo, muere tres días después del mismo contagio, sin haber cumplido treinta años.

Las últimas palabras de Schiele, expresadas a Adele Harms, también su modelo y además hermana de su esposa Edith, fueron: "La guerra ha acabado y debo irme. Mi trabajo debe ser enseñado en todos los museos del mundo"


Egon Schiele, máscara mortuoria del artista (1918)


 

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