ADOLESCENCIA

Todo asomaba al escuchar tu paso 
como de un tiempo antiguo y diferente:
el misterioso amor, la transparente 
mirada que nacía en el ocaso.

Pura y suave la voz, el lento trazo 
de una canción llegaba hasta la fuente; 
y era un temblor apenas, dulcemente 
nuestro andar por la tarde, paso a paso.

Cuando cruzaron pájaros el cielo 
un canto de campanas subió al vuelo 
con la palabra tímida en tu nombre.

Algo nuevo en el aire se entreabría:
no sé si era tu luz, o el alma mía, 
o la dicha de pronto de ser hombre.

Héctor Nigri