BENDITA, SEÑOR

Bendita, Señor, tu diestra,
que hizo la tierra y el cielo;
cuanto se ostenta en el suelo,
tu amor y piedad nos muestra.

Con la lluvia y el rocío
crece el arroyo la fuente,
baja del monte el torrente,
corre en los campos el río.

Nace la hierba en el prado,
y entre la hierba, las flores,
con sus vistosos colores,
con su aroma delicado.

Bulle el insecto en la grama,
trisca en el monte el cordero,
el ruiseñor y el jilguero
revuelan de rama en rama.

Y el ave, el insecto, el bruto,
campos, arroyos y flores,
todos cantan tus loores
y te dan, Señor, tributo.

Francisco Martínez de la Rosa