CONFIANZA EN DIOS
Yo tengo un Padre allá en el cielo
que a los hijos de Adán ve con ternura,
y si les da la copa de amargura,
les da también su celestial consuelo.
Tengo un hermano que en el triste suelo
por el hombre vertió su sangre pura.
Y aquel Consolador, que en gran ventura,
cambia las tibias lágrimas y el duelo.
Hoy que me hace llorar naturaleza,
y me cerca de sombras y de horrores,
me vuelvo a su benévola grandeza.
Y si a ti no dirijo mis clamores,
¿a quién he de acudir en mi tristeza?
¿A quién he de acudir en mis dolores?
Manuel Carpio