EL AMOR DE LA FAMILIA

Dame, Señor paciencia en mis apuros; 
valor de perdonar a quien me ofenda; 
salud igual de mi trabajo prenda; 
resignación para los tiempos duros.

Dame la fe que va con pies seguros 
del bien sin gloria por la hermosa senda; 
oído humilde que el consejo atienda; 
hijos honrados con instintos puros.

Esto no más Señor, es bien que pida, 
que oro y honores frágiles no ansío, 
y es desear envenenar la vida.

Séame dulce de la muerte el frío, 
y viendo en torno a la familia unida, 
dame muerte cristiana en lecho mío.

Eusebio Blasco