EL ARTISTA 
Y así bajo los golpes del cortante 
cincel, batido por el mazo, 
fuese abriendo aquel bloque 
como si fuera carne palpitante... 
A cada golpe, un fúlgido chispazo, 
a cada golpe un grito. 
¡Un grito y una forma que surgía 
del bloque de granito! 
Martirizada gestación, tormento 
hecho fecundo por la milagrosa 
mano, que ora con vigorosa 
incisión o con leves tocamientos, 
iba sacando de la amorfa masa, 
conforme a sus designios inspirados, 
aquí, un suave contorno, allí una arista... 
¡Dolor! ¡Cincel creador en manos del Artista! 
Y así del bloque aquel surgió la forma 
en que alentó la vida. 
En el pecho de piedra, 
pulsó, vivo, caliente, enternecido, 
al fin un corazón... 
Gonzalo Báez Camargo