EL TRABAJO

Si la vida del hombre es un combate 
sin tregua ni cuartel, 
luchar es un deber; el que se abate 
no es digno del laurel.

Pero esa lucha que en la arena sea 
con gloria y con honor 
fruto del surco, en el cerebro idea 
y dentro del pecho amor.

La perla más hermosa y esplendente 
que adorna nuestra sien
es aquella que brota de la frente, 
luchando por el bien.

Vivir sin trabajar es más que innoble 
es germen destructor, 
parásito que agota hasta en el roble, 
la savia del vigor.

Luchemos sin descanso en esa guerra 
sin sangre ni baldón, 
que arranque a las entrañas de la tierra 
riquísimo filón.

Que rasgue como chispa de aúrea lumbre 
en noche de pavor
los velos de la ignara muchedumbre 
sumida en el error.

A fuerza de trabajo que ennoblece, 
el hombre se hace rey
del pueblo que en el ocio no merece 
más nombre que el de grey...

Tengamos la constancia de la hormiga, 
y fe en el ideal
que al fin veremos la dorada espiga 
en el vencido erial.

La patria nos exige esa faena, 
sin tregua ni cuartel:
¡labremos como abeja la colmena 
que nos dará la miel!

Arístides Pita