¡ESCÚCHAME, SEÑOR!

Cristo divino, eres tú mi estrella 
alma generosa, sé mi protector. 
Tras tu senda buena y tu obra bella 
sólo voy cantando tu divino amor.

Que la vida santa, luminosa, bella, 
dé paz a mi alma, luz al corazón. 
Y tu cruz gloriosa, eternal estrella, 
sea el camino de mi redención.

Tu evangelio santo, pan dado del cielo, 
nos dio nueva vida, nos trae consuelo, 
es la senda bella por donde mi canto

llega hasta el trono de mi Salvador. 
Escucha mi ruego, sana mi quebranto, 
con la gracia eterna, de tu santo amor.

Custodio Peña A.