FICCIÓN Y REALIDAD

Corrí tras una luz en esta vida,
la que apenas toqué, me fue apagada,
prosiguiendo mi intrépida partida
tras otra luz que vi más alejada.

La primera me fue desvanecida,
la segunda también me fue eclipsada;
y al perderlas mi vista fatigada,
en tinieblas quedó mi alma sumida.

Operando con esto mi porfía,
tras otras nuevas luces obstinado
corrí, y más corrí, día tras día.

Mas viejo ya, desengañado he visto
que tan sólo una luz no se ha eclipsado,
luz que mis pasos guía, la luz de Cristo.

Juan de Dios Sánchez