FLORES CRISTIANAS
Yo soy el perfume que aroma la vida,
estrofa divina de eterna canción,
celeste desmayo, hoguera encendida,
fúlgido refugio del fiel corazón;
yo soy la Oración.
Mi traje es de bruma, mi voz es de cielo,
de coros de santos mi corte formé; un rayo
de luna me sirve de velo;
yo soy la victoria, la dicha, el consuelo...
me llamo la Fe.
Mi pan ha sembrado la tierra de flores;
en pos de mis huellas el mundo se lanza;
yo soy quien avivo los santos amores;
yo soy la que calma los rudos dolores;
yo soy la Esperanza.
Mi aliento es suave, mi hablar deleitoso,
envuelto en un rayo de luz bajé al suelo;
soy rítmica nota, cantar amoroso
que lleva a las almas el dulce reposo:
me llamo Consuelo.
Autor Anónimo