FULGOR DE ESPERANZA

Una noche tremenda cargada de sombras 
se prolonga, fatal, sobre el mundo; 
y la angustia recorre diversos caminos
en grito profundo.

Es el alma del hombre como yermo estéril:
un bagazo que el miedo marchita y exprime:
las sonrisas y cantos son ánforas rotas 
del hombre que gime.

Y la tierra, proyecta una largo lamento,.
y las lágrimas surcan los rostros cansados;
y los sueños del hombre son sueños inquietos, 
de horror traspasados.

Pero todavía queda fulgor de esperanza;
y la fe no se ha muerto, es lámpara que arde;
y para las almas que tienen en Dios la mirada,
no llega la tarde.

Hay aún quienes llevan un salmo en el alma; 
y perduran oasis de amor y alegría; 
todavía en muchas vidas no se han apagado
las luces del día.

Cristo sigue teniendo los brazos abiertos
en sus manos florece el milagro divino
en los rumbos inciertos de un mundo en tinieblas
él es el camino

Francisco E. Estrello