HIMNO DE EPIFANÍA
¿Por qué temes que Dios, cruel Herodes,
venga a la tierra de que es Rey eterno
si él no quita los reinos transitorios
sino que da los celestiales reinos?
Guiados por el brillo de una estrella
los Magos dejan su país lejano,
y buscan con su luz la luz divina
hasta encontrar a Dios y confesarlo.
El Cándido Cordero de los cielos
toca las ondas del sagrado río,
y en sus aguas nos limpia de las faltas
de que él está perfectamente limpio.
Por un milagro del poder más alto
el agua en las vasijas se enrojece
y, dócil al mandato soberano
en verdadero vino se convierte.
Glorificado seas, Jesucristo,
que te manifestaste a los gentiles,
y que en unión del Padre y del Paráclito
en todo sitio y todo tiempo existes.
Francisco Luis Bernárdez