HUÉSPED

Ven Señor a mi mesa, blanco paño
cubre ya la madera tosca y buena;
sólo tengo unos panes: todo el año
he esperado el momento de esta cena.

Mi copa está colmada con el jugo
del fruto de la vida, que tú me diste,
cuando allá en el Calvario, hacer te plugo
el sacrificio que a ofrecer viniste.

Ya el sol se esconde, palidez de cirio
tiene la luz que baña mi ventana,
entre mis manos languidece un lirio,
¡ven, y mora conmigo hasta mañana!

Autor Anónimo