JUEGO
Jóvenes, si en este mundo
queréis vivir con sosiego
no juguéis nunca, que el juego
da un resultado fatal.
Los que juegan siembran oro
y recogen sinsabores,
¡cuántos, cuántos jugadores
mueren en un hospital!
El hombre, aunque sea honrado,
en el juego se pervierte,
porque si un día la suerte
le hace ganar un millón,
otro día su fortuna
queda reducida a cero,
y al mirarse sin dinero
concluye por ser ladrón.
ANÓNIMO.