LA PARÁBOLA DEL HERMANO

Yo sé quien es mi hermano; 
el que tiene mi angustia y va conmigo 
por idéntica ruta, no el mendigo 
que me tiende la mano.

Contigo va mi corazón, contigo 
que oyes la misma voz bajo el doliente 
signo de las estrellas en la augusta 
majestad de la noche;
que la frente bajas a la combusta 
pradera en pleno sol, y que en la fuente 
de la serenidad hundes la mano 
para beber en paz... Tu eres mi hermano...

Pídeme sangre y alma, que yo siento 
un caudal infinito que no agota 
ningún afán sediento.

Enrique González Martínez